Pese al título de este artículo no vamos a tratar aquí sobre el Capitán América, el Hombre de Hierro o Thor. Los Vengadores americanos, tan cachas ellos, no tienen nada que ver con lo que nos va a ocupar las próximas líneas.
Si la televisión española de los años 60 era, en líneas generales, para consumo de las llamadas amas de casa y del forofo futbolero, era curioso observar como los programadores de TVE de vez en cuando dejaban pasar pequeñas joyas. Nunca llegué a comprender cómo pudo emitirse la serie El Prisionero, crítica feroz del autoritarismo que casualmente disfrutábamos en aquella época en España. Tal vez ni se daban cuenta de lo que emitían, o bien entre los programadores había un topo infiltrado del PC que colaba estas cosas. Existe una anécdota de la década ilustradora de las barbaridades que se cometían entonces: a raíz de la emisión de un ciclo de películas de los Hermanos Marx, un ministro llamó al director general de TVE para ordenarle que suprimiera el ciclo, porque eran películas que no entendía. Lo cual no era nada extraño dada la profunda cultura de los políticos de aquella época, bueno los de ahora van también bien servidos.
Una de estas series-joya fue Los Vengadores, emitida en TVE a mediados de los 60, que llegaría a convertirse en serie de culto sobre todo a raíz de la llegada de Diana Rigg, en sustitución de Honor Blackman (Cathy Gale), para interpretar el papel de Emma Peel.

Aunque, antes de que Cathy Gale ocupara su lugar en la serie, Steed tuvo un compañero varón en la primera temporada. El Dr. David Keel, interpretado por Ian Hendry, ocupó el papel de ayudante del agente secreto. Durante los 22 episodios de la 1ª temporada este personaje colaboró como freelance en las investigaciones. Seguía siendo médico, de hecho muchos de los episodios comenzaban en su consulta, pero colaboraba con el gobierno de modo voluntario.
En la segunda temporada, que estuvo apunto de no rodarse debido al inesperado abandono de Hendry en la serie, sustituyó al médico una fotógrafa: Cathy Gale. La relación con el gobierno también era informal, no era una agente al uso, pero su profesión le permitía entrometerse en cualquier asunto con la excusa de hacer fotografías. A partir de la incorporación de esta mujer como coprotagonista, cosa que en principio repelía a los productores, la serie comienza a ganar en personalidad. Los contrastes entre los personajes principales comienzan a ser uno de los alicientes más notables de la misma. John Steed, un clásico caballero inglés siempre vestido con impecable traje de tres piezas bombín y paraguas contrastaba antagónicamente con sus partenaieres femeninas totalmente alejadas del estereotipo de mujer de la época. Estos contrastes daban a los episodios unos matices inencontrables en las series de la época. La ruptura con los esquemas vigentes, aquí las mujeres eran iguales o más importantes que los hombres, daba frescura y vitalidad a Los Vengadores . Ellas no eran meras comparsas a las que había que salvar en el último momento. Todo lo contrario: se involucraban plenamente y no sólo ayudaban al héroe masculino si no que en multitud de ocasiones llevaban el protagonismo y la resolución de los casos.
