Star Trek, La Serie Original
La Conquista del Espacio o Viaje a las Estrellas,
según se mire


ST

¿Quién no ha visto un episodio de Star Trek, o leído algo acerca de esta serie de culto? Si no lo han hecho no son ustedes buenos aficionados y quedan excluidos del selecto círculo de los ciencia-ficcioneros irredentos. Lo siento.

Ésta serie de televisión, con un espantoso share (audiencia en cristiano) durante sus tres temporadas en emisión, vamos que no la veía ni el gato (tal vez el gato sí porque hay varios episodios con gato incluido), se convirtió en una serie de culto a lo largo de los años. Y es que si te repiten las cosas una y otra vez al final acabas acostumbrándote y crean adicción. Y esto es lo que ocurrió con Star Trek. Su reemisión en las cadenas sindicadas norteamericanas (una especie de federación de pequeñas emisoras locales que comparten programación, algo así como la FORTA) hasta la saciedad produjo que multitud de espectadores, que no la habían visto originalmente, se aficionaran a ella y la convirtieran en un icono de la cultura americana.

Todo lo que se convierte en leyenda tiene que tener una mínima justificación para que este hecho se produzca. En Star Trek (lo abrevio por pura vagancia) la leyenda se forjó poco a poco debido a su machaconería insistente y a otros factores como pudieron ser la idea de convertir a un marciano (éste de orejas puntiagudas, de color normal y no verde) en coprotagonista de la serie. Spock era mitad humano y mitad vulcano, lo que le producía muchos quebraderos de cabeza. Un gran ejemplo de compatibilidad genética entre las especies que pululan por el cosmos .

Pasemos, pues, a explicar lo que era la serie.

Verán: resumiendo mucho, se trataba de contar en 50 minutitos a la semana las aventuras y desventuras de la tripulación de una nave espacial en un viaje de exploración de 5 años por el espacio. Si, ya sé que esto es un cliché de la ciencia-ficción, pero eso es lo que teníamos. En el espacio se encontraron con multitud de mundos, en los que podían aterrizar sin ningún problema ya que todos eran tipo terrestre, con su oxígeno, su agüita, sus plantitas o sus humanoides. Porque también encontraban extraterrestres, inmensos montones de extraterrestres. Extraterrestres que eran casi todos de tipo humano, aunque recuerdo ahora las hortas como excepción. Ya se sabe, el presupuesto no daba para alardes en la invención de razas no humanoides y además: ¿a que actor le gusta vestirse de alcachofa mutante para que no se le vea ni la cara? Aún más interesante: los guiones hicieron que la tripulación pasara a visitar multitud de civilizaciones que tenían un parecido enorme con las humanas del pasado o presente. Así vimos unos nazis, hasta con la svastica; unos indios, perdón, aborígenes norteamericanos, con plumas y todo y aspecto muy anglosajón. Y si había indios ¿como no iba a haber vaqueros?; efectivamente los hubo concretamente en un remedo de duelo de O.K. Corral. También encontramos una cultura tipo Chicago años treinta que tenía hasta metralletas de tambor en un impresionante ejercicio de imaginación armamentística, o unos hippies espaciales de lo mas exóticos y romanos y griegos y tribus salvajes. Para rematar esta panoplia de seres extraños inventaron dos razas muy malas que se llamaban klingons y romulanos estos últimos primos de los vulcanos, con la característica de estar todo el día cabreados y con muy mala leche.

