Borges fantástico
6 - Obras, FICCIONES
por Raúl Alejandro López Nevado

op00985.jpg
EL JARDÍN DE LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN (1941)

Borges no será el primero en hablar de libros inexistentes como si fueran reales, recordemos al mítico NECRONOMICÓN de Lovecraft; pero sí será el primero en hacer auténticos comentarios filológicos, no como quien habla de un libro porque aparece en una historia; sino como quien habla del libro mismo, y lo reseña.

TLÖN, UQBAR, ORBIS TERTIUS

Podemos decir sin mucho miedo a equivocarnos que esta es una de las mejores obras de Borges, y por ende, de la literatura universal. Hay un miedo en todo escritor, el terror de que su mundo de fantasía acabe por dominar la realidad. Imaginemos, pues, a un ejército de escritores.

EL ACERCAMIENTO A ALMOTÁSIM
Fue como si hubiera terciado en el diálogo un interlocutor más complejo. Sabe que el hombre vil que está conversando con él es incapaz de ese momentáneo decoro; de ahí postula que éste ha reflejado a un amigo, o arraigo de un amigo. Repensando el problema, llega a una convicción misteriosa: El estudiante resuelve dedicar su vida a encontrarlo.

El amor por las causas perdidas impregna varios de los relatos de FICCIONES, éste es uno de ellos, otro será el siguiente. Hay una verdadera fascinación en Borges, y él sabe cómo transmitírnosla, por esas causas cuya consecución es tan remota que se pueden denominar, sin demasiada impropiedad: imposibles.

PIERRE MENARD, AUTOR DEL QUIJOTE
No hay ejercicio intelectual que no sea finalmente inútil. Una doctrina es al principio una descripción verosímil del universo; giran los años y es un mero capítulo —cuando no un párrafo o un nombre— de la historia de la filosofía. En la literatura, esa caducidad es aún más notoria. EL QUIJOTE —me dijo Menard— fue ante todo un libro agradable; ahora es una ocasión de brindis patriótico, de soberbia gramatical, de obscenas ediciones de lujo. La gloria es una incomprensión y quizá la peor.

Borges, que había leído EL QUIJOTE con apenas 12 años, que consideraba a Cervantes uno de esos autores que uno trata como amigos, imagina lo que significa, sin haberlo leído, o casi, sin recordarlo de seguro, escribir palabra por palabra el texto del manchego genial.

LAS RUINAS CIRCULARES
El propósito que lo guiaba no era imposible, aunque sí sobrenatural. Quería soñar un hombre: quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad.

En este caso, la tarea imposible es la misma que todos nos proponemos cada mañana, cuando empleamos el pronombre yo.

LA LOTERÍA EN BABILONIA
Como todos los hombres de Babilonia, he sido procónsul; como todos, esclavo; también he conocido la omnipotencia, el oprobio, las cárceles.

Recrea la omnipotencia de una lotería, de un azar, instituido humanamente sobre todos los hombres de un país. Nos habla por omisión ¿Si un azar creado por hombres puede ser capaz de llegar a una manipulación total, cuál no será el azar —el nombre no importa— de los dioses o naturaleza?.

EXAMEN DE LA OBRA DE HERBERT QUAIN
Flaubert y Henry James nos han acostumbrado a suponer que las obras de arte son infrecuentes y de ejecución laboriosa; el siglo XVI (recordemos el Viaje del Paraíso, recordemos el destino de Shakespeare) no compartía esa desconsolada opinión. Herbert Quain, tampoco. Le parecía que la buena literatura es harto común y que apenas hay diálogo callejero que no la logre.

Un aviso para navegantes que se niegan a leer lo que aún no ha sido bautizado como bueno por la crítica de la cultura.

LA BIBLIOTECA DE BABEL
El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. También hay letras en el dorso de cada libro; esas letras no indican o prefiguran lo que dirán las páginas. Sé que esa inconexión, alguna vez, pareció misteriosa. Antes de resumir la solución (cuyo descubrimiento, a pesar de sus trágicas proyecciones, es quizá el hecho capital de la historia) quiero rememorar algunos axiomas. El primero: La Biblioteca existe ab aeterno.

En el Renacimiento, el mundo se vio como una biblioteca, un libro escrito en lenguaje matemático que el hombre debía aprender a leer; Borges le da la vuelta. Ya no es el mundo una biblioteca, sino la biblioteca un mundo. Rodeado de símbolos, el hombre moderno se halla como los bibliotecarios de Borges, condenado a vagar entre sistemas informativos que en ocasiones no comprende, aunque sean su propio universo.

EL JARDÍN DE LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN
Me pareció increíble que ese día sin premoniciones ni símbolos fuera el de mi muerte implacable. A pesar de mi padre muerto, a pesar de haber sido un niño en un simétrico jardín de Hai Feng ¿yo, ahora, iba a morir? Después reflexioné que todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, en la tierra y el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí....

La teoría de la física cuántica propone innumerables universos que se bifurcan desde un instante determinado. No se trata de nada nuevo, ya lo hicieron Leucipo y Demócrito e innumerables tras ellos. Quizá sea una consecuencia de la verdad de esta teoría que periódicamente vuelva a aparecer en uno de esos tiempos innumerables que postula. Quizá haya un mundo donde este relato no haya sido nunca escrito, y otro en que se trate de una exposición matemática del problema; pero en el nuestro es una de las mejores muestras de literatura especulativa.


Notas

[20] Recordemos que FICCIONES se compondrá de la unión de EL JARDÍN DE SENDEROS QUE SE BIFURCAN (1941) y ARTIFICIOS (1944)


© Raúl Alejandro López Nevado,
30 de noviembre de 2005 Créditos

Creado: 1 de enero de 2006
Última actualización: 22 de julio de 2007 a las 09:26  Bienvenida  Mapa del Sitio