SUPERHÉROES, DEL CÓMIC AL CINE
SUPERHÉROES, DEL CÓMIC AL CINE Tonio L. Alarcón
Título original: ---
Año de publicación: 2011
Editorial: Calamar Ediciones
Colección: Cine
Traducción: ---
Edición: 2011
ISBN:
Precio: 35 EUR

Para mi, el cómic de superhéroes siempre ha sido algo extraño, ajeno y alienígena. Mi educación al respecto viene de mano del TBO (con el siempre esperado doctor Franz de Copenhague y sus asombrosos inventos) del TioVivo, del Pulgarcito, del DDT, los Mortadelos..., donde se mezclaban la irreverencia de aquellos personajes neorrealistas de Escobar o Vázquez, el surrealismo de los de Ibáñez o Estivill o el desquiciado día a día de los de Benejam. Además, y por entregas o en sus propias publicaciones, el Jabato, el Capitán Trueno, el Corsario de Hierro, el Teniente Blueberry, Michel Tanguy con su inseparable Laverdure, y otros muchos, me guiaban hacia un arquetipo heroico que con el tiempo se demostró en las antípodas del que encontraría en mis primeros contactos con los superhéroes de mano de Novaro (DC) y Vértice (Marvel).

Sencillamente no podía tomarme en serio aquellos espantajos disfrazados estrafalariamente, enfrentados a archienemigos con unos disfraces más excéntricos aún, en unas historias mayormente extravagantes, sin sentido del humor, o al menos con un sentido del humor tan alienígena como ellos mismos, y con una grafía en algunos casos lamentable (francamente, Jack Kirby daba demasiada grima en demasiadas ocasiones).

Por eso la renovación de aquellos supers de los años 80 y 90 me resultó igualmente absurda, y hasta una teórica obra maestra como Watchmen no me parece más que un culebrón amanerado entre tíos en pijama muertos de celos entre si.

Vale, soy un rara avis y se supone que por edad e inclinaciones, en mi formación sentimental los supers deberían estar en un puesto destacado, pero va a ser que no. Pero lo normal es que en términos generales los supers estén en alta estima y Tonio L. Alarcón se encarga de demostrarlo en este extenso estudio sobre las historias de superhéroes adaptadas al mundo del cine.

El recorrido es exhaustivo, tanto como supers han sido llevados a la pantalla. No obstante no están todos los que pudieran parecerlo y también tienen su correspondiente adaptación cinematográfica, el criterio elegido por Tonio ha sido sencillo y a la vez flexible, los héroes deben ser personajes de cómic y poseer superpoderes, de ese modo se quedan fuera toda una serie de machomanes pulp (Doc Savage, La Sombra), héroes en pijama previos al despegar de los superpoderes (El hombre enmascarado, Flash Gordon) pero si entran otros que no poseen superpoder alguno, pero tienen un tratamiento claramente superheroico (Batman, el Hombre de Hierro o, un tanto traído por los pelos, Spirit).

Tenemos por tanto toda la galería de la DC y Marvel, amén de otros muchos independientes; Superman, Batman, Spiderman, X-Men y mutantes varios, Hulk, Thor, Capitán América, Hellboy, Watchmen y hasta las Tortugas Ninja. También se repasan supers puramente cinematográficos, como Hancock, David Dunn (EL PROTEGIDO), Darkman y, por supuesto, Los Increíbles. Todo ello salpimentado con un repaso más o menos rápido, dependiendo de su relevancia, de supers secundarios o menos conocidos también llevados al cine.

Tonio se centra principalmente en las vicisitudes de las adaptaciones, descubriendo al lector el enrevesado mundo de la producción cinematográfica sobre personajes de terceros, en la que los conflictos de intereses están al orden del día: una vez adquiridos los derechos puede que no se tenga el dinero suficiente para producir una película medianamente decente (Roger Corman, entre otras muchas cosas era especialista en rodar, por encargo y a toda velocidad, películas de coste irrisorio e ínfima calidad para evitar que el productor perdiera los derechos cuando estos caducaban) y se comienza un largo proceso de escritura y reescritura de guiones para conseguir un libreto final que no convence a nadie, ni editores, ni autores, ni fans... ni a los propios productores que siguen encargando una reescritura tras otra, en las que se comprueba que por muchas vueltas que se le de, el estado del arte en lo que respecta a los efectos especiales (no demasiado onerosos) no está a la altura de lo que se pretende, con lo que el presupuesto se dispara, y hay que efectuar una nueva reescritura, pero en esto alguien inventa el CGI y todo aquello que antes dependía de decenas de cables y trucajes varios se reduce a una sábana verde y uso intensivo del ordenador, lo que a su vez dispara de nuevo el presupuesto porque se ha vuelto a rescribir el guión sin cortapisa alguna y todo se desmadra. Por no hablar de actores caprichosos, productores tiránicos y directores más allá del divismo. Con todo, si una vez que se estrena el público no responde, la catástrofe económica se lleva por delante prestigios y haciendas. No todo es tan negro, por supuesto, de hecho pocas veces es tan desastroso. Grandes éxitos como las adaptaciones de Superman, Batman o Spiderman consiguen hacer del género un negocio casi seguro, y tanto sus secuelas como la aparición de nuevos supers en la pantalla dejan claro que hay un buen filón.

Otra cuestión interesante es que el repaso no se limita solo al aspecto cinematográfico de los supers, también se repasan las principales adaptaciones a la televisión (y aquel género mixto que fueron los seriales cinematográficos) tanto en imagen real como en animación. Los resultados, al menos en los primeros tiempos, solían acompañar a los recursos invertidos, poco dinero implicaba producciones atroces, dirigidas a un público infantil muy poco exigente. No obstante, se produjeron series míticas, como aquel colorido y desquiciado Batman de mediados de los 60 que ha acabado convertido en un icono del pop-art.

Como es habitual en Calamar, la edición es impecable, profusamente ilustrada y con una maquetación exquisita.

Si eres un ferviente seguidor de los supers, sin duda este debe ser uno de tus libros de cabecera.

© Francisco José Súñer Iglesias, (947 palabras) Créditos