ST

Los tripulantes fijos del Enterprise1 eran sólo unos 10 personajes mal contados. El resto eran prescindibles, sobre todo si llevaban una camiseta roja. En ese caso su eliminación estaba garantizada en cinco minutos. El paradigma de héroe se encarnaba, y encamaba, en el capitán James T. Kirk. Blanco, anglosajón, de buen ver y mejor ligar y con una ligera tendencia a sobrepasar su peso perfecto. Este capitán era, probablemente, el más indisciplinado, vacilón y pendenciero que se haya podido ver en una serie de ciencia-ficción o de cualquier otro género. Modelado según los estándares americanos de la época, y actuales, sobre la base de el fin justifica los medios, era capaz de tomarse la justicia por su mano sin tener en cuenta reglas y consejos de nadie. Un personaje que en cualquier armada o ejercito del mundo hubiera durado dos minutos en el mando. Corrijo: no hubiera llegado jamás al mando. Estaba ayudado eficazmente por Spock, el marciano, cuya diversión favorita era tocar la lira, levantar la ceja derecha en un alarde de sobreactuación espontánea o ganarle al ordenador haciendo ecuaciones diferenciales. El oficial científico era un caso crónico de ego agudo. Se creía superior a todos, incluyendo al capitán, y menospreciaba de forma sutil o declarada a todos sus compañeros, meros salvajes para él. Y el tercer mosquetero era el Doctor Bones McCoy, un personaje que en vez de trabajar en lo suyo, de médico, se dedicaba a incordiar en el puente de mando a todo bicho viviente. Este personaje fue capaz de decir la frase Jim: está muerto de 423 maneras diferentes. Mas que como médico, ejercía como forense. Uno de sus blancos predilectos era el marciano, al que hacía objetivo de sus chanzas y cuchufletas para solaz del sufrido televidente.

Los segundones siempre tenían alguna frasecita del tipo: Orbita estándar Capitán que diría Sulu, un japonés que supimos que se llamaba Hikaru 25 años después, o No puedo darle mas potencia a los motores. Van a reventar, frase preferida del ingeniero Scott, un escocés de kilt y gaita al hombro. Por otra parte y ya que teníamos a un japonés y a un escocés, ¿por qué no un ruso? Y apareció en la segunda temporada. Un alférez jovencito, aunque menos que el insufrible Crusher, con excesiva tendencia al chauvinismo patrio se encarnó en el personaje de Pavel Chejov. La eficaz Uhura, esta era Suahili y negra y oficial de mando (Santo Cielo que avance), era la encargada de las comunicaciones, trabajo muy sencillo y descansado ya que estas nunca funcionaban como era debido y de ahí su eficacia. Su frase predilecta era frecuencias abiertas, capitán. La enfermera Chapel, eternamente enamorada del marciano, quiero decir vulcano, que de primer oficial fue rebajada a labores más propias de su sexo: prestar su eficaz apoyo a McCoy cuando éste, en un alarde de ética profesional, pasaba por la enfermería. Y lo peor era ser ayudante del capitán. Si eras mujer tenías que enfrentarte a las aproximaciones libidinosas del capitán que de estar en nuestra época no se habría librado de un expediente por acosos sexual. Acerca del tema preguntar por la ayudante Rand.

Tricorder

Completando el cuadro estaban los inventos fanta-científicos al uso. Ordenadores parlantes con voz femenina, phásers de bolsillo, torpedos fotón y tricordes (aparatejo que lo mismo diagnosticaba un uñero que detectaba un alien a 200 kilómetros). Y el cúlmen de los inventos: el transportador. Este era un chisme magnífico con unas espectaculares lucecitas que, aparte de abaratar costos en las escenas en las que se descendía a un planeta (una pasta en maquetas de lanzaderas y efectos especiales que se ahorraban), daba pie a unos magníficos follones de guión cuando éste no funcionaba correctamente, que era la mayoría de las veces. Siempre sospeché que el trasportador estaba hecho mal a conciencia para que los personajes sufrieran a modo. En las situaciones más horribles o comprometidas se estropeaba y o bien no podían rescatarte y te comían en el planeta de turno o bien te reintegraban a trozos o con dos cabezas o dos cuerpos. Era el artefacto mas birrioso y peligroso de toda la ciencia-ficción, fuertemente hermanado con el Túnel del Tiempo, que tampoco funcionaba nunca.

También teníamos unos efectos especiales tipo cuñado manitas con la videocámara que se cree Spielberg, ese que nos encontramos en todos los bodorrios y bautizos y que insiste en que te muevas naturalmente, cuando tú lo que quieres es tomarte un cubata. Unas transparencias que eran un atentado al buen gusto, planos infinitamente repetidos del Enterprise orbitando un mismo planeta que únicamente cambiaba de color según el capítulo y actores dando trompicones de un lado para otro en el puente cuando la nave se zarandeaba de izquierda a derecha debido a un rayo o torpedo de los malos. Existía una tendencia muy acusada a sacar entidades energéticas que, debido a que no tenían forma, eran muy sencillas de realizar ya que sólo necesitaban una voz en off y una lucecilla sobreimpresa en el plano. Una de las bases estéticas de la serie eran los decorados de los mundos visitados. Cuando el planeta era exótico estos decorados eran parecidos a un telón de fondo de teatro de aficionados. Unos colorines muy chillones y unas imágenes de ciudades directamente sacadas de las portadas de los pulp de los años 30. Si el planeta era menos exótico se mostraba alguna casilla que simulaba modernidad y ya estaba. Ahorro en presupuesto desde luego

