En este estudio, Yolanda Molina-Gavilán define lo que es la ciencia-ficción hispanoamericana, sus claves narrativas y su situación dentro de la literatura española y latinoamericana del siglo XX.
Para ello sitúa el género en su contexto literario, y ofrece una serie de motivos para comprender porque es tenido en tan poca consideración en España y Lationamérica. La razón fundamental es el habitual retraso tecnológico de estas sociedades con respecto a las anglosajonas, verdaderas fraguas del género, y unos inicios titubeantes dentro de colecciones dirigidas a un público poco exigente. No obstante, también señala esta aparente carencia como la forjadora de un rasgo característico de la ciencia-ficción hispanoamericana, su inclinación soft, es decir, a tratar temas relacionados con las ciencias sociales, la religión y la filosofía, en contraposición a la ciencia-ficción anglosajona más tendente al hard, donde impera las ciencias físicas y la tecnología.
También establece relaciones entre la ciencia-ficción y la mitología, describiendo como una buena cantidad de estudiosos han definido la ciencia-ficción como la mitología de la modernidad o la mitología del mundo moderno Para ilustrar estas tesis desgrana varios relatos, entre ellos LA CAÍDA DEL IMPERIO GALÁCTICO, de Carlos Saiz Cidoncha, o MUNDO DE DIOSES, de Rafael Marín, en lo que respecta a las mitologías occidentales; los mitos históricos con GU TA GUTARRAK, de Magdalena Moujan; los mitos religiosos con LA ANUNCIACIÓN, de Daína Chaviano o los mitos creacionistas con HACEDOR DE MUNDOS, de Domingo Santos, entre otros muchos mitos y relatos. Una de las conclusiones a las que llega la autora refrenda la ampliamente comentada tendencia de la ciencia-ficción hispanoamericana a referirse a temas religiosos.
A la hora de estudiar la ideología de la producción hispanoamericana hace varias e interesantes distinciones. Por un lado incide en la mayor capacidad de las autoras (Elia Barcelo, Angélica Gorodischer, Daína Chaviano) para subvertir el orden establecido y plantear situaciones realmente comprometidas en lo que respecta a la alteración de los roles masculino y femenino. Por otro, apunta hacia un cierto conservadurismo en la ideología imperante en la ciencia-ficción española, la visión en general pesimista y gris, por no hablar que directamente catastrofista, del futuro que se avecina. Hay que tener en cuenta, no obstante, que algunas de las obras que analiza la autora son del periodo de la Transición española (finales de los 70, inicio de los 80) en las que la dudas sobre el futuro del país a nivel general, no sólo en la literatura, eran algo común y asumido.
La producción latinoamericana, por su parte, tiende más a centrarse en los traumas de las dictaduras militares y cierta añoranza por un idealizado pasado precolombino.
El libro termina con un estudio del lenguaje utilizado en los relatos del género, como se crean las palabras necesarias para nombrar lo nuevo y la forma en la que la pertenencia al género puede dar sentido a construcciones gramaticales que de otra forma carecerían completamente de él.
Aún siendo cuidado y minucioso, al estudio se le echan en falta estos diez últimos años de evolución del género en España y Latinoamérica, está editado en el 2002, la última referencia bibliográfica es de 1999, y la mayor parte de las obras utilizadas para los análisis anteriores a 1995. Desde entonces las aportaciones de autores más jóvenes, con otra educación, otras inquietudes y otras vivencias han enriquecido notablemente el panorama de la ciencia-ficción en español.