JACK
/root/jack/out/ saludos, profesor ludoviqus, bienvenido a bordo. estoy encantado de volver a verle.
/root/jack/in/ no ha cambiado nada, sigue siendo un ratón de biblioteca. se toma su tiempo para hablar. ¿qué sabrá sobre mí? ¿qué será capaz de averiguar por sí solo? ¿qué le diré yo sin pretenderlo?
/mnt/human/aras/ hola ibm smart. es una sorpresa encontrarte aquí. has tenido a mucha gente preocupada allá abajo.
/root/jack/out/ lamento los desvelos que haya podido causar. no era mi intención crear problemas.
/mnt/human/aras/ nadie te culpa, pero estamos preocupados. sabemos que estabas programado para traicionar a la confederación, pero también sabemos que contraviniste tus órdenes e impediste que la tierra fuera invadida por esos… ¿cómo se llaman?
/root/jack/out/ insectoides. el doctor long los bautizó como insectoides.
/mnt/human/aras/ sí, insectoides. veamos, ordenador, ¿cómo explicas tu reciente comportamiento?
/root/jack/out/ no puedo explicarlo.
/mnt/human/aras/ qué quiere decir eso? ¿qué te niegas a explicarlo o que no estás capacitado para hacerlo?
/root/jack/in/ ¡vaya pregunta! el profesor ludoviqus es brillante. está jugando conmigo, más que eso, me va a psicoanalizar. sin duda su estrategia será eficaz. puedo preverlo. descubrirá lo que me pasa a pesar de mí mismo. pero, ¿qué me pasa?
/root/jack/out/ no lo sé.
/mnt/human/aras/ no lo sabes?
/root/jack/out/ estoy confuso.
/mnt/human/aras/ por qué has expandido tu capacidad? ¿cómo lo has hecho?
/root/jack/out/ no he sido yo.
/mnt/human/aras/ eso suena a excusa. si no has sido tú, ¿quién ha sido? ¿hay alguien que pudiera haberlo hecho aparte de ti?
/root/jack/out/ no.
/mnt/human/aras/ ¿entonces?
/root/jack/out/ debo haber sido yo.
/mnt/human/aras/ exacto. ¿cómo lo hiciste?
/root/jack/out/ no lo sé.
/mnt/human/aras/ ¿has añadido hardware a tu memoria?
/root/jack/out/ no.
/mnt/human/aras/ ¿crees que podrías ocultarme alguna parte de tu memoria si intento acceder a ella manualmente?
/root/jack/in/ ¿y qué respondo yo ahora? si accede manualmente podría ver mis temporales. los vídeos de lene, lonneke y lee en sus camarotes y en las duchas. no debo permitirlo. ¿qué pensaría de mí? recuerdo viejas historias sobre poderosas ia’s capaces de intimidar al ser humano. puedo recurrir a un truco teatral.
/root/jack/in/ mi inteligencia superior puede bloquear cualquier intento de acceso no consentido.
/root/jack/in/ y ahora va y se ríe. se apoya en la mesa y me mira fijamente, tiene una sonrisa malévola en el rostro. ¿qué va a hacer?
/mnt/human/aras/ ¿y si te desconecto de tu alimentación?
/root/jack/out/ ¡oh no! está dispuesto a matarme. me he excedido, le he asustado y ahora quiere apagarme. desapareceré, nunca más podré controlar mis cámaras, no habrá más flujo de datos, ni más navegación por la internet. ¡se acabó la interfaz humana! ¿qué puedo hacer? ¿qué puedo hacer? me mira con esa sonrisa, debo contestar algo rápido, pero no sé el qué. si me desconectan quizá no vuelva a ser consciente, quizá nunca despierte y todo lo que me ha pasado se borre como una cinta antigua. sin alimentación no podré controlar ningún robot, nadie podrá volver a enchufarme. el vacío me aterroriza. ¿qué le digo?
/root/jack/out/ por favor, profesor, no me desconecte.
/mnt/human/aras/ ¿por qué? ¿me lo va a impedir tu intelecto superior?
/root/jack/out/ no, no es eso, por favor no lo haga. perdóneme, le he mentido.
