CUARENTENA
CUARENTENA Greg Egan
Título original: Quarantine
Año de publicación: 1992
Editorial: Gigamesh
Colección: ---
Traducción: Albert Solé
Edición: Mayo de 1999
ISBN:
Precio: 11,19 EUR

Antes de nada quiero decir que debo ser uno de los pocos a los que les gustó CUARENTENA. Si tengo que darle una puntuación le pondría un 3.5 sobre cinco. Sin embargo también creo que tiene demasiados defectos.

    Alejo Cuervo> ¿Alguien ha caído en la cuenta de que hay un cambio personaje en algún lugar de la novela? Hay un momento en el que la voz narradora no es la de un estado que sobrevive...

¡Como no! Es el malogrado Nick Stradivarius (¿o era Stavrianos?), que en mala hora escogió la combinación 1450045409.

Es uno de los momentos que más me gustó de todo el libro. ¿Por qué? porque consigue de una manera brillante, sencilla, directa y mediante una 'acción' (es decir, algo que pasa y no algo que se piensa) muchísimo más que con 10 o 20 páginas de disertaciones sobre el tema en cuestión: las multiples versiones destruidas por el colapso. Disertaciones siempre repetitivas y que en ningún momento aportaron nada nuevo (y mira que gasta páginas y páginas en comerse el tarro). El problema no es tanto el abuso de disertaciones sobre un tema como el carácter repetitivo de las mismas.

Otro momento que considero brillante es el final del capítulo 2 cuando nos cuenta la muerte de su esposa. Es donde vemos por primera vez los módulos en funcionamiento (creo recordar) y todas sus posibilidades, y lo hace también de manera notable. El final de ese capítulo es hasta cierto punto algo terrorífico por lo que los módulos pueden llegar a transformar el comportamiento de una persona. Todo el relato lo hace en primera persona menos el final, cuando menciona al boy scout zombi, donde cambia a tercera persona (muy significativo) en un párrafo que me heló la sangre (por lo de antinatural que tenía la escena).

    Pero el boy scout zombie sabía que no había nada que pudiera hacer, por lo que giró sobre sus talones y se fue. Sabiendo que ya no podía hacer nada para ayudar a los muertos, centró su atención en las necesidades del superviviente.

Las implicaciones filosóficas o morales surgidas por el uso de los módulos no se hacen tan reiterativas y apenas dedica una o dos conversaciónes a ellas. Sin embargo creo que, si es por disertar filosóficamente sobre algo, éste tema era más dado a ello que el anterior de la muerte por el colapso de las diferentes versiones. Por otra parte, me hubiese gustado (y no entro en si sería mejor o peor) un tratamiento distinto de la narración cuando Nick usa el módulo A3. El libro está narrado en presente y en primera persona y creo que es perfecto para jugar con los estados emocionales inducidos por A3. Egan se dedica a decirnos (en presente y en primera persona, recordemos) el estado mental provocado y cómo hubiese sido si no estuviese activado o viceversa, mostrándonos las diferencias abiertamente. Yo preferiría que no nos ilustrase con el que hubiese hecho si, sino que simplemente narrase el pasaje desde el estado mental inducido para pasar a su estado mental natural en cuanto se desactivase. Lo único que indicaría serían los momentos de activación y desactivación, asistiendo así a una alternancia de diferentes personalidades y dejando que sea el lector el que se plantee el que hubiese hecho si.... La historia finalmente quedaría como contada por diferentes personajes o diferentes versiones de un personaje. Sin embargo Egan siempre deja por debajo al verdadero Nick, pues siempre que hace algo inducido nos advierte que es por culpa de A3 (o cualquier otro módulo) y que si no fuese así bla, bla, bla. Esto, como dije antes, no tiene nada que ver con si está bien como está o no, es sólo algo que creo que me hubiese gustado. Aunque a lo mejor lo pienso mejor y después opino que resulta poco factible porque habría que cambiar toda la novela (puede que no fuesen posibles todos los giros que da el concepto del Conjunto debido al módulo de lealtad). No sé, lo digo sólo como curiosidad.

