LA MOSCA
LA MOSCA EE.UU., 1958
Título original: The Fly
Dirección: Kurt Neumann
Guión: James Clavell, según el relato de George Langelaan
Producción: Twenty Century Fox
Música: Paul Sawtell
Fotografía: Karl Struss
IMDb:
Reparto: David Hedison (Andre Delambre); Patricia Owens (Helene Delambre); Vincent Price (François Delambre); Herbert Marshall (Inspector Charas); Kathleen Freeman (Emma); Betty Lou Gerson (Enfermera Andersone); Charles Herbert (Philippe Delambre)

Uno de los personajes arquetípicos del cine fantástico es el del científico cuyos experimentos provocan algún desastre. En LA MOSCA tenemos a uno de esos científicos, aunque no se trata aquí del manido sabio medio loco empeñado en llevar adelante, contra viento y marea, y sin reparar en las consecuencias, sus disparatados propósitos. André Delambre (David Hedison) es un buen padre de familia y un amante esposo que ama la ciencia por los beneficios que ésta puede reportar al conjunto de la humanidad. El bueno de André no trata de crear ninguna arma suprema, ni de modificar la genética humana para crear un superhombre, ni nada por el estilo. No. Delambre trabaja, ni más ni menos, que en un dispositivo de teletransportación, como los que se ven habitualmente en Star Trek. Ha descubierto que se puede desintegrar la materia, proyectarla a distancia y reintegrarla en el punto de destino, y su obsesión es construir un aparato que permita la traslación instantánea de cualquier cosa, incluso un ser vivo. Logra construir el aparato y decide probarlo él mismo. Pero una mosca se introduce en la máquina con él, provocando un horrible intercambio molecular entre el hombre y el insecto.

La película comienza como un thriller, con el asesinato de André por su esposa Helene (Patricia Owens) y casi la totalidad del metraje es un flashback en el que se nos narra, con todo lujo de detalles, la trágica peripecia del científico víctima de su propio experimento. Al salir de la cabina teletransportadora André descubre, horrorizado, que su cabeza y uno de sus brazos son como los de una mosca, pero monstruosamente mayores. Comprendiendo lo que ha ocurrido, el científico tratará de ocultarle todo ese horror a su mujer, mientras trabaja denodadamente para tratar de invertir el proceso y recuperar su apariencia humana. André oculta su monstruosa faz insectoide bajo un trapo negro, pero en un momento dado su brazo mutado queda al descubierto ante los horrorizados ojos de Patricia. Esto sólo es el comienzo del horror, porque poco a poco la bestia conseguirá ir anulando la voluntad del hombre hasta que este, usando de lo poco de humano que todavía queda en él, decide quitarse la vida. Esto da pie a otra impactante escena. Cuando André está intentando comunicarle a su esposa, por escrito, su deseo de suicidarse, su mano humana comienza a mutarse en pata de insecto. Helene y nosotros somos conscientes, entonces, de que el proceso de mutación no puede ser invertido, de que la bestia insectoide está ganando la partida y apoderándose, poco a poco, de la cada vez más débil voluntad del hombre.

LA MOSCA ha sido incluida en la categoría de las llamadas monster movies, o películas de monstruos, que tanto se prodigaron en la ciencia-ficción fílmica de los años 50. Pero al contrario que la mayoría de aquellas producciones, LA MOSCA relega los FXs a un segundo plano, apostando por la sugerencia a la hora de provocar desasosiego y terror en el espectador. Todo un acierto que demuestra, por enésima vez, que los FXs no son tan importantes cuando se tiene una buena historia entre manos y el talento necesario para plasmarla en imágenes.

LA MOSCA tiene un final sorprendente, que no revelaré aquí para no fastidiarles la película a los que no la hayan visto todavía. El éxito del film propicio dos secuelas, rodadas en los años 60, que no aportaron nada a la excelente idea original, basada en un magnífico relato de George Langelaan. David Cronenberg realizó en los 80 una nueva versión, con Jeff Goldbum y Geena Davis como protagonistas, que gozó de mucho éxito. Esta película apostaba más por los FXs, aunque el desarrollo dramático de la historia también estaba muy logrado. Al igual que su insigne predecesora, LA MOSCA de Cronenberg tuvo una secuela que no acabó de convencer.

David (Al) Hedison (André Delambre) es un actor muy competente, aunque nunca ha logrado alcanzar el status de gran intérprete. Su carrera ha sido bastante irregular y, dejando aparte la película que nos ocupa, ha actuado casi siempre como secundario en producciones comerciales de bastante empaque. Entre otros trabajos, fue Félix Leiter, el agente de la CIA amigo de James Bond, en VIVE Y DEJA MORIR y LICENCIA PARA MATAR, dos taquilleros films de la saga de 007. También debe destacarse la presencia de Vincent Price, un actor especializado en el género de terror, que en LA MOSCA, y sin que sirva de precedente, hace de bueno.

LA MOSCA, de Kurt Neumann. Un gran clásico de la ciencia-ficción de los 50, una película magistral que, como los buenos vinos, mejora con el paso de los años. ¿He dicho ya que, en lo que se refiere a la ciencia-ficción, cualquier tiempo pasado fue mejor?

© Antonio Quintana Carrandi, (795 palabras) Créditos