A través del tiempo
A TRAVÉS DEL TIEMPO EE.UU., 1989
Título original: Quantum Leap
Dirección: James Whitmore Jr. (varios más)
Guión: Donald P. Bellisario
Producción: Donald P. Bellisario
Música: Velton Ray Bunch
Fotografía: Michael W. Watkins
IMDb:
Reparto: Scott Bakula (Dr. Sam Beckett); Dean Stockwell (Admiral Al Calavicci); Deborah Pratt (Ziggy); Dennis Wolfberg (Gushie); W.K. Stratton (Attorney Lawrence Stanton III); Carolyn Seymour (Zoey); Fran Bennett (Marie Billings); Brad Silverman (Jimmy LaMotta); Michael Bellisario (Billy)

Investigando la teoría de que viajar en el tiempo era posible, el Dr. Sam Beckett entró en el acelerador de partículas cuánticas y desapareció a través del tiempo... Al despertar se encontró atrapado en el pasado, y mirándose en un espejo descubrió una imagen que no era la suya, viéndose empujado por una fuerza desconocida a cambiar la historia. Su único guía en este viaje es Al, supervisor del proyecto y de su misma época, el cual aparece en forma de holograma que sólo Sam puede ver y oír..

Aquellos fueron los días

Antes de que nos invadieran Los Serrano, la Fórmula 1, Pokémon y Porremon (Melendi), existió un lugar para la programación infantil y juvenil de calidad en la TV. Aquellos españoles de primera que teníamos televisiones autonómicas, esperábamos el final de nuestras jornadas escolares para ver los fines de semana algunas de las series más memorables. Me estoy refiriendo a Enano Rojo, Los Jóvenes y demás productos de la televisión británica y americana, en los últimos años en los que existía una alternativa por las tardes al marujeo. De entre todas las series siempre me fascinó una, en la cual un fallido experimento secreto (¿Por qué todos los experimentos secretos son fallidos?) llevaba a un científico de cuerpo en cuerpo. Era A través del tiempo, El salto, para los catalanes o en su versión original Quantum Leap. Y si bien no gozó del fanatismo de otros productos, les garantizo que era una serie destacable.

Planteamiento original

La transición 80/90s fue rara para la TV, dando lugar a multitud de híbridos y experimentos. Aquí estamos ante otro producto Sci-Fi de finales de los 80, que se salía de la basura con naves habitual para narrar la historia de un científico que va dando saltos temporales ocupando el cuerpo de otros. En el panorama de la ciencia-ficción, este bosquejo no era especialmente innovador (Hay abundante novelas sobre dimensiones paralelas y viajes en el tiempo y tomaba gran parte de las teorías establecidas por K. Dick y compañía en UBIK, la novela que plagió Amenábar para ya sabéis que), pero establecía una premisa soberbia para cada capítulo: El profesor Sam Becket nunca sabía nada sobre la personalidad donde se establecería.

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Típicas tramas: el boxeador fracasado,
el jugador de fútbol primerizo.

Nuestro Sam se encarnaba en el cuerpo de alguien, siendo él durante unos días (u horas) y teniendo que lidiar con su vida y obras. Normalmente se resolvía como capítulos autoconclusivos, siendo un t our de Force tanto para los actores como para los guionistas al tener que introducir nuevos personajes y situaciones en cada capítulo. Esto tenía sus más y sus menos. Por un lado, no se nos eternizaba la resolución de la trama, cómo esperar que otro demonio infográfico se ñampe a uno de los normalmente borderlines amigos de Buffy. Pero también, evitaba un desarrollo a fondo de los personajes y las situaciones, algo en lo que las series semanales han evolucionado muchísimo. Por otro lado, cada capítulo era un mundo en si mismo, la variedad de situaciones era muy amplia, lo cual si bien hacía la serie algo irregular le otorgaba una versatilidad que la ponía por encima de Equipos A y Coches fantásticos, que eran siempre el mismo episodio, más o menos.

No obstante, para mantener el hilo común y la expectación respecto al siguiente capítulo los guionistas solían poner una secuencia del siguiente cambio, la cual mostraba a Sam de manera más o menos curiosa. Esto enlazaba con la forma de iniciar todos los capítulos, in media res, o lo que es lo mismo en medio de una situación complicada y con la trama establecida. Podría ser un juicio o una pista de Circo, y esto desconcertaba al espectador puesto que veía a Sam intentando amoldarse a la personalidad ocupada... ahí en medio del trapecio y a punto de meterse un castañazo. Esto incluía mujeres, lo que le valió un puesto al Scott Bakula, el actor que lo interpretaba, en el imaginario Gay americano…eso y su portada en PlayGirl, aparte de su inenarrable aparición en American Beauty...

