
Hace poco más de un mes, salió en DVD (a bombo y platillo) LA VENGANZA DE LOS SITH. Ver otra vez la secuencia inicial me permitió ver algo que en el cine me pasó desapercibido, deslumbrado por la espectacularidad. Cuando Anakin y Obi Wan se dirigen al crucero del General Grievous en sendos cazas, son atacados por unos androides zumbadores. A medida que Anakin se deshace de ellos, los androides son dejados atrás a gran velocidad, en cuanto se despegan del casco del caza.
Pero eso no puede suceder así, a menos que el caza estuviese acelerando constantemente. ¿Por qué? Pues por la Primera Ley de Newton: Un cuerpo sobre el que no actúan fuerzas (o la resultante es cero) permanecerá en reposo o en movimiento rectilíneo y uniforme. Esto puede parecer anti-intuitivo. Después de todo, nuestra experiencia nos demuestra que si nos caemos de un vehículo, quedamos atrás. Pero esto es porque el rozamiento del aire y del suelo nos frena, hasta detenernos, mientras que el vehículo sigue en movimiento. En el espacio, donde no hay ningún tipo de rozamiento, no ocurre así. Si vas agarrado al exterior de una nave y te sueltas, no quedas atrás. Es lo que ocurre precisamente con los astronautas que salen de un vehículo en órbita, a dar un paseo. Parece que nave y astronauta están flotando plácidamente en el espacio, en reposo, pero en realidad se están desplazando a una velocidad enorme. La velocidad orbital de la ISS, por ejemplo, es de más de 27.500 km/h.
Bueno, uno puede pensar que el caza está acelerando cuando eso ocurre. Tal vez, pero el mismo problema sucede varias veces, no sólo con los zumbadores, sino con explosiones y fragmentos de las naves en combate. ¿Siempre están casualmente acelerando?
Algo similar ocurre en la película anterior, EL ATAQUE DE LOS CLONES. Cuando Jango Fett persigue a Obi Wan dentro del anillo planetario de Geonosis, consigue alcanzarle de manera superficial. Cuando más tarde vemos tomas más cercanas del casco de la nave, se pueden apreciar perfectamente los puntos de impacto como pequeñas quemaduras, y una estela de polvo negro manchando el casco, que sale del punto de impacto y se abre en un estrecho abanico hacia atrás. Esta forma sólo puede producirse dentro de una atmósfera, ya que el aire empuja hacia atrás el polvo. En el vacío del espacio, se expandiría en todas direcciones, y dejaría una mancha más o menos circular, centrada en el punto de impacto.
Este pequeño pero importante error, no es exclusivo de La Guerra de las Galaxias. También ocurre en Babylon 5, una serie de TV que se caracteriza por mostrar un comportamiento de naves en el espacio bastante realista. Al final del episodio MENTIR POR HONOR, un caza se tropieza con un osito de peluche (que había sido arrojado al espacio por el comandante de la estación), ante el asombro del piloto. El osito se queda pegado primero a la parte delantera de la carlinga, y se desplaza poco a poco resbalando sobre el cristal, hasta que finalmente llega hasta la parte de arriba y es dejado atrás. En realidad, a menos que el caza estuviese acelerando (y no tenía motivo para ello), debería haberse quedado ahí pegado. Bueno, en realidad, ni siquiera eso. Un osito de peluche es más o menos elástico, por lo que tendría que haber salido despedido en cuando el caza lo embistió. Realmente, sólo se hubiera quedado así de pegado dentro de una atmósfera, en la que la velocidad del aire lo mantuviera aplastado contra el morro.
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