Federación

Hablemos un poco del marco en el que se encuadraban las historias. La Federación de Planetas comprendía una serie de mundos; humanos colonizados y extraterrestres adheridos. Esta unidad política, de la que poco sabíamos, aunque sí que era democrática, estaba fundamentalmente dirigida por terrestres, pese a que los aliens eran mas altos, guapos (algunos) e inteligentes (casi todos). Un antropomorfismo que se ha repetido hasta la saciedad como estereotipo en otras series e historias dentro de la ciencia-ficción. Hasta la celebrada Babylon 5 peca de este defecto: los terrestres somos los mas guays y los demás, aunque son aliados graciosillos y pizpiretos, sólo son meros comparsas de los super-héroes terrestres.

La Flota Estelar compuesta por trece naves (vaya porquería de Flota) era la estructura militar de la Federación. Sus naves recorrían el universo enseñando a los parias galácticos el camino de la luz y el American Way of Life. Se permitían hasta el lujo de darles constituciones clavaditas a la americana, que aún estaba vigente allá por el siglo XXIII.

Y como toda space-opera que se precie ésta serie debía de tener batallas. Y si que las había, pero desarrolladas de una manera lo más cicatera posible. La escena que siempre se repetía cuando existía un enfrentamiento era la siguiente:

Esta escena se repite una y otra vez a lo largo de los capítulos y da igual quien ataque, la maniobra siempre es la misma. He de reconocer que alguna vez se vio alguna navecilla enemiga, klingon o romulana, aunque para no complicarse en el tema hicieron que los romulanos se aliaran con los klingons y que sus naves fueran iguales que, en definitiva, era un truco para ahorrarse dinero, una vez mas, en maquetas

Esto era Star Trek , como pueden observar una solemne memez mal hecha y con unos actores que, siendo generosos diríamos que se limitaban a cumplír. Entonces: ¿como es posible su éxito? ¿Estoy equivocado? ¿Todos están equivocados menos yo?

Pués no. Si la serie gustaba y gusta era porque tendría algo más que no he dicho. ¿Que es lo que tenía pues? Difícil tema puesto que entramos ya mas en el terreno de los sentimientos, y estos no son demasiado cuantificables.

En todo lo expuesto anteriormente mis opiniones estaban hechas en tono jocoso, intentaré analizar a continuación el por qué del éxito de Star Trek entre los aficionados, exclusivamente desde mi subjetivo punto de vista.

Recordarán que comentaba que el índice de audiencia durante la primera emisión fue bastante discreto, pero a raíz del anuncio de cancelación de la serie en su segunda temporada, los estudios Paramount, comenzaron a recibir infinidad de cartas de los aficionados solicitando que la serie continuara. Nunca se había visto cosa así anteriormente. Los estudios, ante la avalancha de mensajes, decidieron dar una oportunidad a la serie y se rodó una tercera temporada. Sin embargo esta fue la última de la serie clásica ya que no remontó la escasa audiencia original. Posteriormente en su pase por las emisoras sindicadas se produjo un hecho insólito: En sus reposiciones la veía mas público que anteriormente. Este hecho propició que se rodara una serie en dibujos animados con capítulos de media hora de duración cada uno, y que estaban doblados por los mismos actores que en la serie real. Y esto es lo que constituye la paradoja de Star Trek: Resurgir de sus cenizas después de cancelada y convertirse en una serie de culto que todo buen aficionado ha visto, al menos alguno de sus capítulos.

Teniendo en cuenta el tiempo trascurrido desde su creación y que, ésta, sigue siendo un referente para los aficionados es obligatorio colegir que algo había en la serie que atraía y atrae.

¿Qué es ese algo, me pregunto? Pues pongámonos a intentar analizarlo.

Después del repaso que le di, en la primera parte de este artículo, me resulta muy difícil y embarazoso confesar que me gusta Star Trek la serie original. Pero así es. Pese a sus defectos, ampliamente y jocosamente comentados, siempre he disfrutado de su visionado.

