Bueno, ahora que no me lee nadie, diré que Card lo ha vuelto a hacer, ha rizado el rizo y, en mi opinión, esta vez se le ve bien claro el plumero. Y no es que LA SOMBRA DE ENDER sea un mal libro, la verdad es que se lee casi de un tirón, incluso si ya sabes que es lo que va a pasar por EL JUEGO DE ENDER. Pero es que me da la sensación de que Card esta reciclando su momento de gracia y, como ya hicieran Asimov con FUNDACION o Clarke con RAMA, esta explorando todas las posibilidades de su mejor novela. Así que ahora es el turno de Bean, con su prodigiosa herencia, con su difícil camino desde el hambre y la basura en las calles de Rotterdam, hasta convertirse en la sombra de Ender durante la guerra contra los insectores. Claro que, al contrario que Ender, Bean no desaparecerá del contexto histórico al final de la misma, es decir, Bean SI volverá a La Tierra, una Tierra bullente de cambios, después de la victoria: el lugar y el momento ideales para proseguir con la historia.
Orson Scott Card es un escritor muy hábil que, al explorar concienzudamente la vida de Bean, otorga autentica identidad a un personaje ya de por si fascinante, a la vez que deja la historia totalmente abierta. Y es que al acabar la novela uno tiene la sensación de que lo que se ha leído es casi un prologo para lo que se avecina, quizá dos o tres libros mas que contaran los hechos que conducirán a Peter (el hermano de Ender) a hacerse con el poder en La Tierra, con Bean como participante y testigo.
Claro que también puedo estar equivocado.
De todos modos hay un aspecto mas que quisiera comentar antes de terminar, que es la evolución psicológica del propio Bean a lo largo de la novela. Bean comienza la novela con una moral llena de un pragmatismo apabullante, impagable es, por ejemplo, la conclusión a la que llega cuando es enfrentado a la noción de la existencia de Dios. Sin embargo al final de la misma, cuando Bean ya ha tenido tiempo para ir madurando, comienza a dar signos de una consciencia ética con claros tintes cristianos, citas de la Biblia incluidas...
Acabo de terminarme LA SOMBRA DE ENDER y me ha gustado mucho. En mi modesta opinión a todos aquellos que disfrutaron con EL JUEGO DE ENDER y lo consideran uno de sus libros de cabecera (mi caso) no hace falta ni recomendárselo, ya lo habrán leído y si no, no se a que están esperando. A aquellos que no les gustó no dudo en recomendárselo, creo que les hará cambiar el modo en que ven la primera novela y se darán cuenta de que ciertos aspectos de la misma muy criticados quedan en cierto modo desmontados lo que demuestra que Card era bien consciente (o lo fue posteriormente) de esos matices.
Tened en cuenta que en LA SOMBRA se nos vuelve a contar la historia de Ender desde otro punto de vista (sólo conocíamos la historia a través de la visión de Ender) lo cual nos permite juntar ambas visiones y crearnos una propia diferente de la de Ender y la de Bean y darnos cuenta de como ciertas cosas no tienen la misma interpretación que Ender dio en su momento (se equivocó) y por otras pasó de puntillas o ignoró.
Lamento mostrarme tan ambiguo pero es por no spoilear demasiado:). Por último para aquellos a los que no les gustaron ninguna de las novelas de Ender o juraron no volver a leer ninguna otra obra de Card (conocemos a alguno así ¿no?) mi más sincero pésame ya que no podrán disfrutar de esta sensacional novela:). Termino diciendo que estoy de acuerdo con Barceló en su prologo: pese a que suena a herejía LA SOMBRA es, sin duda, mejor que EL JUEGO, Card escribe mucho mejor ahora que hace unos años.
Card. Ese tipo tiene un morro que se lo pisa. No contento con habernos hecho padecer las continuaciones de Ender, ahora retoma su éxito inicial para añadirle un breve relato introductor y volvernos a endiñar la misma historia.
Eso sí, en esta ocasión Ender ya no es tan Ender, en realidad no es el salvador de la Humanidad que parecía ser. Resulta que detrás de todo se ocultaba el pilluelo de Bean, que no sólo poseía el talento militar de Ender, que va, sino también las habilidades políticas del otro par de Wiggins, junto con una inteligencia descomunal. Huele a saga. Apesta a saga. ¿Nos jugamos algo a que el señor Bean será el autentico peacemaker de la Tierra, usando solo a Peter Wiggin (esto ya debe de haberse publicado en los U.S.A, ¿no?) como hombre de paja, tal como ya hizo con su hermano Andrew?
Por otra parte, el forzado argumento de emparejar a Bean con su hermano biológico para reforzar la idea de superhumanidad de Bean parece de lo más desalentador. Mirad, nos dice, embriones clónicos. Mirad lo que Bean podía haber sido (mirad lo que somos realmente) y mirad lo que Bean ha llegado a ser. El rey del mambo. La humanidad no tiene quien la salve, precisa de un salvador más que humano, de alguien que por lo menos nos supervise, y que nos de el empujón final cuando fallemos, porque somos tan así que estamos abocados a fallar, incluso el mejor de entre nosotros.
A pesar de haber sido uno de esos muchos que se introdujeron en la ci-fi literaria de la mano del Ender del señor Card, arreniego de Satanás, digo de Orson Scott Card.