Galáctica
GALÁCTICA EE.UU., 1980
Título original: Battlestar Galactica
Dirección: Rod Holcomb (varios más)
Guión: Glen A. Larson (varios más)
Producción: Glen A. Larson
Música: Stu Phillips
Fotografía: Ben Colman
IMDb:
Reparto: Lorne Greene (Comandante Adama); Richard Hatch (Capitán. Apollo); Dirk Benedict (Teniente Starbuck); Herbert Jefferson, Jr (Teniente Boomer); Terry Carter (Coronel Tigh); Maren Jensen (Athena); Noah Hathaway (Boxey); Laurette Spang (Cassiopea); John Colicos (Conde Baltar); Patrick Macnee (Voz del lider cylon)
    :: BattleStar Galáctica, llamada también en su traducción española, y olé, Nave-Base y/o Estrella de Combate.
    :: Longitud: Muy grande, muy larga y con muchas lucecitas.
    :: Armamento: Unos cañones láser que disparan bonitos rayos de colorines. Si son los buenos azules. Si disparan los malos: rojos, como tiene que ser. Cuenta también con tres avioncitos cedidos por Lucas Productions que hacen las veces de fuerzas de ataque y de defensa.
    :: Tripulantes: Un montón, incluyendo al patriarca de Bonanza, que también hace aquí de padre y muy señor mío del comandante Apollo (pronúnciese Apolo). Un mocetón guapo, rudo y con una melenita muy mona. Y añadiremos a Starbuck, contrapunto graciosillo de Apollo que después veríamos interpretando el mismo personaje en el Equipo A, aunque allí le llamaran Phoenix.
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La historia empieza un día, un día de calor, en que el cruzado Adama (papá Bonanza) va a firmar la paz, pensó, en un sitio incógnito del universo profundo. Allá vemos varias naves estelares que tienen los eufónicos nombres de Galáctica, Atlantia, Pegasus y similares. Se está tratando de firmar la paz galáctica entre las colonias de humanos y el imperio Cylon.

El embajador humano delegado en las negociaciones es el conde Baltar, que nada mas echarle una hojeada se sabe que es no es trigo limpio y que con esa cara, de cejas estilo lehendakari, sólo podía esperarse lo peor por su parte. Además cualquier seguidor de Star Trek reconocería a John Colicos (Baltar) como el klingon que se enfrentó a Kirk en el episodio de Organia. Ergo, con estas premisas, su única posibilidad era ser un villano.

El conde intentaba que las colonias humanas firmaran un tratado de no agresión con ese pueblo pacífico, amistoso y tolerante que eran los cylones, y que como ya podrán haber imaginado era una trampa saducea. Los cylones eran seres unos cibernéticos, con unas preciosas armaduras plateadas, que llevaban un visor en los ojos con una luz roja que se desplazaba de izquierda a derecha haciendo un ruidito. En el coche fantástico KIT hacía lo mismo. Al parecer eran una raza de seres medio orgánicos medio humanos, antecedentes de los borgs seguramente, que habían entrado en conflicto con los humanos mil años antes, cuando nuestros altruistas congéneres habían corrido en auxilio de otra raza atacada por ellos.

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Pero el comandante Adama, jefe espiritual y guerrero de la nave Galáctica, la más guay, chula y rebonita de la flota colonial (en realidad era exactamente igual a las demás), con la mosca detrás de la oreja se barruntaba que algo estaba mal. Por eso, comenta con el presidente de la federación humana que: esto de venir desarmados, sin despliegue de la flota y de nuestros tres avioncitos, al encuentro de los cylones, me da mala espina. ¡A ver si va a ser una trampa! ¡Mire usted que los cylones son muy suyos y no vaya a ser que la fastidiemos!

Y efectivamente la fastidian. Las naves de Cylon atacan a la flota y la dejan hecha unos zorros. La verdad es que no dejan nada de ella, porque son destruidas todas las estrellas de combate con grandes alaracas de efectos especiales y explosiones variopintas.

