La Epopeya Galactica de A. Thorkent
por Alfonso Merelo
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Una de las modalidades o de los sub-géneros que se pueden establecer en la ciencia ficción es el de la space-opera. Grandes escenarios, por su extensión, batallas espaciales en las que intervienen miles de naves, héroes prototípicos que han de ser agraciados, valientes, inteligentes y por supuesto triunfar en el último momento; en definitiva historias con un componente aventurero muy acusado. Dentro de este género los escenarios pueden ser de varios tipos, pero uno de ellos ha destacado entre todos por el número de autores que le han dedicado sus páginas: Los Imperios Galácticos.

En la ciencia ficción española hasta la década de 1980 únicamente dos autores enmarcan sus obras en lo que hemos venido a denominar convencionalmente Imperios Galácticos.

George H. White (Pascual Enguídanos) en la colección Luchadores del Espacio es el primero en describir algo parecido a un Imperio, sin emperador de facto pero con caciques o caudillos que se perpetúan de generación en generación, en la famosa Saga de los Aznar. Este modelo tiene la característica fundamental de que es enteramente hispano. Son los españoles del futuro, un futuro que llega a alcanzar un millón de años, los protagonistas máximos en la galaxia y más allá de ella. Es un Imperio escasamente poblado pero que contiene razas extraterrestres y no humanas, al contrario de lo descrito por Asimov en sus Fundaciones en el que sólo existen humanos en la galaxia, aunque con el añadido posterior de una segunda forma de vida, esta artificial, que son los robots positrónicos.

El otro gran Imperio Galáctico, que tampoco lo es formalmente ya que se trata de una democracia al menos en su periodo álgido, desarrollado por un escritor español es la serie del Orden Estelar que se publicó en varias colecciones diferentes de las denominadas novelas de a duro.

Con el seudónimo de A. Thorkent, Ángel Torres Quesada firmó muchas novelas que tiene como hilo conductor una organización denominada Orden Estelar. Ésta es la heredera de un antiguo Imperio Terrestre ya olvidado en cierta medida por los mundos que en un lejano pasado formaron parte de él. Torres encuadra una parte considerable de esta obra en el ascenso de una nueva estructura social galáctica con unos principios de humanismo y respeto hacia otras culturas que han caído en el semibarbarismo al perder el contacto entre sí y con los restos del destruido imperio terrestre. Se establece por tanto una serie de historias en las que se prima por encima de todo la aventura del redescubrimiento. Los mundos que vuelve a encontrar el Orden Estelar han cambiado debido a su aislamiento e incomunicación. Algunos han avanzado ética y tecnológicamente otros, los más, todo lo contrario. La moral y el compromiso ético del Orden Estelar consisten fundamentalmente en darse a conocer en los mundos aislados y si estos lo desean permitirles que se asocien a la organización supraestelar del Orden. Estableciendo un paralelismo sería posible comparar estos principios, en parte, con la primera directriz del universo Star Trek.

El Orden Estelar no fue una invención planificada ni mucho menos. En palabras del propio autor la serie comenzó en la segunda novela que me publicó Bruguera en la colección La Conquista del Espacio. El título es LOS MERCENARIOS DE LAS ESTRELLAS, y aquí es donde verdaderamente aparece por primera vez la honesta y democrática organización del Orden Estelar, aunque comenzó llamándose Orden Imperial y luego cambié el Imperial por Estelar. Por supuesto que no tuve la menor intención de darles un protagonismo tan extenso y que se prolongaría en otros títulos. Aunque antes, y con toda seguridad sin premeditación, su primera publicación para Luchadores del Espacio, ya en las postrimerías de la colección, titulada UN MUNDO LLAMADO BADOOM, tiene los suficiente elementos para considerarla un precedente claro del Orden Estelar.

Una característica fundamental y diferenciadora de la serie es el protagonismo absoluto, en muchos de los episodios, de una mujer y hemos de recordar que hablamos de la década de los setenta y en España lo cual supone una toma de postura que se puede calificar de, al menos, insólita. Alice Cooper, la Comandante y posterior Almirante, es la capitana primero de la nave UNEX (unidad exploradora) Hermes y posteriormente de la mucho mas poderosa Silente. A su lado Adan Villagran, amante de Cooper, y también comandante de las dos naves. Ángel Torres inventa, pues, la figura del mando compartido de una nave estelar, ya que los dos son capitanes de la misma y han de ponerse de acuerdo en la toma de decisiones, aunque nominalmente cada cinco días el mando efectivo corresponde a uno de ellos. Democratiza, por así decirlo, la cadena de mando en la Flota del Orden Estelar.

