
Terminada la resaca de turrón, comilonas, sidra, regalos y niños sin colegio, aquí me tenéis de vuelta. Entre el bombardeo de películas de temas navideños, pusieron en la tele PARQUE JURÁSICO III, película que ni está basada en una novela de Michael Crichton, ni tiene música (original) de John Williams, ni está dirigida por Steven Spielberg. En la peli en cuestión aparece un teléfono, cuya existencia no es que sea mala ciencia, sino que va en contra del sentido común.
Refresquemos un poco la memoria: cuando los protas llegan a Isla Sorna a rescatar al chaval extraviado, un enorme espinosaurio se come a uno de los personajes, teléfono móvil incluido. Durante toda la película, la melodía que tiene el teléfono como tono de llamada, sirve como aviso (y efecto dramático) de la inminente aparición del terrible saurio (como leí en algún sitio, situación similar al tic tac del cocodrilo que perseguía al Capitán Garfio)
Antes de comenzar, conviene aclarar una cosa. El teléfono que aparece en la peli, no es un teléfono móvil celular, es decir no se comunica con una red de estaciones base terrestres (hace tiempo expliqué un poco cómo funciona la telefonía móvil) sino que es un teléfono vía satélite, es decir, se comunica directamente con un satélite. Estos teléfonos tienen una antena bastante más grande y son más voluminosos y pesados que un teléfono celular (como los de hace una o dos décadas) dado que necesitan transmitir con la suficiente potencia como para llegar hasta el satélite (algunos cientos de kilómetros por encima) En el mundo de la física, el tamaño sí importa, sobre todo en cuestiones de potencia. ¿Por qué explico esto? Pues para responder a la primera pregunta que a muchos se les vendría a la cabeza: ¿cómo es posible que haya cobertura en la isla? Pues no la hay. No es necesario.
Lo que debe maravillarnos de este teléfono son dos cosas. La primera es que siga funcionando dentro del estómago de un dinosaurio, dentro de una montaña de excremento, o después de ser sumergido en agua. No sé si alguna vez se os ha caído el móvil a una bañera llena de agua o a una piscina. Conozco a uno al que se le cayó dentro del váter, y le dejó de funcionar (sí, sí, metió la mano para recuperarlo) A menos que el aparato esté completamente impermeabilizado, el agua se filtra por pequeños huecos en la carcasa (como los que hay para los botones) y alcanza los componentes electrónicos, produciendo pequeños cortocircuitos (el agua con impurezas es conductora de la electricidad, no así el agua pura, como expliqué hace tiempo)
Bueno, podría estar impermeabilizado ¿no? Después de todo, era un teléfono que se llevaban a una expedición en la selva. Tal vez, pero eso no creo que bastara para protegerlo dentro de un estómago vivo. No soy biólogo ni paleontólogo, pero es de suponer que el bicho en cuestión debe tener unos jugos gástricos muy ácidos. Parece difícil que un teléfono siga funcionando tras estar sometido a ellos durante varias horas.
La segunda cosa asombrosa del teléfono es bastante evidente: ¿cómo es posible que se pueda oír la melodía dentro del dinosaurio, y a varios metros de distancia? El espinosaurio es un animal bastante grande, como queda patente en la película. El sonido del teléfono debería atravesar como mínimo, algo más de un metro de carne, por lo que se atenuaría demasiado para ser audible.
Podéis hacer sencillos experimentos, colocando vuestro móvil bajo un cojín o dentro de un cesto de ropa. ¿Cómo se oye el tono? Bastante bajo ¿verdad? Si os da pereza realizarlos, recordad esas ocasiones en las que habéis dejado de contestar una llamada al no oír el teléfono, simplemente porque estaba en otra habitación, o dentro de un abrigo, o casos así. Pensad ahora en cómo se debería oír dentro de un bicharraco de varios metros de alto y unas cuantas toneladas de peso, en plena selva.
En fin, una maravilla de teléfono. Yo quiero uno así.