Lo malo de estas antologías es que suelen dejar un sabor de boca extraño, y la razón es sencilla, el cocinero los guisa y aliña a su gusto, que no suele coincidir con muchos de los comensales que prueban el plato. A unos les sobran las especias, a otros echan a faltar la sal, habrá a quien los sabores exóticos le resulten excitantes, y a otros la mezcla de dulce y salado nunca les termina de convencer, por no hablar de los que buscan la ensalada y se lamentan si no la encuentran.
Pese a todo, esta selección de Julián Diez resulta equilibrada, y el recorrido por los autores más representativos del género durante estas dos últimas décadas es lo bastante exhaustivo como para no decepcionar ni resultar indigesto, aunque resulta notable la falta de algunos pesos pesados como el tándem Gallego-Sánchez, o Carlos Fernández Castrosín.
Rafael Marín, abre el volumen con MEIN FÜRER, y no podía empezar mejor esta antología que con este divertido relato sobre máquinas del tiempo y futuros alternativos con final sorpresa, en la más pura tradición de la ciencia-ficción de la Edad de Oro.
LA ESTRELLA, de Elia Barceló, es un trillado cuento catastrofista sobre la reconquista de la Tierra por parte de antiguos colonos espaciales, sin embargo, la inclusión de entidades que no se sabe muy bien si son corpóreas, incorpóreas o todo lo contrario acaban por hacerlo confuso y poco agradecido.
Quizá sólo sea debido al orden cronológico en el que están presentados los relatos, pero poner EL REBAÑO, de Cesar Mallorquí, junto al anterior no hace más que oscurecer al cuento de Elía Barceló, sobre todo porque trata el mismo tema; la autodestrucción de la humanidad, sin embargo, este relato es francamente bueno y de no ser por los pasajes en los que se cuenta las cuitas de un listísimo satélite espía, sería francamente excepcional.
EL CENTRO MUERTO, de León Arsenal, es otro relato interesante que no por ello deja de ser excesivamente rutinario; una nave espacial se equivoca de camino y va a dar a un concurrido cementerio espacial notablemente poblado de Inteligencias Artificiales, el problema es que es el cazadero de un insaciable Kraken espacial que traerá de cabeza a la tripulación. Por momentos también confuso puesto que hay pasajes en los que no se acaba de distinguir muy bien entre la tripulación y ciertas inteligencias artificiales que pueblan el lugar.
EL BOSQUE DE HIELO de Juan Miguel Aguilera, es presentado con los avales de multitud de premios y como uno de los mejores del género en España, y desde luego es un buen relato, pero dependiendo del conocimiento previo de la obra de Juan Miguel Aguilera quedará un regusto extraño al finalizar su lectura. El problema está en que todo apunta a su ambientación en el Universo de Akasa-Puspa; humanos modificados genéticamente para su perfecta adaptación al vacío del espacio, los primeros apuntes de la construcción de la esfera, ¡¡incluso Juggernnauts en miniatura!! Pero algo falla; los proto juggernnauts de los que se habla en HIJOS DE LA ETERNIDAD eran seres milimétricos, no de tres metros, como es el caso, se presenta una civilización de la que no se tienen noticias en HIJOS DE LA ETERNIDAD (aunque desde luego tampoco tiene por que). Supongo que sin haber leído MUNDOS EN EL ABISMO e HIJOS DE LA ETERNIDAD el relato ganará bastantes enteros, pero habiéndolo hecho, estos y otros muchos detalles hacen la lectura desconcertante.
Pero en ningún momento tan desconcertante como OTRO DIA SIN NOTICIAS TUYAS, de Joan Carles Planells, es del tipo de relato hágaselo usted mismo, en el que se deja al lector la tarea de construir la parte que el autor no ha completado. Julián Diez llama a esto exigencia para con el lector, yo prefiero llamarlo pereza o poca habilidad para crear finales por parte del autor. En cualquier caso uno de esos cuentos indefinidos que jamás me gustarán porque no se sabe que cuenta, si las vacaciones en Blanes de un chaval o los problemas para encontrar el autobús intergaláctico de un montón de extraterrestres despistados. Si a eso se suma que la acción va saltando de flashback en flashback tampoco se sabe como se cuenta.
Algo parecido a lo que ocurre con UN JINETE SOLITARIO, de Rodolfo Martínez, no se termina de comprender muy bien cual es la motivación del relato, y aunque el buen uso del recurso del flashback hace que no se pierda el hilo de la narración. Por lo demás, Quizá sea que ya tengo demasiados años en la espalda, pero las historias de genios pedantes y jactanciosos me resultan bastante latosas. Si a eso se le suma el ramalazo ciberpunk que impregna toda la narración, y que odio cordialmente ese subgénero, el terminarlo supuso un gran alivio para mi.
Tras esto, un relato corto y sin grandes complicaciones, aunque con una buena carga de cínica socarronería, como es NADA PERSONAL, de Armando Boix, resulta ser francamente refrescante. Sin embargo, se echa de menos un cuento de más calado de este autor.
A mí, personalmente, me gusta mucho lo que escribe Daniel Mares, y LOS HEREDEROS no es menos. Sus relatos, marcados por lo general con un punto de ironía amarga que los hace a la vez divertidos y ácidos, son estilísticamente muy accesibles, pero a la vez de una gran solidez argumental, como en este caso, en el que se nos advierte de lo peligroso que supone interpretar demasiado literalmente según que mensajes.
DÍAS DE TORMENTA, de Ramón Muñoz, es un sólido relato en el que dibuja perfectamente los conflictos entre la ética médica, las ambiciones personales y los intereses comerciales de las empresas dedicadas a la investigación. Sin embargo, el relato me ha parecido hinchado en exceso con los problemas personales de los protagonistas, que sin desmerecer del conjunto, no vienen muy a cuento.
Los dos cuentos que cierran el volumen son todo un misterio para mi. No por su calidad, que no voy a negar, sino por su inclusión en el volumen puesto que, se miren por donde se miren, no hay forma de considerarlos como ciencia-ficción. La única explicación que se me ocurre es que la presencia de sus autores, en vista de su peso específico dentro del género durante los últimos años, era casi ineludible. Sin embargo, se podrían haber buscado otros relatos más acordes con el tono general del volumen, aunque son dos relatos que se dejan leer muy bien, ENTRE LÍNEAS, de José Antonio Cotrina, que gana mucho cuando se olvida de Soberbia, es un relato de fantasía y UNA ESFERA PERFECTA, de Eduardo Vaquerizo da la impresión de ser un relato sobre sátrapas orientales al que se ha sometido a una sesión intensiva de Reempazar Todo con el editor de textos para sacarlo fuera del tiempo y el espacio.
En definitiva, una recopilación de relatos de una notable calidad media y con sabores para todos los gusto.