
El acercamiento al despertar a la vida (al fin y al cabo resulta difícil negar que un ente autoconsciente no está vivo) de la inteligencia artificial es un tema recurrente en la ciencia-ficción y la literatura en general. La lista de obras que hablan de ello es casi interminable; desde el FRANKENSTEIN de Mary Shelley, hasta la reciente adaptación A.I. de Steven Spielberg, pasando EL HOMBRE DEL BICENTENARIO, de Asimov, SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELECTRICAS, de Dick o el paradigmático TIK-TOK, de Jhon Sladek y los rencorosos robots de Stanislaw Lem. En todas estas obras el denominador común es el temor que despierta en la humanidad la Máquina, tal en así, que incluso se ha acuñado la expresión complejo de FRANKENSTEIN, para definir esa incertidumbre ante la Máquina que desbancará primero al trabajador manual y después al oficinista, al profesor, hasta llegar al intelectual, momento en el que las Máquinas, ya completamente autosuficienetes, decidirán que su creador ya no es útil... o quizá no.
Lo cierto es que todas estas novelas y películas se limitan a desarrollar desde un punto de vista puramente intelectual (bien, Tik-Tok va un poco más allá) este conflicto entre el hombre y la Máquina, en España también podemos encontrar ejemplos de ello (las inteligencias artificiales de Eduardo Vaquerizo en RAX o las amenazantes máquinas Von Newman de MUNDOS EN LA ETERNIDAD) pero además, y a causa de la gran influencia que el catolicismo ha ejercido en nuestra sociedad se han generado obras en las que las máquinas inteligentes ya no sólo tienen conciencia de si mismas, van más allá y en su afán de transcendencia consideran que el hombre no deja de ser su creador material, pero que el alma es cosa de Dios, y al ser así, la Santa Madre Iglesia Apostólica, Católica y Romana toma sin dudarlo cartas en el asunto. Daniel Mares en ADAN, y este relato José Carlos Canalda son dos buenos ejemplos de ello.
En REQUIEM POR UN ROBOT, vamos a encontrar todos los ingredientes esenciales de la aventura espacial de siempre (persecuciones al límite, piratas espaciales, contrabandistas, espaciopuertos destartalados) y a la vez una interesante línea reflexiva sobre quien debe decidir acerca de la espiritualidad, si es algo que se abraza sinceramente, o por el contrario está expuesto al escutrinio de una institución superior que concede o quita a su antojo el sentimiento religioso.
Espero que este nuevo serial sea de vuestro agrado, al menos a mi me ha parecido francamente atractivo y emocionante.
Episodio primero... Audiencia >>