Complicado génesis

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-Nos queremos casar
-Tendré que consultarlo con Rouco

Siendo una idea avanzada para el clásico Sci-Fi anglosajón, le debemos esta idea a Scott Bellisario. Educado en los Marines (Como todo lo bueno de EEUU), comenzó como guionista en Galáctica, para crear junto a Glen Larson la serie por la cual Tom Selleck renunció a Indiana Jones: Magnum.

Esta última contenía tramas algo más interesantes y rebuscadas que la mayoría de series detectivescas, siendo uno de sus principales atractivos. De éxito moderado, pasó la mitad de la década de los 80 intentando sacar adelante Quantum Leap mientras creaba series de estética militarista. No fue fácil, Quantum Leap era un planteamiento complicado y sólo salió adelante a finales de 1989 y precisamente por el éxito de Bellisario con otros proyectos. No sólo eso: en principio sólo estaba para suplir un huevo en la programación. Y aún así, con ciertas restricciones: los viajes temporales de Sam no podían sobrepasar los siglos XIX y XIX por límites presupuestarios. ¿Quién sabe? Quizá salimos ganando. ¿Se imaginan a Bakula ocupando el cuerpo de Hércules en esa especie de cruce entre Grecia y la Tierra Media de la serie de Kevin Sorbo?

Get back to Roswell

Y a todo esto, aún no les hemos contado en detalle de que va la serie ni quien salía en ella. Pues miren: El proyecto Quantum Leap está ubicado en una gruta oculta en Nuevo México junto a la bomba atómica, Elvis Presley y el cerebro de Dolly Parton. Éste se inició en 1995, después de haber invertir más de 43 millones de dólares (Gracias a varias mayorías de los demócratas en los 90, claro está) Encargados de éste Al y el Dr. Samuel Becket, verán como realizando un experimento final la máquina pierde el control del cambio de dimensión, y envía de manera aleatoria al Dr. Becket a través de distintas épocas. No sabemos gran cosa de la máquina (ni falta que hace) y el único contacto con el presente de Becket es Al, que le da consejos para realizar su próximo salto. Al es un holograma que es proyectado en cada época por la máquina (¿comoooorl?) y le echa un cable dándole información. Sólo le ve él, por cierto, lo cual genera chistosas situasiones.

Curiosamente cada uno de los saltos que realiza Sam le llevan a entrar en personalidades en momentos cruciales de su vida. Así Sam, debe tomar una decisión correcta para enmendar esa vida o línea temporal y poder realizar el salto al siguiente tipo. Buenas acciones parecidas a las que le permiten a Bill Murray salir del odioso día de la marmota o a Farruquito salir de la cárcel (¿?) Todos los personajes ven a Becket como su personalidad, y Al como conciencia sólo puede ser visto por los animales (Incluido Pablo Alfaro) y por el propio Sam. Esto hace que nuestro protagonista deba reconstruir la personalidad del poseído e incluso aprender ciertas habilidades. A la vez que va realizando estos sucesos, vamos conociendo más de la fogosa vida sentimental de Al (Superior a Sara Montiel y J de Los Planetas) y de los gustos y méritos del Dr. Becket en su vida anterior al experimento. Y justo cuando ha enmendado el entuerto, ¡zas! Comienza a emitir una luz azul y se transporta a otro cuerpo, normalmente en una situación comprometida. Es lo que tienen las luces azules, que tienen una mala hostia que te cagas.

Capítulos míticos

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A Almodóvar le hubiera
gustado la serie

Hacer una reseña de los mejores capítulos de Quantum Leap es complicado, ya que los guiones rayaron a una gran altura en la mayoría de las ocasiones. En general todos los capítulos deportivos son los más flojos, al repetir tópicos bastante gastados en cualquier película de género (Lo que no deja de ser positivo, miren sino lo que pasa cuando se innova: CAMPO DE SUEÑOS de Kevin Costner) Los mejores episodios son todos aquellos de carácter histórico (Ubicados en la guerra de secesión o en un escuadrón de pilotos de la segunda mundial, este último es el primer salto), y aquellos que fuerzan a Bakula a interpretar mujeres, niños o cualquier personajes poco acorde con su aspecto físico.

En el marco de estos últimos, el del ciego es un trauma infantil de todos aquellos que lo vieron. Increíble Bakula haciendo verosímil la interpretación de un ciego que ve, ya que como dice Al Si a Sam no sufre el accidente en el tiempo del salto, no tendrá ninguna tara del poseído. Otro célebre es el del Circo, donde el inicio del capítulo ve a Becket ejerciendo de malabarista ante el desconcierto general del público. Por último reseñemos aquellos en los que se metía en el propio cuerpo de un niño o cuando tiene que tomar el lugar del cantante de un grupo a lo Kiss. En general las primeras temporadas son absolutamente soberbias, y mantienen enganchado al espectador a través de tramas originales. Las temporadas finales ya metieron malos al estilo de SUPERMAN II (Mis favoritos. Fdo Viru), y eran los némesis de Sam que tomaban a otras personas para impedir los objetivos del protagonista. Eran rusos. Para colmo se desveló que a Sam le guiaba una fuerza Divina, como a nuestro amigo Bush. Como consecuencia ante esta bajada de calidad, la serie finalizó después de su quinta temporada en 1993.

