ALEJANDRO MAGNO Y LAS ÁGUILAS DE ROMA
ALEJANDRO MAGNO Y LAS ÁGUILAS DE ROMA Javier Negrete
Título original: ---
Año de publicación: 2007
Editorial: Minotauro
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: 2007
ISBN:
Precio: 19,50 EUR

Esta novela me ha dejado un extraño sabor de boca.

No hay duda de que no había nadie más indicado que Javier Negrete para acometer la ucronía por excelencia: ¿qué hubiera pasado si los macedonios de Alejandro Magno se hubieran enfrentado a la pujante república romana? Esta pregunta que durante tantos siglos ha hecho correr ríos de tinta y ha establecido intensas controversias entre eruditos y estudiosos la ha respondido Negrete en esta interesante novela.

En resumen, Alejandro no muere en Babilonia. La hipótesis que se presenta es que fue envenenado por su ambiciosa esposa asiática Roxana en connivencia con Perdicas, uno de sus generales, pero Nestor, un misterioso médico llega justo a tiempo de neutralizar la intoxicación.

El retrato que se hace de Alejandro Magno en ese momento no puede ser más negativo: despótico y alcoholizado no parece muy capaz de seguir llevando las riendas de su imperio, y las intrigas se multiplican a su alrededor. La salvación le cambia por completo, los cuidados de Nestor le devuelven su fortaleza y energía y, sobre todo, su ambición. El Oriente ya es suyo, ahora quiere el Occidente, y para empezar quiere aplastar un molesto grano que le ha salido en la retaguardia, una ciudad estado que ha dejado de serlo para extender su influencia por la península Itálica: Roma.

La mayor parte de ALEJANDRO Y LAS ÁGUILAS DE ROMA relata la campaña en Italia, los preparativos, las intrigas, los contactos diplomáticos, el espionaje y el contra espionaje, las tácticas y la estrategia, todo en un tono ágil e ilustrativo, sin caer en el didactismo, y todo gracias a varios recursos hábilmente manejados. La Roma de la época se ilustra gracias a que Nestor es capturado por los romanos tras naufragar el barco en el que acompañaba a la última esposa de Alejandro, la vida en el ejército macedonio es vista a través de un par de mercenarios atenienses, ricos industriales venidos a menos, incluso, antes de la gran batalla final, hay una pequeña batalla, donde se ponen frente a frente falange macedónica y legión romana para que quede claro cuales son sus ventajas e inconvenientes tácticos.

Todo ello narrado con un estilo impecable, sin grandes alardes, contenido y gratamente eficaz.

¿Por qué entonces esa extraña sensación al terminarla?

He calificado ALEJANDRO Y LAS ÁGUILAS DE ROMA como interesante, no magnífica, ni extraordinaria, ni fantástica. Sólo interesante.

Por lo pronto es demasiado larga. Estrictamente hablando ese detalle no es significativo, hay novelas de una longitud desmesurada si que ello sea un problema, pero en ALEJANDRO Y LAS ÁGUILAS DE ROMA se notan demasiado las páginas de relleno. Hay episodios enteros que no tienen mayor transcendencia, hay personajes que no son en absoluto relevantes y ni siquiera intervienen en el desarrollo de la historia, hay pasajes que hubiera sido fácil aligerar sin que perdieran ni un ápice de intensidad. Como mínimo le sobran cien páginas... a no ser, claro, que todo esto que en apariencia sobra tenga que ver con otra cuestión descaradamente comercial, un final abierto que promete una previsible continuación en la que todo lo que se ha dejado en el aire cobrará sentido y personajes olvidados volverán por sus fueros.

Tampoco es desdeñable el abuso del deus ex machina, del recurso milagroso con el que se resuelven situaciones desesperadas, algo en cierto modo decepcionante cuando se habla de una reconstrucción histórica, aunque por la cantidad de elementos misteriosos y fantásticos que ha introducido Negrete en esta novela no parece que tuviera intención de que se tomara demasiado en serio como tal reconstrucción, y más reconociendo el propio autor que ante situaciones oscuras y poco documentadas «En caso de duda, elijo la solución más espectacular».

Pese a estas objecciones, merece la pena leer ALEJANDRO Y LAS ÁGUILAS DE ROMA. La batalla definitiva, esa que se ha esperado durante tantas páginas, no defrauda en absoluto: romanos y griegos masacrándose con alegría en medio de una vorágine de intrigas, espías, traiciones y brillantes tácticas guerreras.

