La Memoria Estelar. Presentación
Ángel Torres Quesada

La idea de reanudar La Memoria Estelar partió de José Carlos Canalda, es de justicia reconocerlo, y declararlo de paso para no ser sólo yo quien cargue con toda la responsabilidad, si es que en este mundo desquiciado alguien me la exigiera, que espero que no, pero es que hoy, por nada, por un quítame esa pelusa, la gente corre a un juzgado y presenta una querella. También fue mi amigo Canalda quien actuó de enlace para convencer a Francisco José Súñer, una actuación, según tengo entendido, en la que no tuvo que esforzarse, quizá porque encontró el campo abonado. Me alegro por todos.

Por circunstancias que no vienen al caso, La Memoria Estelar vio la luz en Bibliópolis y durante varios años, desde 2001 hasta 2004 apareció en dicha página, se produjo un paréntesis de meses, volvió a aparecer y, finalmente, quedó suspendida, como todas las secciones.

Durante este mes y agosto se publicarán todas las memorias, o crónicas, o comentarios, como a ustedes mejor les plazca denominarlas, y para septiembre nacerán las nuevas. Tal vez algunas memorias estén algo trasnochada, porque ya saben que el tiempo no perdona, pero no creo que se note demasiado, porque son recuerdos del pasado, los que aún perduran en mí. Me tomo la libertad que retocar algún que otro párrafo, que nunca está demás, apenas el cambio de media docena de palabras. Es la inercia, ya saben, porque un artículo o una novela, y también un cuadro, nunca está terminada hasta que se publica, y una pintura siempre le pide al artista ese último trazo o toque de color, y está terminada cuando cuelga de una pared. Y aún así...

F. J. Súñer resugirió una presentación breve. Por lo tanto, no quiero excederme.

Concluyo pidiéndoles una pizca de benevolencia si alguna vez soy políticamente incorrecto, si me salgo del tiesto y me voy por los famosos cerros de Úbeda, que uno no es perfecto y la situación ha cambiado en estos últimos años y hoy nos enfrentamos con otros retos, con otros problemas y con otros personajes investidos de poderes que no son capaces de hallar soluciones. Ya me entienden. Procuraré eludirlos, pero si en alguna ocasión lo menciono, no se me enfaden, que uno se crió desde que nació en una dictadura y me aterroriza la idea, a mi edad, de soportar otra. Procuraré no aburrirles. Vaya por último que me esforzaré en hablarles de ciencia-ficción, de cine, de vivencias pasadas y de esperanzas en el futuro.

Ángel Torres Quesada, (417 palabras) (417 palabras) Créditos