MISIÓN EN OULAX (140, 15)
Portada primera edicion

Publicada con el número 140 de la colección La Conquista del Espacio y tercera del tercer volumen de la reedición de Ediciones B, MISIÓN EN OULAX abre ahora el tomo número 15 de Robel. La novela relata una nueva aventura de la UNEX Silente al mando de sus dos comandantes, Alice Cooper y Adán Villagran, esta vez en el sector estelar de Oulax que da título a la misma. Este sector, recientemente incorporado a la esfera de influencia del Orden Estelar, dista aún mucho de estar pacificado, y precisamente la misión encomendada a los protagonistas es la de perseguir y capturar a un criminal genocida culpable del exterminio de varios millones de ciudadanos inocentes en Aurdom, uno de los planetas de Oulax.

Paralelamente se narra la fuga de Caminia, otro de los planetas del sector, de Letf Cohen, un antiguo oficial del Orden que resulta tener buenos motivos para poner tierra por medio entre él y sus antiguos compañeros, razón por la cual decide embarcarse a Marao, un puerto franco en el que confía poder pasar desapercibido hasta que, una vez calmadas las aguas, pueda retornar a su lugar de residencia.

Quiere la casualidad que en la misma nave en la que huye tropiece con Adán Villagran y Alice Cooper, que han preferido viajar de incógnito antes de ir llamando la atención con la espectacular Silente. Adán y Letf fueron años atrás camaradas y amigos, pero tras el abandono del segundo no habían vuelto a verse. Adán siente deseos de saludarlo y reanudar la amistad interrumpida, encontrándose con que Letf le esquiva de una manera tan huraña como sorprendente... y no le faltan motivos para ello, puesto que el genocida al que persiguen es conocido por los nativos con el nombre de Lei Colent, y existen fundadas sospechas de que pudiera tratarse de la misma persona.

A la espera de poder consultar los archivos policiales en Marao, Adán considera conveniente investigar a su antiguo amigo, pero un suceso imprevisto le obliga a aplazar sus planes: a la salida de la nave del hiperespacio, durante una de las maniobras rutinarias de corrección de rumbo, descubren que una nave pirata les está aguardando sin que, inermes frente a su poderoso armamento, puedan hacer nada por impedir el abordaje.

Las perspectivas no son nada halagüeñas para los ocupantes del buque, ya que los piratas acostumbran a asesinar a sus prisioneros una vez obtenido el botín, pero Alice y Adán deciden ayudar al atribulado capitán. Así, mientras la primera intenta modificar manualmente el programa automático de navegación, Adán se pone al frente de un grupo de tripulantes armados, en un intento desesperado de ganar tiempo. Para sorpresa de este último, Letf muestra una pistola introducida clandestinamente y manifiesta su voluntad de contribuir a la defensa de la nave, lo cual le es aceptado dejándose las preguntas para más tarde.

Lo que sucede a continuación es fácil de prever. Utilizando como cebo una fuerte cantidad de dinero que se custodia en la cámara acorazada, de cuya existencia tenían conocimiento previo los asaltantes, Adán y Letf consiguen plantar cara a los piratas, lo que da tiempo a Alice para que logre poner tierra por medio. La refriega es sangrienta, cobrándose un elevado precio en vidas humanas, e incluso Adán está a punto de morir, siendo salvado por su antiguo camarada. Finalmente el ataque es repelido, consiguiendo llegar sanos y salvos a su destino contra todo pronóstico.

A su llegada a Marao Adán Villagrán solicita al gobernador que someta a vigilancia a Letf, aunque por el momento decide no arrestarlo. Cuando la consulta de los archivos no ofrece lugar a dudas sobre la presunta culpabilidad de éste, el comandante se ve atrapado entre la espada y la pared; desea ayudar a su antiguo amigo de quien sospecha su inocencia, pero las pruebas en su contra son abrumadoras, lo que le obliga a ordenar su detención. Mientras tanto éste, sospechando lo que va a ocurrir, se escabulle de sus vigilantes y recurre a sus contactos, los cuales le ponen en manos de un contrabandista que promete sacarlo clandestinamente del planeta.

Portada de la edicion de Robel

Quiere el azar que este contrabandista no sea otro que el jefe de los piratas cuyo asalto contribuyó a frustrar Letf de forma tan decisiva... pero también es, y así llegó a reconocerlo fugazmente durante la escaramuza, su antiguo compinche Mertel, culpable como se sabrá más adelante de todos sus males actuales. Metido en la boca del lobo, puesto que el pirata ha decidido matarlo en venganza por haber entorpecido sus planes, Letf se las ve y se las desea para escapar de la encerrona... cayendo finalmente en manos de Adán Villagran cuando intentaba conseguir dinero en la tienda de un prestamista a cambio de una joya procedente del planeta Aurdom.

Tal como se han puesto las cosas era lo menos malo que le podía ocurrir, dado que al menos contará con la garantía de un juicio justo... y con la amenaza más que probable de una sentencia condenatoria. Pero Adán sigue deseando ayudarle, razón por la que le pide que se sincere con él, a lo cual Letf acepta afirmando que el verdadero culpable del genocidio de Aurdom es Mertel, que le había utilizado como cabeza de turco pese a su inocencia.