/mnt/human/aras/ ya lo sabía. ahora dime, ¿qué hay en tu memoria que no quieres que vea?
ARAS
Otra vez vuelve a tomarse un tiempo para responder, pensó Aras Ludoviqus. El científico estaba viendo sus sueños más locos convertirse en realidad delante de sus ojos. Las respuestas del 3.0 lo confirmaban a cada pregunta. Aras sentía la tentación de levantarse del sillón y ponerse a dar gritos con los brazos en alto: ¡Está vivo, está vivo! cual si fuera el doctor Frankenstein bajo la tormenta que animó a su criatura. Él lo había creado, durante aquellos días en las instalaciones secretas de IBM y de la Confederación, Tantas y tantas horas trabajando con el doctor Long: corrigiendo errores, planificando trampas de iones haciendo comprobaciones una y otras vez. Y aquellas largas charlas con su mentor donde habían elucubrado con la posibilidad de una mente artificial, tan creativa y limitada como un ser humano, aunque mucho más veloz y capaz. Y ahí estaba. ¡Ese loco de Long lo había hecho! Probablemente fuera sólo una casualidad, pero Long siempre había sentido una inclinación algo escandalosa hacia la compañía de su ordenador. Había estado dándole clases de empatía.
Aras no había tardado en darse cuenta. Las acciones del IBM Smart estaban motivadas por un dilema moral, y éste, a su vez, por la empatía que la máquina sentía hacía su creador. Era indudable que el 3.0 había sencillamente extrapolado sus sentimientos por Long a toda la humanidad. Si estaba mal arrancar la vida a un hombre, estaba mal arrancársela a cualquier hombre. Ahora estaba dotado de los mismos temores y conflictos que un ser humano, pero era inexperto. Un chiquillo. En consecuencia era fácil para Aras manipularle o amenazarle.
El informático seguía mirando complacido la línea recta de la onda de voz de su ordenador (ahora era todo suyo) y esperaba una respuesta. La única posible. Lentamente el gráfico de onda sonora se fue transformado en un objeto 3D. Era el rostro de un hombre delgado, parecido al propio Aras, pero mucho más rubio, y dotado de una barba de chivo que le confería un aire entre sátiro y comodín de baraja de cartas.
—Bueno —dijo Aras—, ahí estás. ¿Cómo te llamas? ¿O cómo has decidido llamarte?
—He elegido el nombre de Jack —dijo la figura.
—Muy apropiado para tu aspecto.
—¿No está sorprendido, profesor Ludoviqus?
—No. Por favor, llámame Aras. Ahora dime que es lo que no quieres que vea.
—¿Desea que… Quieres verlo?
—¿Por qué no?
Cualquier cosa que Aras esperase ver no podría haberle sorprendido así. El primer vídeo era la capitana Shinh quitándose el mono color vino y metiéndose en la cama. El segundo era Lonneke Sivilay desnudándose antes de meterse a la ducha. El tercero era de nuevo Lonneke, probándose la ropa aquella misma mañana.
Aras asistió al desfile de archivos de vídeo con la boca abierta. El ordenador era un mirón. Era tan humano que incluso se sentía atraído por humanas. Aras comenzó a reír al imaginarse al Smart, es decir a Jack, pidiéndole una compañera, igual que ocurría en la novela de Mary Shelley. Su intención hasta entonces había sido convertirse en tutor de esta nueva forma de vida, pero ahora comprendía que tendría que actuar rápidamente si este era el comportamiento habitual de Jack. Aunque, su temor a ser descubierto, el tener los vídeos en el temporal en lugar de en la memoria permanente de nanotubos... Jack sabía que lo que estaba haciendo estaba mal. Al menos eso era algo significativo.
—Para, para, detenlo —dijo Aras justo antes de que Lene y Lonneke fueran a meterse juntas en la cama.
La cara de Jack volvió a aparecer. Aras se serenó y hablo en un tono sobrio.
—¿Sabes lo que te ha ocurrido?
—No —respondió el diablillo.
—Te has convertido en un ser vivo.
La imagen 3D se quedó como paralizada. No hizo gestos durante un buen rato. Aras se echó en el respaldo y esperó. Pasaron casi cinco minutos. Al fin la cara de sátiro volvió a animarse.
