Historia de la ciencia-ficción
5. FRANKENSTEIN de Mary Shelley
por José Enrique León Alcalde
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En el siglo XIX, se produce una auténtica explosión de temas de ciencia-ficción. Prácticamente todos o casi todos de los universos y escenarios tan queridos de la ciencia-ficción, los podemos encontrar en el siglo XIX. El siglo está dominado por las sombras que proyectan cuatro grandes figuras que son: Mary Wollstonecrasft Shelley, Edgar Allan Poe, Jules Verne y Herbert George Wells. Al amparo de su influjo proliferan otros escritores que aportarían su granito de arena al universo fantástico de la ciencia-ficción. Temas como la creación de vida por parte del hombre, la robótica o razas perdidas son recurrentes en esta época. Hacia el final del siglo y como consecuencia de la revolución industrial, aparecen obras que nos hablan en clave de ciencia-ficción de las ventajas e incovenientes de dicha revolución.

Irónicamente, el padre de la ciencia-ficción puede que haya sido en realidad una mujer de veinte años. Porque puede afirmarse con bastante seguridad que el FRANKENSTEIN, OR THE MODERN PROMETHEUS (FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO) (1818) de Mary Shelley fue la primera novela moderna de ciencia-ficción. Representa la fusión inicial de la historia científica con el relato de viajes extraños, la novela utópica y la aventura gótica. Y su tema central (el hombre creando vida artificial en un intento de mejorar la obra de Dios, pero cometiendo una torpeza en su trabajo) ha sido calificado como el quintaesencial mito de la era industrial.

Hija de una pareja de librepensadores, Mary Wollstonecraft Shelley (1797-1851) nació en Londres, Inglaterra. Su madre Mary Wollstonecraft Godwin, era una conocida autora y feminista, cuya desgraciada muerte a causa de fiebre puerperal determinó ampliamente el tono trágico de la vida de Mary Shelley. La infección puerperal era el resultado de la omisión por parte de los doctores de lavarse las manos y lavar los instrumentos antes de atender al parto, pero su etiología era desconocida por aquel entonces, y la muerte de la madre se atribuía al hijo. Ése fue el destino de Mary Shelley. Su padre, William Godwin, la trató con violencia psicológica y negligencia emocional. Y a lo largo de toda su vida, Mary arrastró consigo la innecesaria carga de la culpabilidad.

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Frialdad, crueldad e intolerancia convirtieron su infancia en algo muy infeliz. Un contemporáneo la describió como una niñita de ojos tristes que permanecía sentada sin moverse durante horas sin apenas atreverse a respirar. Incluso sus recuerdos preferidos de la infancia se referían a pasatiempos solitarios tales como leer, escribir y fantasear.

A la edad de diecisiete años, en primavera, regresó de una estancia de dos años en Escocia para descubrir al apuesto y joven poeta Percy Shelley como huésped en su casa. Le pareció gentil y lleno de talento, y deseó desesperadamente llamar su atención. Al cabo de tres meses se habían convertido en amantes y emprendían viaje por Europa.

Durante el verano de 1816, mientras ella, Percy Shelley, Byron y el doctor Polidori pasaban una temporada cerca de Ginebra, tomaron la costumbre de leerse mutuamente historias de fantasmas. Un día, como resultado de un reto de Byron, todos decidieron escribir novelas de horror. Sin embargo, a Mary Shelley no se le ocurrió nada hasta que oyó por casualidad a Byron y a su amante hablar acerca de Erasmus Darwin y sus ideas sobre la vida. Aquella noche la idea de Frankenstein le llegó en una pesadilla. Cuando fue publicada, la novela obtuvo grandes aclamaciones, y en 1823 se habían representado ya seis versiones de ella.

Pero por aquel entonces la vida de Mary Shelley había cambiado dramáticamente. Tres de sus cuatro hijos habían muerto prematuramente. La primera esposa de Percy se había suicidado en el invierno de 1816, y aunque Mary se convirtió poco tiempo después en la señora Shelley, su esposo murió en el mar en 1822.

Mary Shelley era famosa, atractiva e inteligente. Durante todo el resto de su vida recibió proposiciones de matrimonio de varios preeminentes pretendientes (incluido Washington Irving) Sin embargo, prefirió seguir fiel a la memoria de Percy Shelley, y siguió siendo su viuda. Siguió su carrera literaria viviendo casi en la pobreza durante la mayor parte de su vida.