Pero no hay problema que cien años dure ni cuerpo que lo resista: en pleno ataque contra la flota y cuando les están dando para el pelo, el patriarca Adama, haciendo uso de sus prerrogativas, es decir desobedeciendo ordenes expresas y cosas así, abandona el teatro de operaciones dejando que sus paisanos sean destruidos un poco y regresa a los mundos coloniales que, casualidades que tiene el Universo, también han sido destruidos. Vamos: un prodigio de habilidad guerrera y estratégica. Así no es de extrañar que su grado sea de comandante.

Pero no todo se ha perdido. Con la inestimable ayuda de la doctora Queen, es decir Jane Seymour (la actriz, no la esposa de Enrique VIII que la pobre no tiene ya cabeza para nada), en este caso periodista de la CNN colonial y con el bonito nombre de Serina, consiguen reunir una pequeña, y desvencijada flota de supervivientes y agrupados junto con Galáctica, como buque insignia, abandonan lo que quedaba de sus mundos para dirigirse hacia una colonia perdida. Y no crean que las causalidades vienen solas porque la colonia que buscan, la nº 13, es (y estoy seguro que nadie lo adivinaría) la Tierra. Este planeta, según las leyendas, habría sido colonizada por los supervivientes de una nave base accidentada. Dada la parafernalia y vestimenta de los guerreros, es de suponer que los egipcios eran descendientes de estos accidentados tripulantes.

Después de varias peripecias sin importancia, la destrucción de un planeta entero y otras menudencias, consiguen escapar de la persecución de los cylones y se acaba el episodio piloto abriendo la puerta, o el agujero de gusano ya que estamos, a la esperanza. Este primer episodio, originalmente de 3 horas de duración, en España fue proyectado como película para salas de cine intentando rebañar cuota de mercado aprovechando el tirón dado por LA GUERRA DE LAS GALAXIAS.

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A partir del éxito del piloto, la serie regular empieza a emitirse con prácticamente los mismos actores. Jane Seymour interviene en el segundo y tercer episodio, que se continúan (fue una serie con varios episodios dobles) y después de casarse con Apollo, es asesinada cuando los cylones destruyen las pirámides del planeta madre de los humanos, llamado Kobol, al que habían llegado los supervivientes. Por una parte nos libramos de la insufrible actriz, pero por otro lado nos dejó, como herencia, a su no menos insufrible hijo Boxey que, como es natural en cualquier niño que se precie de serlo, hará lo posible por meterse en problemas, de los que saldrá gracias a la ayuda de su padre adoptivo, Apollo, y probablemente al sacrificio de cualquier otro tripulante. Además y para mayor algarabía se hará acompañar de un odioso perro robot que también intervendrá en multitud de ocasiones en ayuda del buscalíos del niño. Otro de los personajes secundarios es Casiopea, novia de Starbuck, que tiene la curiosa profesión de Socialadora. ¿Que qué es éso? pues hablando claramente una pilingui de alto standing y con carrera, no de la calle, sino universitaria.

Los episodios restantes se centran fundamentalmente en el viaje de la flota y su intento de encontrar pistas para localizar la posición de la Tierra. En este viaje encontraran como es natural todo tipo de mundos y ocurrirán miles de aventuras.

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La hilazón de prácticamente todos los capítulos son los cylones y su constante y moscacojonera manía de aniquilar a los humanos que se han salvado. El intento de acabar con la Galáctica está comandado por Baltar, que si bien en el episodio piloto perdía la cabeza, o sea se la cortaban los cylones, en el segundo aparecía como jefe de una de las naves base de los malos y mostraba unos deseos enormes de acabar con Adama. Ya advertimos que no era trigo limpio.

Una de las curiosidades de la serie es su constante referencia a cuestiones religiosas. A Adama se le puede catalogar como un Noé o Moisés cósmico, que conduce a su infeliz pueblo a la salvación. Los viajeros se enfrentan al mal en forma de cylones y al Mal en forma del Diablo, Mefistófeles o Pedro Botero, según quieran nombrarlo. En el episodio doble LA GUERRA DE LOS DIOSES, Adama y su hijo Apollo, se enfrentan directamente al Diablo. Patrick Macnee, el impecable John Steed de Los Vengadores, interpreta el rol del Conde Iblis, que a la postre resulta ser el mismísimo Demonio que tienta a los exilados con la posibilidad de llegar a la Tierra. Además como regalo y muestra de sus poderes infernales capturará a Baltar. La consecuencia del paso de Iblis por la flota es la muerte de Apollo.

