Sobre esta novela hay dos cuestiones fundamentales a tener en cuenta, por un lado, es de las que crean afición, y por otro, que más que ciencia-ficción es novela de aventuras ambientada, es decir, que podría haber sido una perfecta novela de género en casi cualquier género imaginable... incluso como novela rosa un tanto accidentada.
Con estas dos premisas de partida se puede decir que LA RATA DE ACERO INOXIDABLE es uno de esos libros que resulta muy difícil dejar de leer. Acción trepidante, mínimas concesiones a la ambientación y al perfilado de los personajes y mucho movimiento y multitud de escenarios, tantos que resulta evidente que LA RATA DE ACERO INOXIDABLE es el refundido de varios relatos, con el inefable James Bolívar Di Griz como protagonista, aparecidos en la revista Astounding entre 1957 y 1960. Esto también puede ser origen de un ligero desconcierto respecto a la personalidad de Di Griz, que da unos cuantos bandazos a lo largo del libro, aparentemente debidos su captura y posterior entrenamiento en los Cuerpos Especiales (una especie de Galaxpol), pero obviamente causados por el propio estado de ánimo de Harrison al escribir cada una de las entregas.
Independientemente de esto las aventuras de Di Griz son las del típico bandido simpático; el ladrón ingenioso, casi de guante blanco, que usa la violencia de forma cabal y calculada, sin ánimo de hacer daño, sólo de neutralizar a sus posibles perseguidores. Esto le da un carácter desenvuelto, muy propio de héroe de aventuras que, sea cual sea su catadura moral, acaba por hacerse cómplice del lector, que sin importar la gravedad del robo, sentirá sinceramente la captura de éste artista de la ganzúa, de esto se concluye que hay un gran potencial en los personajes inteligentes y hábiles, independientemente del lado de la ley del que estén, que escritores y guionistas se dedican sistemáticamente a ignorar, volcándose en los descerebrados musculosos o en los languidos existencialistas de destino fatal, que provocan respectivamente más temor y lástima que auténtica admiración. Pero obviamente, para crear un personaje hábil e inteligente se precisa habilidad e inteligencia, y la mediocridad de los últimos héroes de aventuras no es más que el reflejo de la mediocridad, falta de ideas o simple cansancio de sus creadores.
Di Griz no tienen ninguno de esos problemas, es un héroe de una pieza (aunque sea de los malos) sobrado de todo tipo de capacidad intelectual, de inventiva y de recursos, no necesita del músculo, y las pocas veces que debe recurrir a él es siempre en inferioridad de condiciones. Eso, sin embargo, no impide que Di Griz tenga una poderosa personalidad, inasequible al desaliento y de voluntad inquebrantable. Así, en esta novela, una vez capturado por la policía y reclutado por los Cuerpos Especiales se le asigna la misión de investigar la construcción de un navío de guerra, esto le lleva a descubrir las actividades de una peligrosa asesina, y su posterior persecución se convierte para él en un desafío.
Las aventuras de Di Griz se extienden a través de ocho novelas, y no estaría de más una reedición de las dos ya editadas en español (esta y LA VENGANZA DE LA RATA DE ACERO INOXIDABLE) y, por qué no, la publicación del resto de la serie. Al menos, a esta primera, cualidades como novela de aventuras no le faltan.