Suma y sigue: Una vez escrito y maquetado este comentario no me quedaban muchas ganas de corregir una cuestión que se confirma al final del libro: en el último párrafo de los Agradecimientos queda constancia clara de que hay prevista una segunda parte titulada, al menos de momento, EL ÚLTIMO VIAJE DE ALEJANDRO MAGNO. A mi estas cosas siempre me dejan de un humor muy particular. Aunque en ALEJANDRO Y LAS AGUILAS DE ROMA la cuestión principal, esto es, un quien puede a quien entre el ejército alejandrino y las legiones romanas, queda resuelta y cerrada, que me dejen a medias con otro montón de subtramas, que me han tenido en vilo durante horas, para resolverlas en una segunda parte me resulta irritante, y más aún cuando es algo que por ningún lado se indica, excepto en una breve nota que nadie, excepto los interesados, se lee. Ni siquiera yo.

© Francisco José Súñer Iglesias, (813 palabras) Créditos

En el universo de esta historia, Alejandro Magno no es el incipiente déspota muerto en Babilonia a la temprana edad de 33 años. No, un misterioso médico le salva de un intento de envenenamiento y recuperada la salud y la energía, asegura la península arábiga y se lanza a la conquista de Occidente donde un primer escollo se interpone en su camino: la naciente pujanza de la ciudad de Roma y sus irreductibles legiones.

En resumen: Una elección perfecta en este verano para todo aquel que guste de la historia, las intrigas palaciegas, las batallas con lanza, espada y escudo y no le importe esperar a la siguiente entrega. Porque sí, al parecer, esta es una más entre las dilogías trilogías o tetralogías tan al uso en el moderno mercado editorial.

En su defensa tengo que reconocer que es casi auto conclusa y el punto y final no nos sorprende, cual culebrón, con la espada del malo bajando sobre el cuello del protagonista, dato muy de agradecer por parte del lector compulsivo que queda medianamente satisfecho con la dosis, mientras el editor y el autor consiguen mantener la tensión necesaria para que el susodicho corra a adquirir el siguiente episodio sin causar dolo a sus expectativas. Mas aún si se trata de una novela entretenida, bien escrita y con un ritmo mantenido hasta una batalla final que no defrauda y que construye personajes si no profundos, creíbles y ubicados acertadamente en cada bando o intriga, para contarnos desde dentro su desarrollo sin que su multiplicidad resulte cargante.

Para que podáis calibrar en lo que vale mi opinión sobre esta obra, tengo que confesaros que Javier Negrete me cae bien. No le conozco más que por sus libros y por lo que de su biografía cuentan las contraportadas, pero por esas casualidades de la vida su trayectoria vital y la mía se han rozado siguiendo caminos inversos: somos de la misma quinta, yo nací al ladito de Plasencia, allí estudié el bachillerato y terminé fijando mi residencia en Madrid; el Nació en Madrid y termino dando clases en Plasencia, en el mismo instituto donde yo me matriculé para iniciar mis estudios medios (luego me enviaron a otro recién inaugurado pero eso es otro cuento) Ya veis, Se que es un tontería, mas así vana es la humana naturaleza y puesto que no pretendo ser un crítico objetivo, esta simpatía por el escritor, me llevará sin duda a ser benevolente con su creación, sin bien, en este caso creo sinceramente que merece mi elogio.

Y con ánimo de probar mi objetivo dictamen, apuntaré algunas pegas (las que puedo contar sin destripar en exceso la trama):

—La primera, que sobran páginas o así me parece hasta que no lea la continuación de la serie.

—La segunda, que aunque no es una novela erudita, ni creo que pretenda serlo, debería haber incluido, además del glosario, una nota histórica final con explicaciones sobre las fuentes elegidas, datos relativos a la organización militar romana en la época en que se desarrolla la acción o un pequeño reconocimiento a la batalla real en que se inspira la imaginaria.

—La tercera, que el componente fantástico de la historia, no me molesta pero tampoco me parece necesario, al menos, y me repito, hasta que no lea la continuación de la serie.

—Y una cuarta, aunque esta es bastante sui géneris ya que el autor es muy dueño de revisar y mejorar sus obras, que la novela es, cambiando hechos y nombres, un refrito ampliado de otra anterior por la que Negrete recibió la mención del jurado en el UPC de 2001: EL MITO DE ER.

© Jacinto Muñoz, (606 palabras) Créditos