EL HOMBRE DEMOLIDO
EL HOMBRE DEMOLIDO Alfred Bester
Título original: The demolished man
Año de publicación: 1953
Editorial: Ediciones Minotauro
Colección: ---
Traducción: Manuel Figueroa
Edición: 1990
ISBN:
Precio: 10 EUR
Comentarios de: Manuel Nicolás Cuadrado

El autor de esta obra, más conocido en los mentideros del género por el relato TIGRE, TIGRE (o más recientemente reeditado con un título mucho más largo, que viene a ser algo así como: LAS ESTRELLAS, MI DESTINO), parece ser uno de los más aclamados escritores de culto de la ciencia-ficción.

Cuando leo u oigo muchas cosas sobre un escritor de mi género preferido y que por circunstancias de la vida aún no he catado, lo primero que siento es curiosidad. Después de cierta investigación superficial en distintos medios críticos uno se entera de que este afamado señor tan solo ha escrito dos obras de este mismo género. Para mí esto no promueve ningún factor de desconfianza, ya que viendo lo agotadoramente prolíficos que son algunos de los autores más famosos, más bien al contrario me transmiten a priori buenas expectativas. Como suelo pretender utilizar un sistema cronológico de lectura, me agencio en una librería especializada (de esas en las que hay un librero que sabe de lo que estás hablando) un ejemplar de EL HOMBRE DEMOLIDO, el primer relato en el tiempo que Bester escribió en esto de la ciencia-ficción.

Y comienzo a leerlo. Argumentalmente hablando se trata al principio de las paranoias mentales de un empresario sin escrúpulos, Reich, que no contento con poseer un imperio financiero intergaláctico, pretende arrebatar a su inmediato competidor, D´Courtney, el suyo. Comienza ofreciéndole una alianza, pero parece ser rechazada, así que decide que lo mejor es asesinarlo directamente.

Para ello planea un escenario ideal de crimen perfecto. Pero tendrá que contar con la ayuda de uno o varios ésper. Los ésper son telépatas que, jerarquizados por habilidades del uno al tres, son capaces de comunicarse sin lenguaje hablado con otros ésper y de leer la mente de los normales, o sea, de los que no son ésper. Mientras tanto, Reich sufre pesadillas recurrentes en las que aparece un hombre sin cara.

Una vez cometido el asesinato, por cierto de una manera bastante chapucera, entra en escena el prefecto de policía Powell. Inteligente, guapo, soltero y por supuesto, ésper uno (y además presidente del gremio de telépatas, toma castaña).

La trama continúa básicamente con el enfrentamiento enloquecido entre Reich y Powell que los llevará situación tras situación (que no aventura tras aventura) por todo el sistema solar. El premio gordo es la pena de demolición. No sabemos en que consiste hasta el final de la novela, pero se supone que es un castigo terrible.

Sin duda alguna la novela ha sufrido mal el paso del tiempo. El lenguaje barroco utilizado me resulta a veces pastoso y artificial. La tensión argumental es buena hacia la mitad del libro, pero el principio es un tanto soporífero. Y sobre todo ese final tan ingenuamente freudiano-cósmico, me parece un tanto irritante.

Si les digo la verdad, opino personalmente que cualquier novela debe transmitir al lector cierta identificación con los dramatis personae. En este caso todos los personajes me resultan antipáticos, superficiales, decadentes e insufribles. Y para uno que me cae bien (Reich) resulta que sufre la misma degeneración personal que el resto.

En fin, una novela de ciencia-ficción con tintes policiacos que está bien para pasar el rato pero que no cumple en absoluto con las buenas expectativas que me esperaba. O sea, lo que habitualmente se denomina decepción, chasco o fiasco.

Sugerencias: No tengo ninguna que hacer, salvo advertirles que como buen masoquista cienciaficcionero que soy, me compraré el TIGRE, TIGRE, a ver que pasa.

© Manuel Nicolás Cuadrado, (584 palabras) Créditos