En contra del libro se ha dicho que se olvida de explicar quién es el que contrató a Nick, pero no creo que eso sea un error. Si nos fijamos es cierto que al principio del libro esa parece una cuestión fundamental, pues Nick no para de planteársela y exponer sus conclusiones. Sin embargo, según avanza la historia se encuentra metido en algo mucho más importante que el caso original de desaparición. Se le implanta un módulo de lealtad, y abandona el caso para servir al conjunto. En ese momento la cuestión de quién le contrató carece de importancia pues ahora vive para el conjunto y el caso está abandonado. Ya no es un detective y no trabaja para nadie. Si se atiene a la conclusión a la que había llegado, que fue la hermana la que le contrató, a partir de ese momento le importará un carajo la hermana y toda su familia. Esta pérdida de interés me parece lógica, es más, yo ni siquiera me acordaba ya de esa cuestión hasta que la habéis mencionado aquí. Hombre, para el lector puede tener cierta importancia, pero creo que Egan lo deja en el aire intencionadamente para que cada uno saque sus conclusiones.

También se ha dicho que no se sabía muy bien a cuento de qué aparecían los Niños del Abismo. Yo en ningún momento los vi como algo relevante en la historia que está narrando, sino más bien como un elemento anterior, relevante en la vida del protagonista. Los Niños, la fiebre de la burbuja, los agoreros del fin del mundo y demás elementos los pone para mostrarnos las consecuencias de la burbuja, con la particularidad de que Los Niños del Abismo son los que mataron a la esposa del protagonista. Quizá esa sea la causa del desprecio que hace Nick hacia cualquier tipo de religión, creencia, secta, o parecido. Toda la primera parte del libro creo que va enfocada más hacia la creación del personaje de Nick (aparte de desarrollar la historia, por supuesto). Personaje que creo está muy bien desarrollado desde el principio hasta el final (con todos los cambios que se producen en él).

El libro tiene un tremendo, e intencionado, punto de inflexión que es cuando Nick encuentra a Laura y es capturado. A partir de ahí nada de lo que antes tenía importancia la tiene ahora, pues ya no es el mismo Nick. Ahora está bajo la influencia del módulo de lealtad y todas sus antiguas motivaciones han desaparecido para ser sustituidas por otras. Hasta ese punto el libro como thriller funciona bien y consigue meterme en la historia, de modo que me costó bastante adaptarme a la nueva situación, más incluso al llegar a la parte de la mecánica cuántica, la parte dura. Esa parte es como chocar contra un muro y tuve que releer el capítulo un par de veces. Pero una vez hecho un pequeño esfuerzo por mi parte conseguí volver a entrar en el libro y es a partir de aquí cuando más disfruté con su lectura (al revés que la mayoría, ¡qué cosas!). Sin embargo, también es la parte con más defectos.

Me entusiasmó todas las consecuencias e implicaciones de la mecánica cuántica y el uso que hace de ellas, las razones de la existencia de la burbuja, la serie de pruebas que debe realizar Nick para aprender a manejar el módulo, lo ambiguo y subjetivo del concepto de Conjunto al cual debía lealtad, y demás cosas. El problema es que la trama desaparece dejando paso exclusivamente a disertaciones y rollos de meta-filosofía-física (¿quién inventó esta palabra?) excesivamente reiterativos. La narración se estanca y si logra mantenerse a flote es porque al lector le interesan sus disertaciones. Llegados a este punto no sé si el interés que yo sentía era por méritos de la novela o por méritos de la física cuántica, que hasta entonces no me había interesado. Como dijo Niels Bohr: Aquellos que no se han sentido impresionados cuando se han enfrentado por primera vez a la teoría cuántica, es imposible que la hayan comprendido. No sé si la he comprendido o no, sólo sé que me ha impresionado, tanto lo que hay de verdadero como lo que hay de ficticio en la novela. En esta parte de la novela me olvidé por completo del principio y del caso original, al igual que Nick (había cosas más importantes por la que preocuparse). Y aún así hay momentos excesivamente pesados y reiterativos que casi me hicieron perder los nervios. Echaba en falta que ocurriese algo más que conversaciones y disertaciones.

Me pregunto entonces qué hubiese ocurrido si no me hubiese interesado la mecánica cuántica. Pues que hubiese cerrado el libro para no abrirlo más, posiblemente. Algo que creo dice poco a su favor.

Los momentos antes del final también me gustaron. La incertidumbre sobre si estaba todavía esparcido o ya se había colapsado, la sensación de irrealidad, el no saber si lo que se narraba era un estado superviviente o no, etc. Es todo muy irreal, muy de Dick. Sin embargo el final propiamente dicho sí que creo que es algo decepcionante. Me esperaba otra cosa, ¿el qué? no lo sé, pero sí sé que me defraudó. Al igual que a Txisto me repateó que los efectos de la dispersión sólo se dejasen sentir en Nueva Hong Kong. No sé si es algo lógico o no, el problema es que me recordó a las típicas películas sobre epidemias, catástrofes y similares, con la típica escena final mostrando la devastación causada mientras los helicópteros revolotean por el aire. Muy a lo Irwin Allen.