Intentaré sintetizar que es lo que me atraía y atrae de la misma.

Lo primero que se me viene a la cabeza es que la vi por primera vez siendo un pipiolo imberbe y por supuesto en blanco y negro, cuando se llamaba en España Viaje a Las Estrellas, aunque luego cambiaría y se denominó La Conquista del Espacio ¿o fue al revés?

Enterprise

El Enterprise me fascinaba. No era un cohetito al uso de los que veíamos en las películas de serie B. Era una gigantesca nave, que iba tripulada por cientos de personas y que en cada episodio descubrían mundos exóticos, que no lo eran tanto pero que resultaban muy atractivos. El Entreprise modificaba radicalmente el concepto visual de nave espacial de la época Los diseñadores acertaron al darle una forma central de platillo, en clara reminiscencia a la Belerofonte de Planeta Prohibido, y una construcción añadida con los motores, que no era nada aerodinámica. ¿Para que hacerla aerodinámica si nunca se aterrizaba en ningún planeta? El caso de Planeta Prohibido es curioso con referencia a Star Trek, porque reúne unas similitudes que no pueden ser obra de la casualidad. Se puede comprobar que en la película se da un antecedente claro de la serie. Un equipo básico de tres personas, el Capitán, el primer oficial y el médico. Curiosa coincidencia. Otra más, la nave pertenece a los Planetas Unidos ¿antecedente de la Federación? Y aún más el capitán se comporta como el futuro Kirk. Llega a un lugar desconocido, se hace cargo de la situación y como hay por allí una chica, ligera de ropa por cierto, la enamora perdidamente. Como una coincidencia mas baste observar el enorme parecido de los soportes de deceleración con los transportadores . Son un circulo en el techo y en el suelo donde los astronautas se protegen del paso de la velocidad luz a sub-luz.

Trio

Por otra parte estaba la atracción hacia los personajes principales. El capitán, mas chulo que un ocho eso sí, era un personaje modelado, según su creador, en una imitación del capitán Horatio Hornblower, protagonista de la magistral película de aventuras EL HIDALGO DE LOS MARES (Raoul Walsh, 1951). El rol del capitán se completaba con los otros dos mosqueteros del Enterprise: el Dr., simpático y agradable, y el vulcano (o en sus diversas e infectas traducciones: vulcánico o vulcaniano) que era mi preferido. Yo, de mayor, quería ser como él. Por suerte, después, se me pasó la fiebre vulcaniana y soy lo que soy, nada en especial por cierto. Este trío, en el que destacaban los valores de la amistad por encima de todo, era el encargado de desarrollar el peso de los guiones. Los problemas se resolvían casi siempre por una genialidad de uno o de los tres en estrecha colaboración. Eran complementarios y esto resultaba muy atractivo, por supuesto el hacer personajes complementarios es una de las premisas de cualquier historia que se precie y los caracteres contrapuestos son los que dan mas jugo. ¿Que sería de un mundo donde todos fuéramos iguales en carácter? Aburrido como Vulcano. Seguro. Estos caracteres estaban estereotipados y exagerados para que resultaran fácilmente identificables.

Por un lado, la lógica aplastante de Spock moderaba el carácter vehemente de Kirk, y McCoy ofrecía el adecuado contrapunto gracioso, síndrome del compañero chistoso, que hacía que los tres formaran un sólido y agradable núcleo. Además estaban sus puyas dirigidas normalmente al Vulcano y que éste no entendía la mayoría de las veces, o se hacía el sueco en otras ocasiones.

Uhura

La composición multiracial de la nave, aunque predominaran los blancos, era uno de los alicientes de la serie. Recordemos que estábamos en los sesenta y que los conflictos raciales en USA eran de lo mas normales en la época. Por supuesto, esto me pasaba desaparecibido a los 10 años, pero después he oído hablar largo y tendido de esta composición multi-nacional y multi-étnica. El Dr. Luther King aconsejó a Nichelle Nichols que no abandonara la serie ya que para los negros americanos representaba mucho tener a una oficial de mando en el puente del Enterprise, comentó la actriz. No me digan que esto no es precioso y enternecedor. Además y quitando los chaquetas rojas, carne de rayo láser ahora sí y ahora también, los otros protagonistas invitados cumplían sus funciones de manera aceptable. A medida que la serie avanza en el tiempo, estos secundarios adquieren mayor protagonismo y hay episodios que se centran en ellos.

