por Alfonso de Terán Riva

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El pasado fin de semana, se produjo una espectacular lluvia de estrellas, llamada Leónidas, que por desgracia no pude ver debido entre otras cosas a las intempestivas horas del suceso. Como suele suceder con eventos astronómicos, las noticias aparecidos en algunos medios de comunicación contenían errores de concepto. Me centraré en la aparecida en El Mundo, ya que comete un error doble.

Por un lado, el titular de la noticia dice así: No habrá unas Leónidas tan intensas hasta dentro de un siglo. Bueno, parece que últimamente, para publicar una noticia relativa al mundo de la astronomía en un medio generalista, hay que buscar espectaculares titulares, que nos indiquen que vamos a presenciar un fenómeno único e irrepetible. La realidad es que, a día de hoy, no hay forma científica de respaldar esta afirmación. Veamos, lluvias de estrellas como las Leónidas (o las Perséidas, o las Gemínidas) son periódicas y siempre se producen en las mismas fechas. Esto es debido a que el origen del fenómeno es una estela dejada por algún cometa, y que la Tierra atraviesa, barriendo los restos que encuentra a su paso. Estos restos penetran en la atmósfera y se desintegran. Cada vez que la Tierra completa una vuelta completa alrededor del Sol, ahí tenemos nuevamente ese rastro, de forma que cada año es atravesado en las mismas fechas.

La intensidad de estas lluvias, puede variar de año en año por la densidad de partículas que haya en la región por la que va a pasar nuestro planeta. Puede que la estela se haya desplazado con respecto a nuestra órbita, puede que pasemos por un hueco dejado en años anteriores, puede que la luna nos haga de pequeña escoba... En fin, que hay múltiples variables a tener en cuenta. Durante años, se ha intentado buscar un modelo matemático para predecir la intensidad de las lluvias (de meteoritos, claro) de cada año, pero de momento no pasan de hipótesis. De hecho, la lluvia del pasado fin de semana, era especialmente importante ya que permitiría comprobar la validez del último modelo creado. Si las observaciones coincidían con las predicciones, entonces los astrónomos iban por buen camino. Si no, había que tirar el modelo y buscar otro. Por tanto, decir que no habrán otras Leónidas tan intensas hasta después de un siglo, es una afirmación totalmente gratuita y carente de fundamento.

El segundo error que aparece en la noticia, es uno bastante recurrente, que ya comenté hace varios meses. El texto viene acompañado de una fotografía cuyo pie indica que se trata de las Leónidas vistas desde el desierto de Amán. Pues no, la foto no es de ninguna lluvia de estrellas, sino de un cielo nocturno normal y corriente. Todas esas líneas que se ven, formando arcos de circunferencia, todas en torno al mismo centro, corresponden a estrellas normales y corrientes. La Tierra rota en torno a su eje, por lo que si hacemos una fotografía con una exposición de algunos minutos, el movimiento aparente de la bóveda celeste queda patente. Una estrella fugaz, destacaría precisamente como una línea recta que corta esos trazos.

En fin, doble ración de mala ciencia en una única noticia. No está mal.

© Alfonso de Terán Riva, 21 de noviembre de 2006
Publicado originalmente en MalaCiencia el 21 de noviembre de 2006
CC 2.0

Creado: 22 de noviembre de 2006
Última actualización: 04 de abril de 2009 a las 11:36  Bienvenida  Mapa del Sitio  Enlace permanente