FUNCIÓN

Ninguna de las 603 estatuas de sal sentadas en cada una de las 603 butacas de cine, acabó de ver LA MUJER DE LOT.


IMPOSIBLE

Cuando termina la película y el espectador intenta salir se da cuenta que es imposible por que él también es parte de la cinta.


EFECTOS ESPECIALES

Mientras en la sala cinematográfica todo el mundo observaba los efectos especiales, el hombre se disolvió lentamente, sin que nadie reparara en él, insignificante y luego nada.


UNA PELÍCULA DE HORROR

Soy acomodador en el cine. También soy viejo y a mi edad no se piensa todo lo bien que uno desea. Ahora, en este instante puedo oír a la gente en la sala donde exhiben una película de horror sobre un monstruo que ataca en los cines. Tonterías. Pero las gente está gritando. Cuando hay una cinta así siempre gritan, generalmente cuando un golpe de cámara muestra Dios sabe qué atrocidad. Hoy gritan y no parece ser por eso: son gritos intensos, reales, continuos. Verdaderos gritos de horror. Cómo en el cine. Y no puedo entrar a ver que pasa, aunque ese sea mi trabajo, porque tengo miedo y me digo que una película es sólo una película, pero el miedo, y los gritos, los gritos...


TAL COMO ES

Sin saber cómo o por qué la película muestra su vida tal como es, la función es tan aburrida que se queda dormido a mitad de la cinta.


GORE FILM

En la pantalla gigante una mano desciende rápidamente blandiendo un cuchillo ensangrentado, el atónito espectador cae con unas herida en el cuello.

La acción se repite según cuantos asesinatos tenga la cinta, o en su defecto, con los espectadores con qué se disponga.


FINAL

El espectador se da cuenta, horrorizado, que lo que se exhibe en la pantalla es su vida. Él esta ahí, gigantesco y desnudo ante el público. Se pone de pie, furioso, pero decide quedarse a ver el final. Lógicamente la película termina en cuando se da cuenta, horrorizado, que lo que exhibe la pantalla es su vida. Él esta ahí, gigantesco y desnudo ante el público. Se pone de pie, furioso, pero decide quedarse a ver el final. Lógicamente la película...


BLANCO

El actor mira sorprendido a su asesino. Trata de ocultarse pero la luz de la pantalla lo convierte en un blanco perfecto. Cae herido mortalmente. Alguien, en algún cine, en otro lugar y tiempo, ha hecho fuego.


KING KONG

La mano de King Kong sale de la pantalla y aferra a una de las espectadoras. El asunto no pasa a mayores porque en ese instante llega el intermedio.


FINAL DE FUNCIÓN

El espectador se da cuenta, horrorizado, que lo que se exhibe en la película es su vida. Frente a él desfilan todos sus recuerdos. Da una mirada al reloj y ve que faltan cinco minutos para que termine la función. Alza la vista para ver como él, en la cinta, da una mirada nerviosa a su reloj, pero apenas repara en eso porque en la pantalla gigante observa que alguien detrás de él, cumpliendo todas las reglas del cine sangriento, levanta un pesado cuchillo: grande, con un brillo inoxidable y sujeto firmemente por una mano enfundada en un guante negro.

Faltan cuatro minutos para el final y el cuchillo sigue quieto, amenazante. Tres minutos y la tensión es insoportable. No quiere volverse a ver si lo que muestra la pantalla es real. No puede. Dos minutos. En la cinta el cuchillo tiembla preparando el certero golpe. Un minuto. El espectador no puede más y se vuelve para ver tras él al homicida con el cuchillo. Ambos son demasiado reales. El golpe. La sangre cubre la pantalla. La función ha terminado.

© José Luis Zárate Herrera

Creado: 20 de junio de 1998
Última actualización: 02 de septiembre de 2007 a las 10:21  Bienvenida  Mapa del Sitio