SIN NOTICIAS DE GURB
SIN NOTICIAS DE GURB Eduardo Mendoza
Título original: ---
Año de publicación: 1990
Editorial: Seix Barral
Colección: Biblioteca Breve
Traducción: ---
Edición: Marzo de 1991
ISBN:
Precio: 4,80 EUR

Indiscutiblemente la obra más hilarante de la ciencia-ficción hispana, SIN NOTICIAS DE GURB está escrita, paradójicamente, no por un autor de ciencia-ficción, sino por un autor catalán de literatura general española (discúlpeseme por el entrecomillado), radicado en Niu Yol cumpliendo labores de traductor de la ONU y redactor pausado de obras de temática tan diversa como los estilos con los que las desarrolla. Desde la enrevesada LA VERDAD SOBRE EL CASO SAVOLTA hasta la poco satisfactoria LA ISLA INAUDITA, Eduardo Mendoza ha demostrado una capacidad portentosa para atacar cualquier registro literario, lo que le ha supuesto alcanzar la cúspide en eso que se da en llamar nueva narrativa con dos obras fundamentales en la literatura española de finales de milenio; EL MISTERIO DE LA CRIPTA EMBRUJADA y LA CIUDAD DE LOS PRODIGIOS.

Heredero directo del desquiciado Expósito Sugrañes (esto me lo acabo de inventar) de EL MISTERIO DE LA CRIPTA EMBRUJADA y EL LABERINTO DE LAS ACEITUNAS, el protagonista de SIN NOTICIAS DE GURB tiene el mismo aire ingenuo de quien todo le parece nuevo y el mismo arrojo inconsciente del desconocedor de los peligros que le esperan.

La característica diferenciadora de nuestro personaje es su condición alienígena (más bien extraterrestre) y su absoluta falta de sentido común... si es que resulta posible que los entes en forma de inteligencia pura-factor analítico 4800 puedan tenerla en forma reconocible. Tras aterrizar malamente en 63& (IIB) 28476394783639473937492749 (o algo así) que para los profanos está más o menos a la altura de Sardanyola (Barcelona, España); Expósito Sugrañes (llamémosle así) envía a su compañero Gurb a indagar las filias y fobias de los lugareños.

En la forma corpórea de Marta Sánchez, Gurb se relaciona de tal manera con los indígenas que olvida reportar sus progresos y Expósito se excita, se desasosiega y comienza una delirante búsqueda por la Barcelona pre-olímpica que le lleva realizar las más portentosas demostraciones camaleónicas, a acabar con las existencias de churros de la capitana catalana y a desfondar los fondos de las Loterías de la Generalitat.

Aprovechando las desquiciadas aventuras de Expósito (o como se llame); , Eduardo Mendoza ataca ácidamente la situación de la Barcelona de la época inmediatamente anterior a los Juegos Olímpicos de 1992; obras faraónicas, despilfarros, Barna como ciudad inhabitable, vividores, espabilados y mangantes, poderes públicos o poderes privados, nadie queda sin reseñar y nada queda sin señalar. En este caso, los extraterrestres, cumpliendo el mismo cometido que siglos antes le dieron Voltaire a su Micromegas o Cyrano de Bergerac en sus aventuras apócrifas en la Luna, sirven para satirizar el momento en el que vive el autor.

Como obra, SIN NOTICIAS DE GURB, es un librito ligero, de fácil lectura y muy peligroso para quien se acerque a él por primera vez. Resulta más que recomendable leerlo en privado, no vaya a ser que, como le pasó a un servidor, se sufra un ataques de risa incontenible, público y solitario, y la gente le mire raro, y mal, y se dude de su cordura.

Sin embargo, aguanta mal los años. Diez después de su publicación sigue siendo un libro divertido, ligero y de fácil lectura, pero Pascual Maragall ya no es alcalde de Barcelona, Barcelona ya no es ciudad olímpica (aunque como cualquier gran ciudad, siempre será lunar, o por mejor decir; zanjar); Marta Sánchez está igual de guapa, pero ya tiene eso que por cortesía se denomina edad interesante, los que la leímos de primera mano tenemos esos diez años de más, y los nuevos lectores, los más jóvenes, seguramente no capten, mucha de la ironía salvaje de Mendoza.

De cualquier modo, quitando los detalles temporales, sigue siendo una novela (corta) más que recomendable, y como regalo para quien no esté habituado a leer, casi imprescindible, aunque quizá la relectura no resulte tan impactante como el primer acercamiento a ella.

© Francisco José Súñer Iglesias, (641 palabras) Créditos