El exotismo de algunos planetas también era uno de los motivos de mi gusto por la serie. Estos planetas, quitando las cutres imitaciones de culturas terrestres, eran moderadamente interesantes. Por la serie tuvimos, dioses griegos explicados estilo Roddemberry como extraterrestres poderosos, y en mi opinión antecedente de los Q, extraterrestres buenos, malos, regulares y toda una panoplia de extraños compañeros de viaje. Se tocaron, auque fuera tangencialmente temas como el racismo, las drogas, la rebeldía juvenil, la guerra fría y muchos más. Según el propio Roddemberry, querían tocar temas que no podían ser tratados en el marco de las series normales, pero que trasladados a un futuro y enmascarados debidamente pasaban sin problemas la censura de la época.

Otro de los principales puntos a favor de Star Trek fueron sus guionistas. Por ella pasaron Robert Bloch, Harlan Ellison, Richard Matheson, Theodore Sturgeon y más autores de ciencia-ficción que en el resto de las series anteriores como Viaje al Fondo del Mar, Perdidos en el Espacio o El Tunel del Tiempo. Pese a la carencia de medios la serie contaba con unos guiones muy interesantes, que ofrecían historias con gancho. Episodios como El Propio Enemigo de Matheson, o La Ciudad en el límite del tiempo de Ellison eran de una gran calidad. Éste último consiguió el Hugo al mejor capítulo de ciencia-ficción del año.

A partir de la clausura de la serie original y dadas las protestas y la persistencia de los aficionados norteamericanos, que ya he comentado anteriormente, se dispara la Star Trek manía, de manera que ahora es una franquicia que reporta pingües beneficios a Paramount.

Tenemos todas estas continuaciones

Todas las anteriores son series de televisión, de las cuales sólo continúa produciéndose Enterprise. Pero es que también la franquicia ha proporcionado 10 filmes estrenados en la gran pantalla.

Estas seis anteriores dedicadas a la tripulación original del Enterprise

En marzo de 2003 se espera el estreno en España de la última película que se titulará STAR TREK NÉMESIS.

Las cuatro películas precedentes están ya dedicadas a la tripulación de la Nueva Generación

En España a traves de CanalStar de la plataforma Vía Digital se puede disfrutar actualmente de la Serie Original y de Star Trek La Nueva Generación.

¿Se ha agotado la fórmula? Parece que no, ya que se siguen produciendo películas y una serie. Sin embargo entre algunos aficionados se da un cierto cansancio, sobre todo en la cuestión fílmica ya que INSURRECCIÓN fue un rotundo fiasco.

© Alfonso J. Merelo, Huelva 30 de enero de 2003

Publicado originalmente en PulpMagazine nº 4

1 Es curioso que casi todas las razas del Universo trek sean compatibles entre sí y capaces de enrollarse entre ellas. Klingons-terrestres, terrestres-romulanos. Una promiscuidad galáctica escandalosa.

2 Nombre de la nave estelar en la que nuestros héroes viajan. Su fama llegó a tanto que a la primera lanzadera de la NASA, experimental que nunca salió al espacio, se le llamó así por petición popular.

3 El capitán era un Don Juan que se dedicaba a conquistar a toda alien, o humana, que se le pusiera a tiro de phaser. He de reconocer que el personaje tenía una habilidad notable para solucionar sus problemas enamorando a todas las chicas que, en 50 minutos, se le acercaban. ¿Que hubiera sido del Enterprise sin esta habilidad? Seguro que estaría ya por Andrómeda.

4 Si se comprueban los diferentes capítulos se observará que la nave siempre ejecuta una misma órbita, mas o menos ecuatorial, entrando y saliendo de plano de izquierda a derecha.

5 En esta serie, pese a que la mayoría de las razas son mas avanzadas que la terrestre, los humanos son los que marcan la pauta. El alma mater de la serie Straz... (como se escriba) les da a los humanos un componente mesiánico que no tienen las otras razas.


Creado: 10 de febrero de 2003
Última actualización: 29 de diciembre de 2003 a las 20:04  Bienvenida  Mapa del Sitio