
Hace poco pusieron en la tele una película, que ya es un clásico: SUPERMAN. Como sabéis, cuando hablo aquí de superhéroes, no es para buscar explicación a sus superpoderes, sino por algo más mundano. En esta ocasión, recordemos la famosa escena del helicóptero sobre el Daily Planet. Hay un accidente, el helicóptero queda colgando en precario equilibrio en la azotea del edificio, y Lois Lane cae de la cabina, sujetándose como buenamente puede, al cinturón. Finalmente no puede aguantar más, y se suelta. Cae varios segundos, recorriendo una altura de varias plantas, hasta que Superman llega volando y la sujeta. El problema de esta secuencia es que Superman viene a toda velocidad desde el suelo, subiendo. Y no parece aminorar cuando agarra a Lois.
En una caída, o en un choque, la muerte se produce por la brusca deceleración a la que es sometido nuestro cuerpo. Recordemos un momento las clases de física del cole: la aceleración es la variación de velocidad por unidad de tiempo. Bien, en el impacto con el suelo tras una caída, nuestro cuerpo decelera desde la velocidad que tuviese, hasta cero, en muy, muy poco tiempo, es decir, una aceleración (deceleración en este caso) enorme. Y como la fuerza es el producto de masa por aceleración, quiere decir que sobre nuestro cuerpo se ejerce una fuerza enorme. El efecto sería el mismo que si una pared nos golpeara a la misma velocidad de la caída. O si un coche (rígido) nos embistiera a la misma velocidad (digo lo de rígido, porque en general, un coche es más deformable que el asfalto)
En la peli, como he dicho, vemos a Lois caer varios segundos, y recorrer una altura de varios pisos. Cuando Superman la alcanza, Lois ya debía ir a una velocidad que supondría su muerte en caso de una colisión. Pero además, Superman viajaba en sentido opuesto, también a bastante velocidad. En condiciones normales (y recordar que el cuerpo del Hombre de Acero no debe ser muy blandito) la habría hecho papilla.
Este tipo de secuencia se repite con frecuencia en las películas (por ejemplo, en SUPERMAN RETURNS, hay una muy parecida) sustituyendo a nuestro kriptoniano héroe por algún otro tipo de elemento salvador. Pero a menos que la persona que caiga vea reducida su velocidad de forma no tan brusca (cayendo sobre algo blando o elástico, por ejemplo) no evitamos el daño. El asfalto no es especialmente letal, sino simplemente duro. Y si caemos sobre algo igualmente duro, nos haremos el mismo daño. Y si encima, ese algo, no está quieto, sino que se tiene velocidad propia, y en sentido contrario, pues todavía nos hacemos mucho más daño.