Por lo común no deja de ser higiénico comenzar las disertaciones con una clarificación de conceptos, y acudir al DRAE para ello es una buena costumbre.
Así que copio:
Asociación
Descarto las acepciones que tienen que ver con la psicología o la biología.
Y me quedo con esto:
Una de esas que son de Perogrullo.
De aquí se puede sacar algo, sobre todo es interesante eso de un mismo fin, lo de la personalidad jurídica lo dejare para los expertos.
Esta tampoco está mal y tiene su miga, pero la dejaré para otro día y tiraré de la número dos, que parece más acorde con el tema que nos ocupa.
Parece una tontería justificarlo, cuando varios persiguen un mismo objetivo, sumarse es lógico y natural. Alguno de los tópicos más ciertos de nuestro acervo cultural (La unión hace la fuerza o divide y vencerás) lo corroboran y la historia está llena de ejemplos que lo demuestran. ¿Qué hubiese sido de tantas minorías y marginados sin esfuerzos aunados en defensa de los mismos derechos?
Evidente ¿No?
Ahora me pregunto:
¿Cuántos aficionados a la ciencia-ficción hay en nuestro país? ¿Os imagináis una asociación amplia, representativa, vital? ¿Qué no podría conseguir?
Todo eso y más que podáis imaginar, entonces por qué…
Antes me preguntaba por el número de aficionados a la ciencia-ficción en España, no tengo ni idea, lo que si se es que los socios de la AEFCFT son, diez más diez menos, 155. Hay otras agrupaciones de aficionados a Tolkien, Star Trek o Star Wars, no sé cuantos son pero me atrevería a firmar que juntando unos con otros no llegan a un 10% del total de personas que disfrutan con la fantasía en cualquiera de sus géneros.
Podemos sumar otro porcentaje, entre los que me cuento, probablemente más numeroso que todos los anteriores, somos aquellos que pululamos por los diversos grupos y páginas de Internet, intercambiamos noticias, colaboramos esporádicamente en algún que otro pequeño proyecto y estamos al tanto, desde prudencial distancia, de todo lo que se cuece en el mundillo e incluso encontramos tiempo para enredarnos, de vez en cuando, en banales enfrentamientos. Estamos ahí tranquilos y entretenidos pero sin ningún ánimo de implicarnos mas allá de lo que la sana prudencia aconseja.
Para explicar el fenómeno no me gustaría echar mano de otro tópico que creo desacertado, el que dice que los españoles somos nobles y alegres, pero pendencieros, orgullosos, egoístas y vagos; y que por eso somos incapaces de llevar a la práctica ningún proyecto común más allá de unos pocos años salvo que se nos aplique mano dura. No, prefiero pensar en otra causa que tiene que ver con la parte de la definición que hablaba del fin común.
¿Tenemos algún Fin Común? Probablemente no, la mayoría sólo buscan disfrutar de su afición en su tiempo libre; otros darse a conocer; otros controlar; otros, como nuestro estimado webmaster (si no le peloteo no me publica) aportar su grano de arena con sitios como este; otros, como yo, satisfacer pequeñas vanidades y otros ni se lo plantean.
En este panorama, dentro de poco tomará posesión de su cargo la nueva junta de la AEFCFT, quiero expresarles desee mis ánimos y mi consejo: buscad ese fin común que aúne esfuerzos, para que ese espíritu fantástico y soñador, también muy nuestro, encuentre un universo donde desarrollarse.
A los aficionados os animo a que participéis. Yo voy a tener que afiliarme, no me queda más remedio, se lo prometía a un amigo que forma parte de la nueva junta y soy hombre de palabra.