Otra obra de Mary Shelley que podemos considerar de ciencia-ficción es THE LAST MAN (1826). Esta obra es un relato postholocausto situado en el año 2090. Una plaga que ha comenzado en Constantinopla aniquila a toda la humanidad. Solo un hombre sobrevive y se le verá por última vez dirigiéndose hacia el sur en un barco.

Por último, THE MORTAL INMORTAL (EL MORTAL INMORTAL) (1834) de Mary Shelley también es un buen relato corto que trata el tema de la inmortalidad del ser humano.

Otras obras aparecidas entre 1800 y 1829

En Francia la obra LE DERNIER HOMME (1805), un poema de Jean Baptiste Xavier Cousin de Grainville es traducida al inglés como la novela THE LAST MAN. Se encuentran ya en esta obra algunos de los temas más queridos de la ciencia-ficción: final de los tiempos, agotamiento de la Tierra, ciudades destruidas y el último hombre y la última mujer que quieren reproducirse, etc... Esta obra, una de las primeras de la ciencia-ficción apocalíptica, serviría de punto de partida a otras obras de este tipo que se escribirían durante el siglo XIX.

La aportación más importante de E. T. A. Hoffmann a la literatura fantástica es la del doble, recurso que consiste en la presencia de un doble que poco a poco va apropiándose de la identidad de un personaje, o bien en el desdoblamiento físico de un ser humano. Recurso este que utiliza en DER SANDMAN (EL HOMBRE DE LA ARENA) (1816) Aparecen también en este relato figuras mecánicas que prefiguran la temática de la robótica en la ciencia-ficción.

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E. T. A. Hoffmann (1776-1822) fue un letrado, artista, músico, crítico y escritor alemán de gran talento. Romántico y pionero de la ficción psicológica, su música influiría en Wagner, sus críticas recibieron el reconocimiento de Bach y Beethoven y sus escritos fueron adaptados a varias óperas, al tiempo que influirían en Poe, Mogol y Dostoievski

Para acabar este breve repaso al primer tercio del siglo XIX citaremos las siguientes obras que John Clute menciona en su fantástica obra y que recomiendo encarecidamente a todo aficionado que se precie ENCICLOPEDIA ILUSTRADA DE LA CIENCIA FICCIÓN>: THE TEMPLE OF NATURE (1803) de Erasmus Darwin, THE ARMED BRITON (1806) de William Burke, ARMATA: A FRAGMENT (1817) de Thomas Erskine, SYMZONIA (1820) del Capitán Adam Seaborn, THE REBELLION OF THE BEAST (1825) Anónimo, A VOYAGE TO THE MOON (1827) de George Tucker (Joseph Atterly), THE MUMMY (1827) de Jane Loudon y SALATHIEL (1828) de George Croly. También podríamos citar en esta época a MELMOTH THE WANDERER (MELMOTH EL ERRABUNDO) de Charles Robert Maturin, que supone el canto de cisne de la novela gótica, pero ya nos apartamos de lo que es ciencia-ficción propiamente dicha.

En 1817 se creará Blackwood's Magazine, una de las primeras revistas cuyo contenido es de pura ficción.


Notas

FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO. Mary W. Shelley. Ediciones Forum. Biblioteca del Terror. Nº 2. 1983

EL MORTAL INMORTAL. Mary W. Shelley. En el volumen LO MEJOR DE LA CIENCIA-FICCIÓN DEL SIGLO XIX. (I) Isaac Asimov (Seleccionador). Martínez Roca. Super Ficción. Nº 78. 1983

EL HOMBRE DE ARENA. E. T. A. Hoffmann. En el volumen LO MEJOR DE LA CIENCIA-FICCIÓN DEL SIGLO XIX. (I) Isaac Asimov (Seleccionador). Martínez Roca. Super Ficción. Nº 78. 1983

ENCICLOPEDIA ILUSTRADA DE LA CIENCIA FICCIÓN. John Clute. Ediciones B. 1996

MELMOTH EL ERRABUNDO. Charles Robert Maturin. Valdemar. El Club Diógenes. Nº 147. 2000

© José Enrique León Alcalde,
(1.260 palabras) Créditos