Ángel Torres utiliza ahora el recurso literario de reproducir la declaración oficial de Letf para poner al lector al corriente de lo sucedido diez años atrás. Después de abandonar el Orden Letf había estado algún tiempo dando tumbos por diferentes lugares de la galaxia, hasta dar con su cuerpo en el sector de Oulax. Sin dinero, y sin perspectivas de conseguir un trabajo suficientemente remunerado, había acabado asociándose con los dos personajes, Mertel y Surky, que acabarían siendo los culpables de su desgracia.

En un principio, sus actividades habían sido honradas: aprovechando que el planeta Aurdom, aislado durante siglos de sus vecinos, estaba muy necesitado de productos manufacturados al tiempo que era rico en unos valiosos diamantes, se habían dedicado a comerciar con éste transportando mercancías procedentes de otros planetas de Oulax. El negocio no les iba mal, pero distaba mucho de hacerlos ricos... y sus socios eran sumamente ambiciosos a la par que impacientes, lo que no dejaba de incomodar a Letf que, mientras tanto, se había enamorado de una nativa y planeaba asentarse de forma definitiva en el planeta.

Hasta que, de manera repentina, había estallado la crisis en forma de una devastadora epidemia que comenzó a diezmar a los indefensos habitantes del planeta, carentes de anticuerpos para defenderse de ella. Letf, como intermediario habitual entre éstos y sus socios, recibió el desesperado encargo de adquirir vacunas en algún planeta próximo, pero los taimados Mertel y Surky plantearon la necesidad de pagarlas al contado con una exorbitante cantidad de diamantes... a lo cual accedieron los nativos.

El resto de la historia resulta fácil de comprender. Los socios de Letf, que en realidad habían sido quienes provocaron deliberadamente la epidemia, engañaron también a éste haciéndole creer que adquirían un falso cargamento de vacunas, tras lo cual habían desaparecido del planeta llevándose los diamantes y dejando al ingenuo Letf solo ante los leones. Finalmente ésta había conseguido huir, pero a costa de convertirse en un proscrito ya que, para los habitantes de Aurdom, era el culpable de la muerte de diez millones de personas, cifra escalofriante que habría podido ser mucho más elevada de no ser por la oportuna llegada de las naves del Orden Estelar, cuyos tripulantes habían conseguido atajar la epidemia antes de que ésta alcanzara una mayor virulencia.

Tras la declaración de su antiguo amigo Adán está convencido de su inocencia, pero para demostrarla es preciso capturar a los dos verdaderos culpables, una tarea que no se presenta nada fácil. Saben que uno de ellos, Mertel, vive todavía dedicándose a negocios tan turbios como la piratería, los cuales le convierten en una escurridiza presa, pero el rastro de Surky se ha perdido totalmente... aunque existen algunos débiles indicios que quizá podrían conducirles ante el que se revela como el verdadero cerebro del crimen.

Una investigación afortunada les pone sobre la pista, descubriendo que Surky se camufla ahora bajo la identidad de Isac Intell, un respetado hombre de negocios con intereses en la agencia de tráfico estelar de Caminia. Las piezas encajan, ya que esto explica que Mertel conociera con antelación el lugar exacto en el que la astronave en que viajaban Adán, Alice y Left tenía que surgir del hiperespacio, así como que ésta transportara una fuerte suma de dinero. Resulta evidente que los dos antiguos socios están compinchados, con Surky obteniendo información confidencial y Mertel aprovechándose de ella para apresar a los indefensos navíos.

Mientras tanto Mertel, que se sabe buscado, ha perdido los nervios, razón por la que se dirige a la mansión de su socio para pedirle la mitad del botín —durante todo este tiempo, por precaución, han conservado los diamantes en su poder— al tiempo que le comunica su deseo de huir del planeta. Surky, que en el fondo le desprecia, finge acceder a sus deseos, aunque en realidad le tiende una trampa: deseando desembarazarse de un compinche que a estas alturas ya le resulta un estorbo, le conduce a la cámara acorazada de un banco en cuyo interior guarda los diamantes y, aprovechando un descuido de éste, lo asesina. Creyéndose a salvo y sin testigos molestos, puesto que el banco no abrirá la cámara hasta varios años después, intenta escabullirse de allí llevándose consigo los diamantes... para caer en manos de los hombres de Adán Villagran, que habían seguido sus pasos sin que ninguno de los dos criminales lo advirtiera.

El caso ha terminado de forma satisfactoria, con uno de los verdaderos culpables muerto —y su banda de piratas desmantelada— y el otro detenido, lo que proporciona las pruebas suficientes para demostrar la inocencia de Letf Cohen, para satisfacción de su viejo camarada Adán. Cumplida su misión el Silente tiene previsto abandonar en fecha próxima el sistema de Oulax, pero cuando Adán pregunta a su amigo por sus planes, éste no sabe qué responderle... hasta que el comandante le comunica a su amigo que ha estado indagando en Aurdom, donde se ha rehabilitado su nombre, y que su antigua novia no sólo vive, sino que además le está esperando... así pues, la narración acaba de forma satisfactoria para todos.

© José Carlos Canalda,
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