Iñigo
Fernández Fernández
México DF, 1969. Historiador por vocación, oficio y vicio que posee ciertas tendencias anarquistas que le han llevado a luchar activamente para borrar las fronteras que separan a la historia de la literatura, no sin granjearse, por ello, la animadversión de varios colegas que no han dudado en tildarlo como un auténtico renegado gremial. Mientras que las buenas consciencias se rasgan las vestiduras por su apostasía, él no se cansa de sostener que así como la ciencia ficción es un ejercicio histórico prospectivo, la historia también se alimenta de la imaginación para llenar las lagunas del pasado. En otras palabras, y como diría el filósofo: Son lo mismo pero diferente. Enemigo declarado del snobismo y de las modas, no tiene reparo en leer ciencia ficción de todo tipo —buena, regular, mala o infumable— siempre que le haga pasar un buen rato. Sin embargo, cuando se halla en petit comité no tiene reparo en revelar que entre sus vicios confesables, los únicos que está dispuesto a compartir, se encuentran los libros y las películas de ciencia-ficción de escasa calidad, mismos que le producen, sin razón aparente, un placer sublime. Basta señalar que una de las frases que suele repetir con más frecuencia al hablar del tema es Mientras más malo, mejor. Autor de varias obras de difusión y de enseñanza de la historia de México, que no duda que bien podrían formar parte del Index de los libros de historia si este existiera, de un tiempo para acá le ha dado por picar piedra y tocar cuanta puerta se le pone delante para abrirse campo en la ciencia-ficción con el deseo de que, en esta ocasión, sus nuevos colegas no lo vean como un auténtico renegado gremial.