FLUYAN MIS LÁGRIMAS
FLUYAN MIS LÁGRIMAS
Gabriel Benitez
Título original: ---
Año de publicación: 2007
Editorial: Grupo AJEC
Colección: Albemuth Bolsillo nº 11
Traducción: ---
Edición: febrero de 2007
ISBN:
Precio: 7,50 EUR
Comentarios de: Francisco José Súñer Iglesias

Este volumen es un a modo de a la manera de, a la manera de Dick, a la manera de Bukowski y a la manera de Kafka.

El primer relato es a la manera de Dick, el propio título no deja dudas: FLUYAN MIS LÁGRIMAS. No tengo una especial admiración por Dick. Me parece un escritor correcto, de estilo sencillo y depurado (siempre visto a través del tamiz de la traducción) con unas cuantas buenas novelas, unas cuantas novelas de compromiso y unas cuantas novelas desquiciadas y tan íntimas que no les veo sentido de cara al público, sus desvaríos y paranoias me resultan pesadas y nada atractivas, y su empeño en introducir paulatinamente estas cuestiones en su obra me la hace progresivamente distante y aburrida.

Por eso homenajes de este estilo me resultan poco interesantes. No es que Gabriel Benítez haya escrito un mal relato, es que a mi el hecho de que Dick estuviera obsesionado por su hermana melliza (muerta al nacer) me es totalmente indiferente, y hacer de ese hecho central el argumento de un relato no puedo decir que me entusiasme.

Por otro lado, que el relato se deje leer sin mayores problemas no quiere decir que sea del todo redondo. La cuestión viene a ser que Philip K. Dick tiene que viajar a Oakland para encontrarse con un editor que ha mostrado interés por su obra más reciente, muy alejada de los parámetros en los que hasta aquel momento se había movido, y por lo tanto rechazada una y otra vez por sus editores habituales.

Al llegar a Oakland se empiezan a suceder cosas extrañas, el editor no está en la oficina, no obstante uno de sus socios accede a recibirle, aunque admite que no estaban al tanto de su visita. Por otra parte, sus repetidos encuentros con una mujer al borde de la indigencia en un desconcertante bar le perturban más allá de lo razonable. Sus dudas se disparan, ciertamente está en Oakland, ¿pero qué Oakland?

Cuanto todos estas circunstancias convergen Dick se encuentra a si mismo y a su otro yo y hay una catarsis y todo parece acabar felizmente. El problema es que el relato está enfocado hacia esa catarsis y ese final feliz, y el desarrollo de la historia no deja de ser una excusa para llegar hasta él. En ese sentido, el relato me resulta muy insatisfactorio.

Otra cuestión es CHARLES BUKOWSKI SE ENCUENTRA VIVO Y EN LA LUNA, tengo que reconocer que el viejo borracho me parece un tipo magnífico. Siempre alienado y siempre agarrado a su botella de vino era, lo suficientemente lúcido como para saber que su vida era una mierda y no preocuparse por ello, simplemente se emborrachaba y lo escribía, y sabía que escribiendo era lo bastante bueno porque le pagaban por ello, pero no era ese su objetivo, escribía porque le gustaba. No estaba traumatizado ni loco, sólo alcoholizado. Puede parecer que Dick y él eran personajes muy parecidos, y una cierta semejanza existe (ambos con sus obsesiones, ambos buenos escritores) pero la diferencia era que mientras Dick enloquecía con los años, Bukowski se hacía más cínico.

En este relato Gabriel Benítez lo sitúa en la Luna, donde ha ido contratado para escribir una serie de siete textos, ser entrevistado desde la Tierra y dar la imagen de borracho cínico en la Luna. Pese a todo, el bueno de Charles se siente ridículo interpretándose a si mismo.

Cierra el volumen LA METAMORFOSIS, con una premisa tal sencilla como original ¿y si en vez de Gregorio Samsa hubiera sido su familia la metamorfoseada?

© Francisco José Súñer Iglesias, 13 de marzo de 2007 Créditos

Creado: 19 de marzo de 2007
Última actualización: 25 de marzo de 2007 a las 10:44  Bienvenida  Mapa del Sitio