Cuando Diana Rigg asume el rol de la Sra. Peel, tras el abandono de Honor Blackman para interpretar la película del ciclo Bond, GOLDFINGER, la serie llega a sus más altas cotas de calidad. El papel compuesto por Rigg produjo un personaje que combinaba belleza, cultura y fuerza. Experta en kárate, vestida con sus famosos monos de cuero negro heredados de Blackman, trajes pop, minifaldas y modelos de diseño, que no es que fueran a la moda sino que crearon moda , Peel ejercitaba un irresistible y permanente juego de seducción con el agente británico y compañero de fatigas, que era correspondido por Steed, produciéndose, pues, un intercambio de insinuaciones entre los dos. Esta atracción mutua se insinuaba pero jamás se explicitaba (si exceptuamos el episodio ¿Quién es quién? , pero en este caso se trata de que han intercambiado sus mentes con otros dos agentes enemigos, por lo que en las escenas de desenfreno sólo están sus cuerpos y no sus mentes). La flema británica de Steed contrastaba notablemente con una liberada e independiente Peel. En contadas ocasiones este atractivo se plasmó en imágenes, como ejemplo tenemos el primer episodio de la sexta temporada (El no me olvides) en que la Sra. Peel se despide dando un beso en la mejilla al agente, dejándolo al cuidado de, una inicialmente inexperta, King. Abandona, pues, la serie al encontrar a su marido vivo, al que se suponía muerto desde el principio. Éste, curiosamente, recuerda mucho a Steed en su manera de vestir y aspecto general. Steed, con una sonrisa cómplice, se da cuenta, entonces, de que ha sido un sustituto para la Sra. Peel. Después supimos que Rigg abandonó la serie para ser la única mujer capaz de conseguir llevar al altar al superagente británico por antonomasia: Bond. Desgraciadamente en este caso fue el mediocre Lazemby en lugar de Connery el afortunado en la, no obstante y a pesar de Lazemby , buena película: 007 AL SERVICIO SECRETO DE SU MAJESTAD BRITÁNICA (Peter R. Hunt. 1969). Lo que no habían conseguido los productores de la serie, matar a Peel, lo consiguieron en la película con el personaje de Tracy.

¿Qué es lo que hizo que Los Vengadores se convirtiera en un referente inolvidable para muchos de nosotros?
Principalmente unos excelentes guiones que combinaban un sutil humor ingles con los mas disparatados argumentos referidos, en muchísimos casos, a los intentos de conquistar el mundo por parte de organizaciones secretas y su posterior desbaratamiento de los planes por parte de los dos agentes secretos. Las organizaciones criminales fueron una constante en los episodios. Una de las mas recordadas es el Club Fuego Infernal (Hellfire Club) en el episodio titulado Un Toque de Azufre. Alojado en una mansión victoriana londinense, pretendía conseguir el caos y la anarquía en el país volando una conferencia de ministros británicos y dejando sin gobierno a Su Majestad. Esta organización de libertinos organizaba sus orgías, insinuadas únicamente por supuesto, y sus fiestas en un ambiente del siglo XVIII atrayendo, de este modo tan juguetón, adeptos de alto standing a sus filas. Imprescindible ver a la Sra. Peel vestida de Reina del Pecado. ¡Que recuerdos! ¡Ahhhhhhhhhhhh! Mis disculpas, me he dejado llevar por la emoción y es que a una tierna edad estas cosas impresionan para toda la vida. Para los fans de los comics Marvel , sólo comentar que el Club Fuego Infernal de la Patrulla X es virtualmente el mismo que el de Los Vengadores ingleses, incluso vistan igual con trajes de época, con la matización de que, en este caso, son mutantes malvados sus componentes. El homenaje llega a tal extremo que el actor que encarna al presidente del club en la serie se llama Peter Wingarde, el mismo apellido que emplea Mente Maestra (Jason Wingarde) en la saga que culmina con la transformación de Jean Grey (La Chica Maravillosa-Fénix ) en Fénix Oscura.
Con la llegada del guionista Philip Levene, la serie adquirió una mayor incidencia decantándose muchos de los episodios claramente hacia la ciencia-ficción. Los episodios fantásticos se empiezan a suceder y ya no abandonarán la serie. Incluso en el último episodio tenemos a Tara King y Steed abandonando la Tierra a bordo de un cohete de fabricación casera (episodio Bizarre).
Los temas desarrollados en clave de ciencia-ficción abarcan casi todos los tópicos de la misma. En primer lugar tenemos a los cibernautas (episodio Los Cibernautas). La United Automation es una fábrica de juguetes sofisticados que en realidad se dedica a construir androides a fin de que su creador, el Dr. Armstrong, pueda vengarse de la administración Británica de la que fue despedido. Los cibernautas volverían a aparecer en El Retorno de los Cibernautas, donde Emma Peel es convertida en cibernauta y su voluntad dominada, de manera que pueda atacar a Steed sin remordimientos. En este episodio el papel de científico malo, hermano de Armstrong es interpretado por Peter Cushing.

