por Alfonso de Terán Riva

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Hace un mes recibí un correo electrónico avisándome sobre una noticia en la que se afirmaba que se había descubierto una sustancia capaz de hacer invisible aquello que cubra (gracias Hanlle) La noticia aparecía en Astroseti, y si bien ya el titular Proponen idea para un dispositivo encubridor ya es suficientemente sensacionalista (por la implícita referencia a Star Trek, que se pierde en la traducción) la noticia ha aparecido en diversos medios con el exagerado título Sustancia capaz de hacer invisible todo lo que cubre, algo que ni por asomo se parece a la realidad.

Y es que según el texto, lo que realmente se ha descubierto es un fenómeno de resonancia capaz de cancelar la luz reflejada por una partícula microscópica. En todo momento se hace referencia al hecho de impedir que un objeto refleje la luz recibida, y se utiliza el término invisibilidad. Pero un objeto que no refleje luz, no sería invisible, sino de color negro.

Veamos, cuando un objeto cualquiera es iluminado, parte de la luz que recibe es absorbida, y parte es reflejada. Cuando la luz (reflejada o directa) incide en nuestros ojos, excita unas células fotosensibles existentes en la retina, llamadas conos y bastones. Las cámaras fotográficas, videocámaras, y demás dispositivos similares, funcionan de una manera parecida, solo que la luz incide sobre una película fotográfica o sobre un dispositivo electrónico sensible a la luz.

Tanto nuestros ojos (concretamente, los conos) como los aparatos mencionados, reaccionan de forma diferente dependiendo de la frecuencia de la luz, es decir, dependiendo del color. Supongo que todo el mundo sabe que la luz blanca está compuesta por varios colores. Cuando un objeto refleja toda la luz recibida, lo percibimos de color blanco. Un objeto que refleje únicamente la luz roja y absorba el resto, se vería de color rojo. Y un objeto que absorba toda la luz y no refleje nada, se vería de color negro. Es necesario hacer notar que el color que percibimos de un objeto, depende de la iluminación. Así, si un objeto blanco es iluminado con luz azul, lo veríamos azul ya que es la única luz que refleja. Y si un objeto rojo es iluminado por esa misma luz azul, lo veríamos negro, ya que absorbería toda la luz (no hay luz roja que reflejar, por lo que no reflejaría nada)

Por tanto, un objeto que no refleje o emita luz, lo veríamos de color negro. Y eso no quiere decir que sea invisible, ya que puede ser fácilmente percibido de forma indirecta, puesto que bloquearía la luz procedente de detrás de él, y sería perfectamente visible como una silueta negra. Únicamente sería invisible si detrás de él no hay nada que nos envíe luz a nuestros ojos, bien directa, bien reflejada, como podría ser en un ambiente oscuro, o en la negrura del espacio. Para lograr una invisibilidad real, no sólo basta con evitar la reflexión de la luz, sino que además hay que permitir que la luz atraviese el objeto, o al menos, que emita por un lado la misma luz que recibe por el lado opuesto.

Curiosamente, al final de la noticia, se hace referencia a otra en la que sí se habla sobre una posible invisivilidad real, puesto que el fenómeno descrito no se basa únicamente en absorber la luz, sino que esa energía captada, es luego emitida nuevamente en forma de luz, manteniendo su dirección y frecuencia.

© Alfonso de Terán Riva, 3 de octubre de 2006
Publicado originalmente en MalaCiencia el 3 de octubre de 2006
CC 2.0

Creado: 4 de octubre de 2006
Última actualización: 04 de abril de 2009 a las 11:35  Bienvenida  Mapa del Sitio  Enlace permanente