FAHRENHEIT 56K
FAHRENHEIT 56K Fernando de Querol Alcaraz
Título original: Fahrenheit 56k
Año de publicación: 2009
Editorial: Bubok Publishing, S.L.
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: 2009
ISBN:
Precio: 9 EUR

No es el teatro un arte en el que la ciencia-ficcón haya encontrado terreno abonado, sin que ello sea impedimento para que haya obras fundamentales en la imaginería del género, como lo es R. U. R., de Karel Capek. Bradbury también experimentó con el teatro, y LA FUNDACIÓN, de Buero Vallejo, quizá por analogía y por la propia ambigüedad espacio/temporal de la historia que relata, se la haya considerado en el ámbito de habla hispana como muy cercana al género.

El limitado espacio del escenario no parece casar con la amplitud de miras de las aventuras típicas del género, aunque no sería difícil adaptar alguna de sus obras más representativas. ORA: CLE, de Kevin O’Donell transcurre prácticamente toda ella en el salón de un apartamento, con un poco de trabajo se podría lograr una adaptación bastante decente de ALIEN 3. Todo es cuestión de usar con sabiduría los recursos de la elipsis, la narración y la sugerencia. Grandes Batallas se han visto en poco más de cinco metros. Todo es posible.

No obstante, es la narración intimista y reflexiva la que mejor se adapta al escenario. La transmisión de ideas, argumentos, sentimientos, todo aquello que un autor pueda escribir para que un actor lo lleve a escena sin necesidad de más artificio que las mañas de su oficio entra de sobra en esos cinco metros de tarima. La reflexión distópica, que es FAHRENHEIT 56K usa de los mínimos recursos escénicos para plantear una historia de falta de libertad, de mentiras, y de opresión.

En esencia, es la historia de una sociedad donde gobierna el Partido, despótico y corrupto. El Maestro, es un intelectual afecto al Partido que sin embargo mantiene una postura crítica respecto a él. Sus opiniones son heterodoxas y siempre incómodas para el Partido, pero se le deja hacer porque es obvio que los beneficios que le aporta son mayores que las posibles consecuencias de sus discrepancias. En el extremo opuesto está el Hereje, odia al Partido y todo lo que representa, sus escritos furibundos atacan directamente a su base ideológica y dogmática. En consecuencia, el Partido le acosa y persigue para acallarlo. No obstante, el Maestro y el Hereje no se odian, no son enemigos, comparten un juego intelectual en el que uno y otro analizan sus argumentos, los rebaten o confirman, no con la intención de llegar a un acuerdo final o acercar posturas, sino por el placer de debatir por debatir.

Esta premisa, que podría haber dado para una buena historia sobre las consecuencias de la opresión, el significado de la libertad, la esquizofrenia aparente de sostener la dictadura pero a la vez señalar sus grandes defectos, la grandeza del debate de ideas, se queda en nada. FAHRENHEIT 56K no tiene argumento, no cuenta una historia. Es una sucesión de discursos cuadriculados, excesivamente rígidos y repetitivos. La estructura de las escenas viene a ser la de uno de los protagonistas, el Maestro, el Hereje, el Inquisidor, lanzando sus soflamas ante un antagonista que se limita a asentir sin entrar en el debate que el Maestro preconiza durante toda la obra. A veces se produce alguna débil y mecánica respuesta, que no desvía el discurso principal. Algunas exposiciones se repiten hasta dos y tres veces, puede que con ánimo didáctico, pero acaba por resultar cansino. La rigidez de los discursos se extiende a los personajes, que por ello dan poca sensación de inteligencia, incluso el Maestro, quien en la mayoría de las ocasiones lleva la voz cantante y expone la doctrina principal de la obra, se vuelve un personaje contradictorio cuando le toca ser antagonista de discursos ajenos, se convierte entonces en un maniquí de respuestas automáticas y vacías. Tampoco el Hereje demuestra la altura intelectual que se le supone y en cuanto a los cabecillas del partido, el Inquisidor, el Líder, no demuestran mucho más sentido común, o al menos la astucia casi animal que se espera de quien ha logrado sobrevivir a conjuras e intrigas hasta llegar a lo más alto de la jerarquía del Partido.

Por el título de la obra y algunos efectos sonoros sugeridos se puede deducir que la tecnología empleada (y por tanto la antigüedad de la obra) es de al menos diez años. Entonces Internet si que era el futuro y daba lugar a pensar en una puerta de hacia la libertad. Hoy día esa puerta sigue abierta, y no es de los regímenes dictatoriales, precisamente, de quien más hay que temer que se cierre, sino precisamente de las democracias occidentales, tan celosas de las libertades individuales como de... la libertad de algunas empresas de hacer lo que les de la gana.

Buenas ideas para una obra de teatro que sin embargo no creo que llegaran a resultar en una buena puesta en escena. Al menos la lectura resulta por momentos monótona.

© Francisco José Súñer Iglesias, (805 palabras) Créditos