También los agentes secretos tuvieron que combatir invasiones extraterrestres. En La devoradora de Hombres de Sunney Green, la Sra. Peel es poseída por una planta supuestamente de origen extraterrestre y se enfrenta en un combate de igual a igual con Steed, y en Desde Venus con amor (titulo paródico de la mejor película Bond de la etapa Connery) se enfrentaría a invasores extraterrestres, que resulta que no lo son tanto.
Asimismo tuvimos varios episodios totalmente de ciencia-ficción. Por ejemplo en Misión Altamente Improbable se enfrentaron a espías que habían robado un rayo reductor (que funcionaba de verdad). En este episodio, que guarda un gran parecido estético con el Increíble Hombre Menguante (Jack Arnold 1957), los dos agentes se ven reducidos a tamaño ratón. Steed pronunciaría una de sus típicas frases: la pluma venció a la espada cuando derrota a uno de los malos clavándole una pluma estilográfica en el tobillo.
No se puede dejar de mencionar la que es para muchos, inclúyaseme en esta opinión, el mejor episodio, yo diría que obra maestra, de toda la serie. En La casa que Jack construyó se produce una revisión de muchos de los temas anteriormente expuestos en la serie llegando, en este caso, a la categoría de sublime. La Sra. Peel recibe una mansión como herencia de un desconocido tío Jack. Ésta resulta ser una trampa para conseguir volverla loca. La mansión, dirigida por una computadora, resulta ser un laberinto imposible de atravesar ya que se vaya por donde se vaya siempre se vuelve al mismo lugar. Su creador, el Dr. Keeler ya fallecido, dedicó los últimos días de su vida preparando la venganza contra Peel, debido a que ésta lo despidió de su empresa al descubrir que pretendía convertir el mundo en un imperio cibernético. La computadora se programa para cumplir esta venganza póstuma. En este episodio reconocemos muchos de los elementos que hicieron famosos a Los Vengadores: la trama psicológica en la que se ve envuelta Peel que, pese a sus impresionantes dotes, se ve totalmente desbordada por la situación desquiciante, el elemento fantástico referido a la computadora fría y, como ha de ser un ordenador, sin sentimientos, y por último un espectacular diseño de producción. Unos decorados increíbles producen una fuerza visual inigualable. En la línea sesentera del pop-art, el intrincado laberinto de la mansión produce un efecto hipnótico y desasosegante en el espectador. ¿Que no haría en la protagonista? La venganza es escalofriante ya que su urdidor ha muerto y no podrá ni siquiera ver el resultado de la misma. El odio se ha transferido a la máquina que controla la mansión. Es uno de los episodios más serios de todos ellos.
La serie se basó, sin embargo y entre otras cosas, fundamentalmente en el humor. Hubo episodios totalmente paródicos como el titulado The Girl From Auntie, parodia obvia de The Man From U.N.C.L.E., o sea El Agente de CIPOL. Nombrar también el episodio El Hombre Trasparente en el que los superagentes se enfrenten a un hombre invisible. El ridículo embajador de un país del este da el toque cómico-bufonesco en este episodio.
Y en Fuga a Tiempo, volvemos a encontrar un tema de los que tanto nos gustan: el viaje en el tiempo. Una sociedad secreta, y van..., acoge dentro de su organización a cualquiera que tenga problemas con la justicia y pueda permitirse pagar por efectuar un viaje en el tiempo, que es el lugar en el que ocultan a estos criminales. Podemos así viajar al siglo XVI, donde la inquisición estaba en su apogeo, a la época Victoriana o asistir a la Revolución Francesa. Pero todo es un burdo engaño. No se viaja realmente en el tiempo. A los clientes se les introduce en unos decorados fantásticos que simulan lo que ahora conoceríamos como realidad virtual, sólo que ésta es física y realizada con cartón piedra y actores. En definitiva una organización que sólo quiere beneficios a costa de un engaño muy bien urdido, que consiste esencialmente en sacarle dinero a sus clientes para luego asesinarlos en los distintos escenarios temporales.
