20.000 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO
20.000 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO Julio Verne
Título original: Vingt-mille lieues sous le mers
Año de publicación: 1877
Editorial: Alianza Editorial
Colección: El libro de bolsillo nº 722
Traducción: Miquel Salabert
Edición: 1979
ISBN:
Precio: 7,5 EUR

Enfrentarse a estas alturas a un clásico como 20.000 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO puede parecer un ejercicio de relectura más que el descubrimiento de una de las obras más celebradas del ya muy celebrado Verne. Pero la experiencia ha resultado ser exactamente esa, la del descubrimiento de las aventuras del profesor Aronnax, Conseil y Ned Land, además del mítico capitán Nemo.

Y no es porque no me supiera ya de memoria esas aventuras, cientos de ediciones, decenas de películas, alguna que otra serie de televisión, han narrado una y otra vez las peripecias entre bosques sumergidos, la batalla contra los pulpos gigantes, la masacre de cachalotes, el despojo de sus tesoros a los pecios hundidos en la bahía de Vigo, el descubrimiento, en resumen, de las maravillas de las profundidades. Pero todas estas adaptaciones han pecado, casi por sistema, de esquemáticas, condensadas, infantilizadas y caricaturescas.

Esta edición, íntegra, sorprende cuando se tiene entre manos, son más de quinientas páginas de letra de regular tamaño. Mis recuerdos de las ediciones de Bruguera, en sus colecciones juveniles, eran de libros mucho más ligeros y compactos que éste, que en un principio pensé repleto de estudios y ensayos sobre la vida de Verne, pero no, todo en este volumen, excepto una introducción de Miquel Salabert, traductor de esta edición y notable conocedor de Verne, está dedicado íntegramente a la novela.

Así que, sorprendido por el tamaño y la obvia extensión del libro, comencé la lectura y no tardé mucho en darme cuenta de la diferencia entre aquellas primeras lecturas y este volumen; Verne dedica páginas enteras a enumerar cientos de especies submarinas, accidentes geográficos y detalles que, en esas ediciones orientadas al público juvenil, eran suprimidas para, supongo, no aburrir al lector que lo único que deseaba era verse envuelto en aventuras y más aventuras. Pero incluso estas eran examinadas con lupa por el editor y despojadas de cualquier aditamento superfluo.

El resultado era obvio, libros muy esquemáticos, que convertían una obra de intenciones divulgativas en una simple novela de aventuras. Porque Verne era, ante todo, un firme defensor de la máxima enseña divirtiendo, él y su editor, Jules Hetzel tenían esa obsesión como bandera, y en todas las obras de Verne puede observarse ese todo didáctico y divulgador. Tono que con el tiempo ha quedado como un molesto remanente, la ciencia y tecnología de los libros de Verne han quedado superadas, y sólo queda intacta la aventura, y es tan poderosa, que sigue siendo igual de fresca que hace cien años.

Naturalmente los héroes de esas viejas novelas también han quedado superados por los héroes modernos, con más conocimientos, recursos, y hasta superpoderes. Pero basados como están, en arquetipos reconocibles en toda época, sobreviven sin problemas al tiempo, como el profesor Aronnax, erudito, curioso, razonable y decido (cualidad esta muy verniana) Conseil, abnegado y leal hasta el final, Ned Land, impulsivo, arrrojado e irreflexivo, pero sin duda motor de grandes hazañas, y el Capitán Nemo, misterioso personaje que, una vez leída la novela, demuestra tener mucho menos protagonismo que las adaptaciones posteriores le han dado. Es el constructor y capitán del Nautilus, pero de ningún modo el protagonista de 20.000 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO. Ese es el profesor Aronnax, que cuenta en primera persona los hechos, y que al cabo ofrece su visión personal de la aventura. El capitán Nemo es más un sombra, una presencia necesaria, pero tan fantasmal y retraído como la tripulación del Nautilus, al que se le ha dado más importancia de la que realmente merece.

Si tu edición de 20.000 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO no pasa de las 300 páginas ten la seguridad de que se trata de una versión recortada, y aunque esta no aporta a las aventuras de todos conocidas mucho más, si da una visión fiel de lo que quería transmitir Verne.

© Francisco José Súñer Iglesias, (641 palabras) Créditos