Sobre Alice Cooper y su relación con Villagran el autor nos dice: Comencé LOS ENEMIGOS DE LA TIERRA haciendo un guiño, porque lo divertido en aquellos años era burlar la censura, y lo hice a propósito. Adan Villagran bebe los vientos por su comandante, un grado que elegí para el jefe supremo de la UNEX, pues si hubiera elegido el de capitán debería haber puesto que era capitana y se habría sabido que el chico no estaba enamorado de un tío, como podía darlo a entender en las primeras líneas. Hasta un par de páginas más adelante no digo que es una chica, para tranquilizar al censor de turno. Por cierto, gracias a esta novela fue la primera vez que recibí una palmadita en la espalda por parte de la editorial, a pesar, me dijeron, de que no había demasiada acción. No eran muy dados a felicitar a nadie. ¿Que Alice Cooper adquirió más protagonismo que Adan en las siguientes novelas? Es cierto. La chica se lo merecía, ¿no? Era más cerebral que Adan.

La serie originalmente se desarrolló a trancas y barrancas ya que Bruguera imponía ciertas restricciones a los trabajos. Como Ángel Torres dice: sobre todo nada de política, nada de sexo (y si lo había debía ser tratado infantilmente), el protagonista tenía que ser tremendamente bueno, honesto y estar siempre aliado de la justicia, para que al final pudiera vencer al malo, el cual tampoco podía pasarse de la raya en su maldad. En resumen, el bien tenía que triunfar y la pareja protagonista, si no aparecían casados desde el principio del relato, tenían que pasar por la vicaría antes de poder acostarse juntos con el carné familiar debajo de la almohada, aunque la acción se desarrollase en el siglo LXXX. Sin embargo y pese a estos condicionantes editoriales en la novela LOS CONQUISTADORES DE RUDER, y reiteramos una vez mas que su fecha de publicación es 1972, Alice Cooper, a la sazón ya comandante, usa un truco insólito para desenmascarar al tirano de turno: un strip-tease de lo más elocuente y además retransmitido por televisión a toda una sala de un trono planetario. Queda demostrado con él, que el tirano, Grehan, no es más que un monigote gobernado por su ambiciosa hermana, que por supuesto es incapaz de mostrar la más mínima reacción galante ante los visibles encantos de la Cooper. Una solución absolutamente ingeniosa que dice mucho de la originalidad del autor. Esta novela no tuvo ningún problema con la censura lo que parece confirmar la teoría del autor: la censura no se podía leer semanalmente veinte novelas de a duro sólo de Bruguera, sino que las elegían a dedo, y si en esta encontraban algo que no les gustara, pues fastidiaban al autor, que no a la editorial porque era censura previa y voluntaria, jeje. Sí, sí, voluntaria.

A raíz de UN PLANETA LLAMADO KHRISDALL recibió de los editores una amistosa reprimenda, en la que le sugirieron que no insistiera tanto en la repetición de los mismos personajes. Por consiguiente la continuidad de la serie se resiente ya que debía intercalar otras historias y en otro marco referencial para poder publicar. Con ello tenemos que el Orden Estelar a diferencia de la Saga de los Aznar, no guarda una relación lineal cronológica entre las novelas y los hechos que describen y podemos encontrar numeraciones anteriores en novelas situadas temporalmente después. Pero la insistencia del autor tiene sus frutos y consigue colar esporádicamente títulos protagonizados por Alice, Adan o encuadrados en el universo del Orden. Con buen criterio, para evitar la negativa, en los SEÑORES DE LAS ESTRELLAS, hace que trascurra el tiempo y nos encontramos con que el Orden Estelar ya no existe. Ahora es la Superioridad la que intenta rehacer la unión de planetas dentro de la galaxia.