No hubo salto final, por lo que Sam Becket vivió toda su vida ejerciendo de Bateador en equipos locales del cinturón de la Biblia o de Policía ante un asesinato límite (Otra de las tramas que más se repitió) El último episodio era, ciertamente, deprimente. Tanto capítulo pa na. Bueno ¿Y la de tardes entretenidas, qué?

El final de la serie y el fenómeno fandom.

Como es habitual en EEUU, surgió una legión de admiradores llamados Leapers y se llegó a realizar una convención (¡!) sobre la serie en su apogeo a principios de los 90. Le acompañaron las típicas novelas. Hay también una leyenda negra referida al episodio que parodia a Stephen King, y que se dice ha provocado terremotos, cintas VHS rotas y despidos a todo el que lo ha visto (algo parecido al estatuto catalán) En la actualidad se sigue pidiendo una continuación, y se ha anunciado para este año una película para TV de reunión en la que al fin Sam vuelve al lugar perdido donde partió (No sin arreglar algo antes, claro) Como curiosidad les diremos que la serie consiguió un nutrido grupo de fans no-nerds, atraídos por la cotidianidad de la serie gente a la que Star Trek se la sudaba y preferían ver, no sé, Doctor en Alaska o el Telediario de Urdaci.

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Empezamos a cansarnos
del aniversario del Quijote

Las carreras posteriores de Bakula, Dean Stockwell y Bellisario han sido bastante mediocres, estando los dos primeros enfrascados en la siempre lucrativa industria de las TV Movies, y el segundo realizando series fascistoides estilo JAGS. Parece como si Quantum Leap hubiera sido la cúspide y ahora sus trayectorias descienden lentamente (Esta frase absurda la podría haber dicho Kike Santander, autor de algunas de las metáforas más desmadradas de la historia en OT4) Bakula fue el tripulante de la nueva saga de la Enterprise (ya cancelada) y a Stockwell le tenemos cariño por interpretar EL HORROR DE DUNWICH, con bigotón y dirigida por Roger Corman. Y ya.

En América está la serie completa en DVD y en Calle 13 la siguen echando por las mañanas, traumatizando a niños que en un futuro escribirán artículos sobre ella para que luego realice el salto Sam en ellos y decida borrar el documento como hecho crucial en sus vidas (¿?)

En definitiva, Quantum Leap queda como una transición, una rara avis a medio camino entre las series 80s y las que en los 90 ya gozaban de una trama más continuada. Y es más: como un rarísimo ejemplo de ciencia-ficciónficción costumbrista y familiar, en lugar de la habitual para gente que hace chistes sobre aplicaciones del Linux. Desde aquí, nuestra admiración por Bakula, Stockwell y Bellisario. ¡Hasta la canción era rarita!

© Julio Gómez (aka. Pornosawa), (1.975 palabras)
Publicado originalmente en Viruete.com el 27 de octubre de 2005

Comentarios de Javier Redal

Creada por Donald P. Bellisario, es una serie mítica que ha ganado varios premios Emmy.

Premisa: el científico Sam Beckett (actor: Scott Bakula) es lanzado hacia atrás en el tiempo (entre 1955 y 1965, por lo general) y ocupa el cuerpo de una persona a la que llamaré anfitrión. Por razones dramáticas el actor es siempre el mismo, pero la gente lo ve como el anfitrión.

En cada episodio debe, diríamos, desfacer un entuerto, arreglarle la vida al anfitrión, como una especie de reparador del tiempo. No está nada claro quién o qué le hace hacerlo. Cuando arregla lo que debe (algo que no siempre es evidente al principio) salta de nuevo.

En estas misiones es ayudado por el holograma de su colega, Al (Dean Stockwell), proyectado desde el futuro, creo que 1999 o por ahí. Al cuenta con la ayuda de un superordenador, Ziggy, que le permite que informe a Sam del futuro de la persona ocupada, lo que puede darle una pista de lo que está mal en el futuro de esa persona para corregirlo.

Ejemplo, en el episodio piloto GÉNESIS, Sam salta a 1956 y ocupa a Tom Stratton, un piloto de pruebas de las Fuerzas Aéreas. Al cree que la única manera en que Sam puede saltar es volando en el X-2 a Mach 3, una misión difícil ya que Sam ¡no sabe pilotar! No lo consigue, pero resulta que salta en el tiempo tras salvar la vida a la esposa de Stratton, embarazada y a punto de perder su hijo, con una técnica perinatal del futuro, y esa era su verdadera misión.

La serie se emitió entre 1989 y 1993 (95 episodios, 5 temporadas), y ganó varios Emmy a vestuario, edición de sonido, y otros.

© Javier Redal, (291 palabras)