Este cortometraje resulta ser el preludio artístico de lo que vendría a ser la película PLANETA SALVAJE. Revisemos rápidamente la ficha técnica: mismo director, mismo diseñador, mismo compositor: todo encasillado en una pequeña producción de muy bajo presupuesto cuyo guión, realizado por Laloux y Topor, fue inspirado por los internos de un centro psiquiátrico. La técnica es la misma que la de la película mencionada: una gran cantidad de papier découpures (recortes de papel, que de hecho es el nombre de la técnica) con la forma de los personajes sometidos a un fondo previamente diseñado.
La trama es de una gran sencillez, aunque eso no impide que se produzca en el espectador una insólita curiosidad con respecto a esos individuos mudos que plasman visualmente sus pasiones y traumas. En ese sentido, Topor es muy cuidadoso al expresar en sus personajes imágenes representativas del sexo, la política, el miedo, la frustración y el delirio.
El resultado final es una cinta graciosa, cautivadora y surrealista. La música de Alain Goraguer nos introduce en un mundo sencillo para inmediatamente transportarnos a un ambiente de tragedia y desolación. Sin duda, un buen cortometraje que consigue impregnar en el espectador una extraña y agradable sensación de curiosidad y sorpresa.