Ángel Torres pasa a escribir para editorial Ceres, una filial de Bruguera, y su colección Héroes del Espacio. La editorial Ceres se creó para publicar historias subidas de tono (nos encontrábamos en plena era del destape) y estaba dirigida por Enrique Martínez Fariñas (también escritor que publicaba bajo el seudónimo de Lucky Marti) . La sede de Ceres estaba en la calle Argamunt y luego pasó de nuevo a las oficinas de Bruguera. Aquí sin tantas limitaciones editoriales, escribe media docena de títulos enmarcados en los parámetros del Orden Estelar. La crisis de Bruguera sobrevino al poco, dos o tres años después, cuando la editorial comienza a tener problemas de liquidez debido a sus exportaciones a Hispanoamérica y sus impagados allí. La situación de la editorial se vuelve caótica y muchos de los autores han de emigrar hacia otras editoriales ya que Bruguera carece de posibilidades de abonar los trabajos.

Las novelas de Torres pasan a publicarse en Galaxia 2000 que publica Delta (Edit. Forum). Martínez Fariñas fue el alma mater y director de la colección. Puesto que ya había colaborado con Torres en Ceres, le da mano libre para escribir lo que le saliera del alma y en ésta se publicaron seis novelas más que se corresponden a la serie del Orden Estelar.

En 1996 Ediciones B, que era heredera del fondo editorial de Bruguera, llega a un acuerdo con el autor, que volvía a tener los derechos puesto que habían caducado para Bruguera hacía diez años, y en su colección VIB nº 205-1 y 205-2, reedita ocho novelas todas correspondientes al Orden Estelar y protagonizadas por Cooper y Villagran. El éxito de ventas de estos dos volúmenes lleva a la editorial a publicar en 1998 otros dos conteniendo ocho títulos mas, seis de ellos correspondientes a la etapa de Alice y Adan. Incomprensiblemente a pesar de que las ventas fueron muy buenas no se publicaron más tomos, quedando el aficionado a la espera de una recopilación de las mismas que aún no se ha producido. Actualmente la editorial Robel ha comenzado a publicar los libros del Orden Estelar, a partir de julio de 2003, en una secuencia cronológica que incluirá dos novelas inéditas hasta ahora.

También el Orden Estelar cambió de idioma al publicarse por la editorial Cedibra de Brasil en la colección Ficcao Cientifica varios títulos pertenecientes a la serie.

Asimismo existen dos Spin-offs tangenciales que se encuadran en el universo Orden Estelar, uno de ellos es la reciente LOS SICARIOS DE DIOS (PulpEdiciones. Col. Aelita nº 4, 2001) y MEMORIAS DE UN MERODEADOR ESTELAR (Futurópolis 38, 1995) , cuyo autor es Carlos Saiz Cidoncha en la que rinde un homenaje al Orden Estelar al hacer que su protagonista encuentre a la nave Hermes al mando de Cooper. Y por último una novela inédita, y no escrita en su totalidad, de la que Torres dice: existe o existió una novela que escribí en uno de mis periodos de sequía editorial, pero la convertí en otra novela que tampoco tuvo suerte; quiero decir que parte de sus elementos los reutilicé y están en un par de novelas y cuentos. Así que tendría que plantearme de nuevo el argumento. Tengo pendiente, como si fuera una asignatura, el encuentro de Alice y Adan en Vega Lira y su primera aventura. El maldito tiempo no está a mi favor, me faltan horas cada día. Me ronda una idea que me parece adecuada para la novela del Orden. Me haría mucha ilusión verla publicada, y que pusiera debajo del título, como pusieron La Película en la primera de Star Trek, La Novela. Un capricho

El desarrollarse las historias en tres colecciones, fundamentalmente, complica el establecer una cronología completa y coherente de las historias de A. Thorkent referidas a la organización Orden Estelar. Carlos Saiz Cidoncha estableció originalmente cuatro grandes periodos en el Orden Estelar:

    El Imperio
    El Orden Estelar
    La Decadencia del Orden Estelar
    La Superioridad Terrestre

Estos cuatro grandes periodos a los que habría que añadir un quinto, La Liga Estelar, componen todo un mosaico de lo que puede ser una civilización estelar. Este sería un breve resumen de lo que aconteció, o mejor dicho acontecerá, a lo largo de los siglos:

En el primer periodo el imperio terrestre está en decadencia. Los mundos se desmoronan y sobre todo la falta de comunicaciones instantáneas hacen que cada vez mas sistemas solares vayan volviéndose independientes, gracias a la dejadez del emperador y su corte. Los gobernadores periféricos o virreyes cambian la obediencia de sus súbditos al Emperador por la tiranía y sumisión a ellos mismos. Lógicamente la situación se deteriora cada vez más.

