CRÓNICAS MARCIANAS
CRÓNICAS MARCIANAS Ray Bradbury
Título original: The Martian Chronicles
Año de publicación: 1950
Editorial: Minotauro
Colección: ---
Traducción: Francisco Abelenda
Edición: 2001
ISBN:
Precio: 8,41 EUR

CRÓNICAS MARCIANAS está considerada por casi todos como una de las obras cumbre de Ray Bradbury. Se trata de una colección de relatos que narran distintos momentos de la colonización de Marte. Algunos de ellos se leen como ingeniosas historias de ciencia ficción clásica, mientras que otros se acercan más al horror y la introspección psicológica. Es importante resaltar, para que el futuro lector no se llame a engaño, que no es una novela ni tiene una línea argumental lineal. Más bien de lo que se trata es de permitir que el lector se haga una idea completa del proceso de colonización a partir de la narración de anécdotas diversas y de algunos de los acontecimientos más significativos.

El lector no va a encontrar ciencia ficción dura en este libro. De hecho no hay ni la más mínima pretensión de rigor científico. También hay veces en que los relatos pecan de irracionales y poco realistas. Por poner un ejemplo: ¿por qué las primeras expediciones no están en permanente contacto con la Tierra, lo cual hubiera evitado que se cometiesen varias veces los mismos errores? Pero ocurre que lo que preocupa a Bradbury, más que lo que cuenta, es cómo lo cuenta y qué atmósfera es capaz de crear. Su prosa es surrealista, evocativa y con una clara carga poética, pero no se hace difícil de leer en ningún momento.

Los marcianos son humanoides, pero piensan de una forma completamente distinta a la nuestra. Los primeros contactos se caracterizan por una mutua incomprensión y, más adelante, por la hostilidad. Sin embargo, más que sobre marcianos este libro trata acerca de los terrestres. Influido por el pesimismo de la época en la que está escrito, el libro contiene una visión negativa del ser humano. Puede que consigamos vencer a los marcianos y colonizar Marte, pero no lograremos vencernos a nosotros mismos. Ni siquiera en Marte podremos escapar de nuestras miserias, ya que las llevaremos con nosotros.

He de reconocer que este tipo de ciencia ficción poética, surrealista e introspectiva nunca ha sido mi preferido, y que en consecuencia CRÓNICAS MARCIANAS no está en mi lista de obras favoritas del género. Sin embargo, no puedo dejar de reconocer que Bradbury es un gran escritor, cuyo dominio del lenguaje y fértil imaginación le permiten crear historias hermosas y con una atmósfera muy conseguida. Incluso a los que, como yo, se decantan más por otros estilos dentro de la ciencia ficción, les recomiendo que no se pierdan este indiscutible clásico del género.

© Daniel Buzón, (417 palabras) Créditos

Tengo que admitirte que a pesar de considerarme un listillo en cuanto a ciencia ficción se refiere, nunca hasta ahora había leído tus CRÓNICAS MARCIANAS. En realidad, toda tu obra literaria me daba miedo. Había escuchado tanta crítica positiva y negativa sobre ti, que solo me había atrevido a conocerte, con cierto reparo, a través de tu FARENHEIT 451.

Te llaman el poeta de la ciencia ficción y a mí la poesía no me gusta. No la entiendo y no sé valorarla. Para que lo comprendas mejor, es algo así como mi indiferencia hacia los vinos. Mis amigos insisten en la variedad de sabores, olores y texturas que producen a los sentidos. Dicen que los vinos españoles son unos de los mejores del mundo. Pues yo no sé distinguir entre un Don Simón y un Vega-Sicilia. Además tanto uno como otro me dan dolor de cabeza. Yo, y lo digo con cierta vergüenza, prefiero la Coca-Cola, de la cual me considero un experto catador. Ahora comprenderás porqué muchos de mis amigos han dejado de serlo, escandalizados ante el atrofiamiento de mis papilas gustativas. Pues algo parecido me ocurría con tu literatura. Espero que no te moleste.

Pero también he de reconocerte que todos mis recelos infundados han desaparecido al leer tus Crónicas MARCIANAS.

Has escrito una novela de 25 relatos cortos. Y todos me han hecho disfrutar, imaginar, reír, reflexionar y estremecer. Algunos me gustan más que otros. Como a Jorge Luis Borges, que hizo un prólogo a una de tus ediciones del libro. El prefirió tus capítulos: LA TERCERA EXPEDICIÓN y EL MARCIANO. Yo me alarmé más ante LOS HOMBRES DE LA TIERRA y EL PICNIC DE UN MILLÓN DE AÑOS. Es cuestión de gustos.

Pero los demás capítulos no desmerecen comentarios. Si bien me parece que en general tus relatos se han quedado tecnológicamente anticuados, tienen esa fascinación que me produce la contemplación de un templo griego. Viejo y ruinoso, pero también luminoso y grandioso. Además, tú nunca te las has dado de científico, sino de escritor.

En algunos de los relatos haces guiños a otros autores. En USHER II a Poe (veo también que la idea general que quieres transmitir sobre la prohibición de ciertos libros mediante el fuego, la desarrollas después en FARENHEIT 451). Y si te fijas, en el libro LA GUERRA DE LOS MUNDOS, los marcianos fracasan en su invasión de la tierra gracias a los microbios. En tu capítulo: AUNQUE SIGA BRILLANDO LA LUNA, le dices a H. G. Wells que pasó lo mismo en Marte. Aunque en este caso éramos los humanos los invasores, nos deshicimos de los habitantes del planeta rojo con la varicela. Triste coincidencia.

Cuentas muchas más cosas en tus CRÓNICAS MARCIANAS, pero me permitirás que no desvele más sus secretos, ya que quiero que los descubran tus presuntos lectores. Esos que como yo, aún no te habían leído, pero que si quieren y gustan de la ciencia ficción, tienen que descubrirte.

Por fin termino mi carta, indicándote que en mi labor de crítico nivel hispano y chapucero, suelo puntuar los libros de ciencia ficción que leo. Esta vez no puedo, porque no hay números para valorar tus CRÓNICAS MARCIANAS.

Sin otro particular, se despide atentamente:

PD: Uno de los pocos amigos que me quedan, me ha dicho que CRÓNICAS MARCIANAS no le gustó nada porque le pareció un libro de cuentos infantiles. Yo le he retado en duelo dialéctico con esta cita que precede a tu libro:

-Es bueno renovar nuestra capacidad de asombro -dijo el filósofo-. Los viajes interplanetarios nos han devuelto a la infancia.

© Manuel Nicolás Cuadrado, (600 palabras) Créditos