Deadman Wonderland

Deadman Wonderland
Japón, 2011
Título original: Deddoman Wandarando
Dirección: Koichiro Hatsumi
Guión: Yasuyuki Muto
Producción: Manglobe
Música: Narasaki
IMDb:
Reparto: Romi Park (Ganta Igarashi); Kana Hanazawa (Shiro); Yuki Kaji (Yo Takami); Junichi Suwabe (Tsunenaga Tamaki); Takako Honda (Jefe de guardias Makina); Masayuki Katou (Kiyomasa Senji).

Ahora entiendo por qué la animación japonesa (anime) tiene tantos seguidores. Se juega muy bien con tramas complejas, personajes bien delineados y dibujos que por lo regular tienden a lo artístico. Además, las historias están totalmente desintoxicadas de los clichés estadounidenses y en muchos casos ofrecen finales poco convencionales. Sin embargo, en esta gran industria hay a veces elementos autocomplacientes para los fans: súper poderes, finales desaforados y sobredimensionados donde todo se lo carga el carajo, personajes con exceso de personalidad y fuerza, etc.

¿Ejemplos? Tenemos el caso de Akira. Pese a esta película nos dibuja con detalle una sociedad anti utópica con todo tipo de pandillas y movimientos sociales, el peso de la historia recae en los poderes de Tetsuo y cómo todo se lo lleva el diablo. Pero que no se me malinterprete, me gusta el anime y en particular, la serie que hoy comentamos cae un tanto en lo que se ha mencionado.

En un futuro muy cercano, un extraño fenómeno gravitacional devasta la capital de Japón (en el manga es un terremoto lo que sacude aquella ciudad, ¿suena familiar?). La reconstrucción de aquel país se financia en parte gracias a Deadman Wonderland (La tierra del hombre muerto): un espectáculo de atracciones donde los prisioneros son sometidos a todo tipo de juegos crueles y mortales.

Ganta Igarashi es un estudiante de secundaria común y corriente que disfruta la vida con sus amigos. Un día se percata de que levita en la ventana un sujeto disfrazado y bañado en sangre, quien observa fijamente a la clase. A continuación, un extraño poder salido del mismo destruye el salón matando a todos los alumnos excepto a Ganta (el hombre rojo, que es como el chico llama al asesino de sus compañeros, deposita un extraño cristal rojizo en el pecho del joven antes de desaparecer).

Una vez que el chico es acusado injustamente de ser el autor material de la explosión, se le condena a ser miembro del parque de atracciones ya mencionado. Después de ser instalado en la cárcel, se le implanta un collar metálico cuyo veneno se liberará hasta matarlo si antes no ha participado en los juegos mortales para obtener, entre otros servicios, un dulce que funge como antídoto. En aquella cárcel conoce a Shiro: una chica albina que lo ayuda a sobrevivir de todo tipo de problemas.

En una de tantas vivencias, Ganta descubre que posee los mismos poderes que el hombre rojo y que puede arrojar toda clase de proyectiles y materializar armas al instante utilizando solamente... ¡su sangre!

Cuando Ganta conoce a más presidiarios con las mismas habilidades, trata de huir con ellos de aquel lugar de pesadilla para contarle al mundo las bajezas a las que han sido sometidos, sin embargo, aparecen otros villanos con varias habilidades que los hacen aún más fuertes que los prisioneros que desean escapar y quienes frustran la huida.

La crueldad de aquella cárcel recuerda obras como LA LARGA MARCHA, de Stephen King: para lograr sobrevivir es necesario que otros mueran. De la misma forma, la serie toma elementos de la carrera por la sobrevivencia y la tortura de los criminales como atracción en películas como PERSEGUIDO (inspirada en la novela de King).

La banda sonora es de lujo. Basta con mencionar que el opening es un orgasmo musical que hace un guiño a los intereses muy particulares y escalofriantes de los dueños de aquel parque de atracciones. Mientras tanto, el ending viene a ser una canción un tanto femenina, quizás hasta fresa, pero con un toque agridulce.

Los doce episodios concluyen en un final muy abierto en el que quedan muchísimos cabos sueltos, mas la serie tiene como virtud que no trata de convencer al espectador de que el sistema tenía irremediablemente que colapsarse, o que Ganta tenía que demostrar su inocencia simplemente porque es el bueno de la historia.

En octubre de 2011 ha salido la OVA (Original Video Animation) de Deadman Wonderland. En muchos casos, las OVAs replantean la historia contada; otras veces, funcionan como secuelas o precuelas. En este caso, la OVA en cuestión es como un episodio normal. Su historia nos habla de Senji (uno de los amigos de Ganta) antes de ser encarcelado. A diferencia de otras precuelas, ésta tiene como virtud que no busca embonar forzosamente con la serie y deja muchos cabos sueltos para que el espectador decida cómo fue que el personaje llegó a aquel parque de atracciones.

En conclusión, una serie atractiva y llena de aventuras. Siendo una especie de gore muy suave, apantalla sobre todo con un final que provoca escalofríos a más de uno.

© Jorge Romo, 19 de diciembre de 2011

Creado: 10 de enero de 2012
Última actualización: 15 de enero de 2012 a las 10:50  Bienvenida  Mapa del Sitio  Enlace permanente