El segundo periodo, y el más extenso, supone el lento renacimiento de la civilización y la creación de una sociedad, esta vez más democrática e igualitaria que es el eje común de la acción. Varios siglos después de la caída del Imperio la organización dirigida por la Tierra que, como ya sabemos, se denomina Orden Estelar intenta volver a encontrar estos mundos perdidos que quedaron aislados. Se enfrentan con un handicap a veces infranqueable: el odio hacia la Tierra, como cabeza del extinto Imperio, y lo que representó. En muchos de los episodios de reencuentro han de ocultar su procedencia terrestre hasta que los gobernantes de los planetas confíen en ellos. En este periodo la aventura se concreta en los dos protagonistas que se han mencionado ampliamente. Las dos naves señeras que protagonizan las aventuras son la Hermes y la superpoderosa Silente. Son invencibles frente a los restos de las dispersas flotas planetarias, y sin embargo no demasiadas veces entrarán en combate frontal. El Orden convence. Nunca, o casi nunca, vence.

Pero todo lo que comienza tiene un final y el Orden Estelar no podía ser menos. Después de un tiempo de apogeo y engrandecimiento vuelve a sufrir los mismos males que aquejaron al Imperio. En el periodo que podríamos denominar la Decadencia, éste se vuelve tiránico y explotador de sus habitantes. Aunque hay una esperanza que se encarna en la ya Almirante Cooper que sigue fiel a los principios que inspiraron los comienzos del Orden, democracia y savoir faire. Cooper y sus idealistas derrotan a un autoproclamado Emperador, que surgido de la cadena de mando del Orden pretendió alzarse con el poder.

La Superioridad Terrestre, es pues la sucesora del Orden en un cuarto periodo de la serie. Se pretende recuperar el esplendor del Orden y sus ideales con esta nueva y renacida organización. Aunque no abarcará ni mucho menos, la antigua extensión del viejo Orden Estelar. Una serie de mundos feudales como los de los Señores del Espacio quedarán fuera de la organización. Por si fuera poco el panorama se complicará con la aparición de unos invasores no humanos, los mit, que obligarán a la unión de todas las razas humanas conocidas para vencerlos.

Y por fin la Liga Estelar, que será heredera de los principios del Orden mas que de los de la Superioridad. Esta organización democrática perdurará mucho más estable en los siglos sucesivos.

Esto es, en esencia, la saga del Orden Estelar.

Deseamos que la nueva edición del Orden llegue a buen puerto y podamos disfrutar de esas fantásticas aventuras ya con un seguimiento cronológico (en el tiempo del Orden), que seguramente significará poder apreciar mucho mejor toda la obra.

Bibliografía

BARCELÓ, Miquel. Prólogo al vol. 1 de EL ORDEN ESTELAR. Colección VIB, nº 205-1. Ediciones B. Barcelona, 1996.
CANALDA CÁMARA, José Carlos. LA GRAN HISTORIA DE LAS NOVELAS DE A DURO. UN MUNDO LLAMADO BADOOM. Pulpmagazine, nº 5. Ed. Río Henares. Alcalá de Henares, 2001.
CANALDA CÁMARA, José Carlos. LUCHADORES DEL ESPACIO. UNA COLECCIÓN MÍTICA DE LA CIENCIA FICCIÓN ESPAÑOLA. Ed. Río Henares. Alcalá de Henares, 2001.
MERELO SOLÁ, Alfonso. Entrevista a Ángel Torres Quesada. Pulpmagazine, nº 4. Ed. Río Henares. Alcalá de Henares, 2001.
SAIZ CIDONCHA, Carlos. A. Thorkent y la caída del Imperio Galáctico Nueva Dimensión nº 102 Dronte (1978)
SAIZ CIDONCHA, Carlos. El Orden Estelar. PulpMagazine 1 (2000)
TORRES QUESADA, Ángel. La caída del Imperio Galáctico. Carta abierta a Carlos Saiz Cidoncha. Nueva Dimensión, nº 113. Ed. Dronte. Barcelona, 1979.
© Alfonso Merelo, 2002, 2003 (3.129 palabras) Créditos
Publicado originalmente en LA CIENCIA FICCIÓN ESPAÑOLA. Editorial Robel. Madrid 2002