Texto de contraportada
La Compañía desarrolla de manera simultánea el viaje en el tiempo y la inmortalidad. Reclutados en todos los siglos de la Historia, armados con todo su conocimiento, sus agentes saquean en secreto el pasado, reuniendo los frutos del talento del hombre y los recursos de todo el planeta mientras examinan a la humanidad.
Mendoza, arrancada de niña de las manos de la Inquisición española, es uno de ellos. Su primera misión será salvar plantas en peligro de extinción, que en el futuro puedan ser usadas para fabricar medicinas, en el asombroso jardín de Sir Walter Iden, en la Inglaterra isabelina. Como todos sus camaradas, Mendoza cree estar por encima de los seres humanos entre los que ha sido enviada. Pero por desgracia para ella, se encontrará con el secretario de Sir Walter, un hombre apasionado cuyas creencias religiosas al borde de la herejía los pondrán a ambos en un terrible peligro.
LA COMPAÑÍA DEL TIEMPO es una novela fallida. Y esto es así, porque lo que en un principio prometía una trama y un argumento interesante y especulativo, acaba por desembocar en una simple y normal historia de amor.
Fijaos en el planteamiento básico: se puede viajar en el tiempo, pero no se puede cambiar lo sucedido en el pasado. Sin embargo si que se puede recuperar cosas y objetos del pasado y traerlos al presente. Pero esto es sólo el principio de la obra, ya que cuando los protagonistas van a la Inglaterra del siglo XVI, para recuperar plantas de un jardín de un noble de la época, se involucran en las vidas de los personajes isabelinos y acaban protagonizando una historia que no tiene nada que ver con la ciencia-ficción.
Es más, Baker que ha escrito una novela -que como novela histórica esta muy bien- en la que no se altera en ningún momento lo sucedido en el pasado, no se mete en complicaciones ni paradojas temporales y se limita a narrar la historia tal como la conocemos y como la conoce ella.
Es muy común en estos tiempos que corren, encontrar novelas que con la etiqueta de ciencia-ficción nos venden otra cosa diferente. Sólo se utiliza la ciencia-ficción como excusa para contarnos otra historia diferente de lo anunciado. La novela de Kage Baker es un buen ejemplo de ello y no digo que esta no sea una buena novela histórica, pero lo que es ciencia-ficción sólo la tiene en muy pequeñas dosis.
Para acabar, el libro esta bien como novela histórica y Baker conoce el período en que desarrolla la acción: la Inglaterra isabelina con sus intrigas y sus dramas políticos y religiosos. La novela es corta en extensión y es la primera de una serie de los mismos protagonistas.