LA GRAN HISTORIA DE LAS NOVELAS DE A DURO
17 - La breve colección Naviatom
por José Carlos Canalda

Junto a las colecciones de bolsilibros de ciencia ficción más importantes, al menos en lo que a número de títulos publicados se refiere, a lo largo de las aproximadamente cuatro décadas durante las cuales floreció este formato surgieron un buen puñado de pequeñas colecciones que, por diferentes motivos, no lograron consolidarse, desapareciendo tras haber puesto en el mercado tan sólo un pequeño puñado de números.

Naviatom presenta...

Esto no quiere decir en modo alguno que las citadas colecciones, que he venido en denominar efímeras, no presenten interés, que en ocasiones lo tienen y bastaste además, sobre todo aquellas más antiguas. La otra cara de la moneda, por el contrario, estriba en la dificultad en encontrar estas novelas, lo que hace que sean unas prácticas desconocidas para la mayor parte de los aficionados actuales aunque algunas de ellas, como es precisamente el caso de la colección Naviatom, llegaron a circular con profusión por los cambios de novelas que eran entonces (cosas de una España apenas salida todavía de la posguerra y el subdesarrollo) la principal fuente de lectura para los chavales de entonces, entre los cuales me contaba.

La colección Naviatom (su nombre no deja de ser curioso en comparación con los del resto de las colecciones) fue una iniciativa de Manhattan, una pequeña editorial barcelonesa fundada en 1961 por Mariano Hispano González y llamada así como homenaje al género policial, al que al parecer era muy aficionado su propietario. Tal como era habitual Manhattan publicaba varias colecciones siguiendo el esquema clásico: oeste, policíaco, bélico y ciencia-ficción.

SEÑORES DEL SOL

En lo que respecta a Naviatom, esta colección salió a los quioscos en el año 1962, justo cuando Luchadores del Espacio estaba ya a punto de desaparecer (lo haría a principios del año siguiente) pero cuando la maquinaria de la editorial Toray funcionaba a toda marcha, puesto que a su colección estrella Espacio, entonces en pleno auge, se sumaban sus hermanas S.I.P. (Spacial International Police), Espacio Extra y Best Sellers del Espacio, lo que sin duda debió de suponerle una fuerte competencia. De hecho, en la nueva colección tan sólo llegaron a publicarse cuatro títulos; un quinto, anunciado en la contraportada del volumen anterior tal como era habitual entonces, parece ser que no llegó a salir a la venta.

Desde un punto de vista técnico, las novelas de Naviatom seguían el esquema típico de los bolsilibros de la época: formato de 15 x 10,5 cm., 128 páginas, portada con una única y llamativa ilustración ocupando la totalidad de la misma, contraportada anunciando el próximo número y un par de ilustraciones interiores en blanco y negro, una común a la colección y otra encabezando el inicio del texto. Nada diferente, en suma, a la presentación de sus dos principales rivales, Luchadores y Espacio, aunque a mí personalmente me recuerda bastante más a la primera.

Las portadas, muy vistosas como puede comprobarse en las ilustraciones que acompañan a este artículo, no están firmadas ni tampoco figura el nombre del dibujante en el interior, por lo cual su autoría queda lamentablemente en el anonimato, lo cual es una lástima ya que figuran por derecho propio entre las mejores del género.

EL TRICÉFALO

En cuanto a los textos, éstos aparecen firmados con tres seudónimos distintos: Walt G. Dovan, Peter Kapra y Eric Börgens. Sobre los dos primeros no hay ninguna duda, se trata del ubicuo Pedro Guirao, que hasta entonces tan sólo había hecho dos breves incursiones en Espacio y en Luchadores del Espacio, no siendo sino hasta después de la desaparición de Naviatom cuando comenzó a colaborar de forma activa en las colecciones de Toray.

El tercer seudónimo presenta más problemas para su identificación, ya que existen dudas acerca de si se trataba del propio Guirao, como propone Ramón Charlo, o si por el contrario, tal como sospecha el investigador Jesús Cuadrado, tras él se camuflaba el propio Mariano Hispano, del cual he podido rastrear un par de novelas en la colección B.A.N.G. de la editorial Ferma (publicada a finales de los años sesenta esta colección era en realidad de espionaje, aunque estaba trufada con frecuentes elementos de ciencia-ficción en sus argumentos) firmados en esta ocasión con el seudónimo de Peter Lang. En cualquier caso todo quedaba en casa, o casi, pudiéndose considerar a Guirao como el alma de la colección ya que al menos tres de los cuatro títulos son indiscutiblemente obra suya.

La relación de títulos y autores (o seudónimos) es la siguiente:

La quinta novela, anunciada como EL SATÉLITE NEGRO, de Eric Börgens, según todos los indicios, tal como he comentado, no llegó a salir.

PUENTE CÓSMICO

Al llegar a este punto lo lógico sería describir los argumentos, pero... me encuentro con el insoluble problema de que tan sólo cuento con una de las novelas, concretamente la número 1, razón por la cual me veo imposibilitado de hacerlo ya que, claro está, no tiene demasiado sentido hacerlo de forma incompleta. Lo paradójico del caso es que en su día leí, si no la totalidad de la colección, sí la mayor parte de ellas, pero dada la forma de funcionar de los cambios de novelas (se entregaba el ejemplar ya leído, junto con una pequeña cantidad, a cambio de uno nuevo) no conservé ninguna. Y desde luego, hoy en día son extremadamente difíciles de encontrar.

Sí puedo apuntar, a modo de anécdota, que Guirao recuperó EL TRICÉFALO para, tras cambiarle el título por el de MONSTRUO MÍTICO, publicarla como presuntamente inédita con el número 479 de Espacio; recuerdo todavía mi indignación (yo tendría unos 13 ó 14 años) cuando, al leer la segunda, descubrí con sorpresa que me habían engañado dándome gato por liebre con una novela que ya había leído. La razón que explica esto es simple: según la ley de propiedad intelectual entonces vigente los autores perdían los derechos sobre sus obras una vez que éstas eran publicadas por primera vez, pasando los mismos a ser propiedad de las editoriales. El cambio de título, practicado en más de una ocasión por los escritores de bolsilibros, no iba pues dirigido a burlar a los lectores, sino que suponía un mecanismo de defensa contra la rapacidad de los editores, al ser en la práctica la única manera de poder cobrar derechos de autor por las reediciones.

MURALLA ESTELAR

Posteriormente esta misma novela, ya con su nuevo título, sería reeditada por segunda vez en Galaxia 2001, concretamente con el número 7, y más tarde lo sería también SEÑORES DEL SOL, esta vez firmada como Peter Kapra, con el número 149. En este caso es de suponer que la causa fuera distinta de la anterior ya que, a diferencia de las colecciones de Toray, la política editorial de Galaxia 2001 se nutría fundamentalmente de reediciones de bolsilibros antiguos. Las novelas restantes, es decir, PUENTE CÓSMICO, MURALLA ESTELAR y la fantasmagórica EL SATÉLITE NEGRO, que yo sepa, no han vuelto a conocer más ediciones.

Y eso es todo lo que puedo decir sobre esta interesante colección, que por desgracia no es mucho... tan sólo espero que, con un poco de suerte (bueno, en realidad con mucha suerte) pudiera en un futuro conseguir las novelas que me faltan.

© José Carlos Canalda, 21 de octubre de 2005 Créditos

Creado: 31 de octubre de 2005
Última actualización: 05 de agosto de 2007 a las 08:55  Bienvenida  Mapa del Sitio