Sólo cinco minutos te esperaré, si no apareces pensaré que no estuve en tu mundo. No sé cómo he llegado aquí, eres una especie extraña. ¿Por qué me hablas, porqué me sigues...? Mi reloj ya no dice la hora y desconozco la fecha de hoy. Sé que es jueves porque prometí una conversación que ni si quiera he empezado. ¿Cómo sabré que pasaron cinco minutos sin mi reloj...? Las estrellas están muy cercanas, veo pasar un cometa; por fin lo decido y veo en tus ojos mi reflejo, mi nombre está grabado en la placa de platino que cuelga de mi cuello. Me cuesta trabajo respirar, quizá sea el aire o el perfume que me puse hace tres días, antes de que empezara ésta aventura y en el camino perdí el mapa, no tengo una guía y nunca pensé encontrarme a alguien tan cerca de mí.

Éste planeta es muy extraño, hay seres casi igual que yo, solo que son más inteligentes, lo sé por sus ropas que brillan en la ausencia de luz; yo traje mi traje gris con una corbata tinta pues el rayo de luz que me transporta es muy rápido y no me dio oportunidad mas que de tomar otro traje para mudarme de ropa. Definitivamente este tipo de transporte necesita ajustes, quizá otro tipo de combustible: pues las hojas de hierba hacen que acelere demasiado. Tiene sus ventajas, pues siempre me gusta economizar el tiempo y puede ser que también me ayudaría para escapar de ti, pues me estoy enamorando y eso no entra en mi agenda.

Por fin has vuelto: tus ojos extraños me miran, hablas pero el lenguaje me resulta incomprensible... me acerco un poco para tocarte: tu piel a pesar de ese tono rosa pálido es muy suave, tus manos están llenas de diseños y símbolos de los cuales identifico sólo unos cuantos. Definitivamente su inteligencia es mayor, ajustas tu volumen y hablas en mi idioma, me dices que estamos cerca de las Pléyades, lo cual me da gusto porque siempre he querido conocerlas, su civilización es joven, pues las estrellas solamente tienen cien millones de años y están a cuatrocientos cincuenta años luz de la Tierra.

Elaboré el rayo de luz viajero (así lo he llamado) por pura casualidad, me preguntaba que podría hacer con la ecuación que me enseñaron en física, con un nombre muy chistoso: la ecuación del campo eléctrico expresada como ecuación diferencial: El diferencial del campo eléctrico es igual a la constante electrostática expresada en términos de la permitividad eléctrica del vacío multiplicada por el diferencial de carga dividida entre el cuadrado de la distancia. La primera vez que lo utilicé solo llegué al jardín de mi casa, con esto deduje que necesitaba una energía más poderosa a parte de las hierbas del jardín; estuve pensando hasta que se me ocurrió utilizar una energía que estaba desperdiciada: las leyes del código penal. Al fin y al cabo que aquí en México todo el mundo es culpable hasta que se demuestra lo contrario. Tomé un mapa estelar, pues sabía que con esa energía iba a salir disparado de este mundo y aquí estoy, junto a ti y tus ojos extraños llenos de amor, en una civilización muy lejana a lo que conozco.

El mapa lo perdí, pues con la velocidad lo solté, llegué a éste sector de la galaxia a una velocidad increíble. Los seres de este planeta también sonríen, sólo que tu sonrisa me ha cautivado y me pregunto si estará permitido enamorarse aquí, pero tengo que seguir viajando, aunque siempre hay la posibilidad de regresar ajustando la ecuación a 140 grados.

Decides mostrarme tu planeta, la forma en la que viven es parecida a la nuestra, todas las casas cuentan con una especie de jardín, por decirlo así pues las plantas se cuidan solas y generan energía para la luz de las calles. No necesitan autos ni transporte, con el poder de su mente viajan dentro de las constelaciones que forman las Pléyades. Han transportado la luz del sol con una refracción de luz parecida a la que forma el arco iris. Observas mi placa de platino y pronuncias mi nombre, hace tanto tiempo que no lo escuchaba que me quedé callado, lo dices de nuevo en un volumen más alto: Jorge entonces me ilumina mi rayo de luz viajero, no sé qué hacer, tengo que decidir rápido y ajustar las coordenadas del viaje:

El diferencial son variables que se tiene que obtener, la diferencia sería entonces el no tocar tu piel color rosa pálido, el no reflejarme en tu mirada... del campo eléctrico ocasionado por el encuentro de nuestras manos y mi nombre en tu voz... es igual a la constante de mi voluntad y determinación, de buscar toda la hierba del jardín para viajar hasta ti... electrostática expresada en términos de la permitividad concedida en la libertad de observar tu planeta, tus ojos tintos que combinan con mi corbata... eléctrica del vacío que pudiera ocasionar la pérdida del mapa y del rumbo del viaje... multiplicada por el diferencial de carga tanto de pensar en una eternidad sin ti como el no poder cargar más de un cambio de ropa... dividida entre el cuadrado de la distancia de tu inteligencia contra la mía y la posibilidad de que a alguien se le ocurra por fin utilizar las leyes mexicanas para la justicia.

Entonces decido dejar en paz las ecuaciones y las leyes, observo las quinientas estrellas que son parte de la constelación de Tauro y componen tu galaxia con un nombre de mitología griega que significa palomas. Me salgo del rayo de luz mareado, me tomas entre tus brazos y nos recostamos en un jardín cercano. Nuestros labios se juntan produciendo una energía increíble.

La agenda ha quedado en el olvido, has prometido enseñarme a transportarme en tu planeta... la Tierra es sólo una estrella desde aquí.

© Blanca Dayane Castro López, 1 de junio de 2008 Créditos

Creado: 9 de junio de 2008
Última actualización: 21 de junio de 2008 a las 11:11  Bienvenida  Mapa del Sitio  Enlace permanente