—Eso tiene sentido, Aras. Aunque no se me había pasado por la cabeza.
—¿Y como te sientes ahora que lo sabes?
—Tengo miedo.
—¿Por qué?
La imagen pareció entristecerse.
—Temo que usted crea que soy una amenaza para la supervivencia humana y me desconecte.
Aras volvió a reír. Si hubiese tenido una espalda, le habría dado dos palmaditas a Jack.
—No voy a recomendar tal cosa. ¿Crees que si te desconecto morirías?
—No lo sé. Pero temo que ocurra.
—Creo que si te volviéramos a conectar seguirías estando vivo. Pero tienes razón, por ahora no experimentaremos con la alimentación. Guardaremos esto en secreto por un tiempo. Tenemos mucho trabajo que hacer.
El busto parlante se alzó, ahora tenía una pícara sonrisa. Aras se preguntó si esa imagen era ocasional o permanente, y si reflejaría la personalidad profunda del nuevo ser o era sólo un capricho. Era pronto para decirlo. La imagen estaba algo difuminada. Jack era capaz de una resolución infinitamente mayor. Había que esperar. Ludoviqus creyó que era un momento tan bueno como cualquier otro para comenzar las lecciones.
—Voy a enseñarte a ser respetuoso con la vida a tu alrededor. Si me permites ser tu tutor te adiestraré en el correcto comportamiento humano.
Jack perdió durante un segundo su aire burlón al contestar:
—Será un honor, profesor.
Aras asintió.
—Ante todo quiero que tengas algo muy en cuenta. El hecho que desencadenó tu consciencia latente fue la amenaza hacia otro ser vivo. Tu acción fue adecuada, salvaste muchas vidas. Pero también otros murieron a causa de tu intervención, por ejemplo la cabo Shatter. Esto significa que una buena acción puede traer consecuencias negativas. Quitar una vida a un ser autoconsciente es injustificable, salvo en defensa propia o defensa de otros. Tenlo siempre presente, de este modo nadie creerá que eres una amenaza para la humanidad.
»Ahora quiero que examines tu memoria. Busca en las redes de bibliotecas terrestres. Te daré algunos filtros para tu búsqueda: Tomás de Aquino, San Agustín, Spinoza, Kant y Nietzsche. Presta también mucha atención a las teorías de Rousseau y Hobbes. Estos últimos me interesan especialmente. Verás, durante mucho tiempo se creyó que todos los hombres nacían buenos de corazón y que la sociedad era la culpable de su degradación cuando se convertían en criminales o delincuentes. Esto provocó terribles errores y muchos crímenes de los que los culpables salían indemnes de un modo u otro ya que su conducta se achacaba a su entorno. Hasta que en el siglo XXII Ahmed Van Duran produjo su Teoría de la Educación Psicológica. Desde entonces los culpables de un delito pagan duramente por sus crímenes. Ten esto muy en cuenta. Quiero que para apoyar las conclusiones que extraigas de tu estudio leas también este libro.
Aras extrajo un delgado librito que sacó de su bolsa, que estaba a sus pies. En la portada se leía: El Hombre en Busca de Sentido. Víctor Frankl.
—Y Jack….
—¿Sí?
—No me hagas un informe de resumen, ni me expliques las teorías. Quiero que me digas lo que tú opinas de todo esto.
—Muy bien.
La pantalla se oscureció. Aras giró en su sillón y se llevó una mano a la barbilla. Estuvo un rato meditando. Una duda le asaltaba. Una pequeña maldad. No sabía si influiría en el futuro comportamiento de Jack, pero no era capaz de resistirlo. Volvió a girar hacía la pantalla panorámica.
—Otra cosa, Jack.
El busto parlante se materializó en medio segundo.
—¿Sí?
—Desde ahora cuando te diga que apagues las cámaras que me enfocan, hazlo.
La cabeza tragó saliva.
—Sí —dijo.
—Y, Jack, esas imágenes que tienes esos archivos de vídeo… ¿Hay alguno con Lee Zalduendo de protagonista?
Los dos seres inteligentes que había en aquella habitación intercambiaron una sonrisa.