¿Cómo? ¡pero si es uno de los protagonistas principales¡. Pues sí, pero ya hemos dicho que se trata de un episodio religioso, por tanto la solución está en los mitos mas cercanos a nosotros. La estructura maniqueísta básica obliga a que si aparece el Demonio también deban aparecer sus contrapartidas los ángeles. Éstos, en forma de luces extrañas, son los que resucitarán al capitán para regocijo de su anciano padre y de su maciza hermana, que a la sazón ocupa un puesto de navegante en Galáctica. Ya se sabe que la endogamia en las flotas estelares es muy normal. Y si no que se lo pregunten a cierta familia espacial de apellido idéntico al de un presidente de un país de la Unión Europea.

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Las aventuras de los galacticanos continuaron hasta un total de 21 episodios emitidos en su primera temporada. Si revisamos la serie vemos que hay algunos episodios notables al lado de una mayoría de ellos francamente decepcionantes. El problema de los efectos especiales, escenas repetidas hasta la saciedad de los cazas Vipers, ¿los traduciríamos como viborillas? atacando a las naves cylones, creó un cansancio visual del que no se recuperó nunca. Podemos citar como buenos episodios el doble denominado La leyenda viviente, que nos narra el encuentro con la estrella de combate Pegasus que se suponía desaparecida. Protagonizada por Lloyd Brigdes como el comandante Caine, una leyenda viviente de la flota (de ahí el título) es uno de los ejemplos de space opera en estado puro. Hay muchas batallas espaciales y un cierto repunte en el tema de efectos especiales.

Glen A. Larson, el alma mater o pater más bien, de Galáctica intentó reavivarla unos años después. Y lo consiguió, aunque mejor hubiera sido que se hubiera quedado en su casa haciendo macramé. Galáctica II, o Galáctica 1980 que fue su real denominación, era un horrible bodrio insoportable hasta para los norteamericanos, que tampoco es que sean un dechado de exigencia. La acción se traslada a la Tierra adonde, por fin, ha llegado Galáctica. Por desgracia para ellos los Cylones también Para ahorrar costos la nave llega a la Tierra del siglo XX por lo que los efectos especiales eran nulos, salvo las horribles motos voladoras de dos de sus protagonistas. Ya no aparecían ni Apollo ni Starbuck, aunque éste último retornaría en el último episodio, y Adama surgía como alma en pena de vez en cuando impartiendo órdenes por el micrófono.

Por lo que hemos podido averiguar esta serie de sólo 9 episodios está considerada en el ranking de los aficionados como la peor cosa rodada y emitida por una televisión en el campo de la ciencia-ficción. En nuestro país nos ahorramos la desdicha de su pase televisivo, aunque el primer episodio doble fue remontado para el cine, y lamentablemente fue visto por algún incauto; el que suscribe ir mas lejos.

El pase televisivo en España de la primera serie tuvo lugar a finales de la década de los 70 o principios de los 80. En un verano caluroso, como todos los veranos, TVE en su primera cadena la emitió a las 4 de la tarde después del telediario. En plena siesta, y mientras que los padres dormitaban, podíamos gozar tranquilamente de las divertidas navecillas y los bonitos uniformes.

Como curiosidad habría que contar que Galáctica cuenta con un nutrido grupo de fans que incluso celebran las Galacticónes, a modo de convenciones. Este año 2003 se celebra en los Ángeles en el mes de octubre.

Rumores por la red informan de la posibilidad de retomar la serie y rodar nuevos episodios. En este caso al parecer Starbuck sería una mujer.


Notas

Sé que la graduación USA tiene estas cosas y que llaman comandante al que manda un buque aunque sea Almirante, pero venía al pelo para meterme con los guionistas.

El chiste es horrendo, lo sé.

© Alfonso Merelo,
(1.808 palabras)