Siete años después, en una coproducción Británico-Canadiense, se emitió Los Nuevos Vengadores versión renovada de la antigua serie que, sin llegar a las cotas alcanzadas por su predecesora, ofreció algunos interesantes episodios. Dos nuevos protagonistas, acordes a los nuevos tiempos, ayudaban a Steed en sus misiones. Gambit un horterilla agente patilludo dado a las peleas a puñetazos y Purdey el toque femenino encarnado en esta ocasión por una muy acertada Joanna Lumley (otra chica Bond por cierto) que era especialista en enseñar sus largas piernas propinando patadas de karate muy efectivas. Probablemente habilidades adquiridas en su anterior oficio de bailarina profesional. En la serie se revisitaron algunos de los episodios de la clásica como en el episodio ¿El último Cibernauta?, en el que esta vez, buscando la venganza contra Steed aparece un auténtico ciborg del profesor Armstrong creador de los famosos robots.

Curiosa es la relación entre la serie Bond y Los Vengadores. Cuatro de sus actores principales participaron en uno u otro film. Aparte de las citadas GOLDFINGER, y 007 AL SERVICIO SECRETO DE SU MAJESTAD., Lumley también participó en un pequeño papel en la ya nombrada 007 AL SERVICIO SECRETO DE SU MAJESTAD, y Mcnee en el último filme protagonizado por Moore, PANORAMA PARA MATAR. Por su parte Connery participó en la fallida película LOS VENGADORES, interpretando el papel de enemigo del dúo Peel-Steed.
En el año 1990 Televisión Española repuso parte de los episodios en blanco y negro de la etapa de Peel y a partir de diciembre de 2000 Vía Digital comenzó a emitir Los Vengadores a través del Canal Palomitas, ahora llamado Canal Star, comenzando por los epsiodios en color de la etapa Peel -Steed. Por suerte, no se nos privo de la temporada cuarta, en blanco y negro.
[1] GOLDFINGER: Guy Hamilton. 1964. En el tercer film de la serie, Honor Blakcman interpretaba el papel de Pussy Galore, una especie de matriarca de un grupo de pilotos femeninos. Sus conocimientos de Judo, adquiridos en los Vengadores, se usaron en la pelea con Connery en el establo.
[2] En Francia la serie se denominó Chapeau melon et bottes en cuir, es decir bombin y botas de cuero, lo que denota que los franceses veían la indumentaria como fundamental en la serie
[3] Al parecer los productores al enterarse de que Rigg abandonaba la serie intentaron que los guionistas la mataran. Por suerte no llegó a buen término la propuesta. En Los Nuevos Vengadores se hace una referencia expresa a ella cuando Steed habla por teléfono con la Sra. Peel
[4] Realmente casi ninguno de los episodios se escapa de mantener un sutil humor ingles en sus diálogos y situaciones. Las constantes bromas entre Peel y Steed son uno de los referentes fundamentales de Los Vengadores que permitían ver los episodios con una sonrisa permanente en los labios.
[5] Literalmente La Chica de Tía, que, como dice Xavier Pérez en su imprescindible libro, es un antecedente a la agencia de Mortadelo y Filemón: Técnicos en Investigación Aereoterraquea, T.I.A.
[6] LOS VENGADORES. Jeremiah S. Chechik 1998. Ralph Finnes en el papel de Steed y Uma Thurman en el de Peel. Connery interpreto al megalómano malvado Sir August de Winter. Este villano reunía lo más florido del carácter de los villanos típicos de la serie. Incluso contaba con una máquina capaz de modificar el tiempo, en este caso atmosférico.