A la inauguración asistieron las máximas autoridades planetarias. Empezando, por supuesto, por la Presidenta de la Federación, Lorenna Washington.
Todo el mundo se maravillaba por la rapidez con que se había construido el Túnel Atlántico. Desde Galway en Irlanda a St Johns’s en Terranova eran más de 3.600 kilómetros y se habían excavado en un tiempo sorprendentemente corto. Se trata de una nueva técnica experimental le habían asegurado a la Presidenta y a todos los periodistas. No soltaron prenda acerca de la técnica. Tenemos que patentarla, explicaron.
La ceremonia fue transmitida a todo el planeta, e inclusive a las colonias espaciales. Aunque a Júpiter aún tardaría unas cuantas horas en llegar la señal….
La Sra. Washington cortó la cinta y subió a bordo del tren rápido. Con ella iban todas las autoridades presentes.
El tren, que todo el tiempo se mantuvo levitando sobre los raíles magnéticos, partió a gran velocidad y se introdujo en el agujero que recorría el fondo del Océano Atlántico. Se esperaba su llegada a la terminal de Terranova en cinco horas y media.
Pasaron las cinco horas y media, y las seis horas. El tren no llegaba.
Se activaron los servicios de emergencia.
De pronto, el ingeniero Karl Hoennman recordó un pequeño detalle. No habían retirado la lombriz del túnel.
Con las prisas por inaugurar, olvidaron que debían llevarse a la enorme lombriz mutante que había colaborado a excavar el túnel.
Aún estaba allí dentro, alimentándose….