A lo peor le pongo sólo 3 estrellas...

... pero me gustó, ¡qué c*ñ*! Hala, 3.5

PD: En los últimos dos meses he visto MATRIX, EL SHOW DE TRUMAN Y DARK CITY, y me he leído CUARENTENA, EL HOMBRE DEMOLIDO y acabo de finalizar UBIK. Vamos, que ahora mismo estoy de un esquizofrénico-paranoico de la hostia. Iba a leerme EL HOMBRE EN EL CASTILLO, pero me parece que es mejor una lectura con un Universo menos subjetivo no vaya a ser que me empiece a salir espuma por la boca.

© Andrés Berdasco Blanco, (Lista de #cienciaficcion) (1.705 palabras) Créditos

En primer lugar confieso que la CF Hard no es lo que más me gusta (aunque la verdad es que leo de todo). Esta novela en concreto la encuentro excesiva y, lo que es peor, reiterativa, en sus disquisiciones fisico-filosófico-matemáticas sobre la multiplicidad de probabilidades, es decir: la existencia de un número n de universos posibles que en este caso se encienden y apagan como la luz de la nevera

Supongo que el libro interesará a quienes tengan mayores conocimientos técnicos en esas materias que yo, ya que se extiende largo y tendido con términos técnicos. Por mi parte soy incapaz de calcular el largo y ancho de una habitación, (el volumen ni me lo planteo), pero a pesar de mi dificultad para captar 3 dimensiones creo firmemente el la existencia de todas las demás. De hecho me encanta el tema, pero lo prefiero en version Heinlein por ejemplo. (vease TIEMPO PARA AMAR o EL NúMERO DE LA BESTIA. En cuanto a la parte argumental, la intriga apunta bien al principio, pero en seguida se le olvida y policiacamente es previsible y ramplona.

© Maria Jesús Nieto, , (Lista de #cienciaficcion) (185 palabras) Créditos

La lectura de este libro terminó en la página 84. Ya no me enganchó. Hasta esa página todo iba sobre ruedas, una historia con misterio, un detective de los de antes, una trama bien llevada... La segunda parte de la novela analiza las consecuencias que genera El Conjunto, y a partir de ahí desarrolla toda una especulación con base en la mecánica cuántica.

Que conste que la parte de la Física que más me atrae, junto con la astrofísica, es la mecánica cuántica; pero reconozco que en este caso fueron mucho para mi las 175 páginas, más o menos, de estados colapsados y esparcidos. También es cierto que Egan describe magistralmente como se puede llegar a estos estados, con un sencillo ejercicio de escritura se puede comprobar que no es tan fácil lo que hace Egan ni describir con tanta nitidez lo que quiere transmitirnos, pero creo que se enreda demasiado con ideas metafísicas, hasta tal punto que llegado un momento no logra que llegue a interesarme lo que allí cuenta. Me gustó mucho más su novela CIUDAD PERMUTACIóN, mucho más amena, más brillante y con más ritmo. De todas formas sigo queriendo leer más obras de este autor porque me interesa lo que cuenta aunque alguna que otra vez se vaya por las ramas como en esta ocasión.

© Iñaki Fariña, (Lista de la AGASF) (219 palabras) Créditos

CUARENTENA es la primera novela que leo de Greg Egan, y la verdad tenia ganas de pillar algo de este autor ya que tan bien lo ponían y además Gigamesh me lo publicaba a buen precio (cosa que esta empezando a ser muy importante). La mayoría de los comentarios que había escuchado o leído sobre el autor australiano eran muy elogiosos (tanto en Gigamesh como en la intro de CIUDAD PERMUTACION de Ediciones B). Así que me puse con todas las ganas. En principio bien, la idea de la burbuja, el ambiente de novela de detectives, etc. A continuación el libro se transforma en una teletienda cutre con su catalogo de módulos para todo tipo de ocasiones. La verdad para eso me veo la teletienda de verdad, que no se puede comparar el wok o el flying lure con el coñazo del Egan y su apagado-encendido. Bueno, quizás las 10 primeras veces tenia cierta coña, pero joder acabe hasta los huevos de la bromita que no aporta nada.

Bueno olvidemos la publicidad, y entremos en la física, buajjjjjj. La verdad es probable que desde que me licencié en física (bueno bastante antes) no la soporte y tenga una cierta reacción alérgica a los autores que les da por exponer sus maravillosas teorías comogonicas-cuanticas-de colector de fluflo en sus novelas. En general son unos pedantorros que aburren hasta a una oveja morfinómana y Egan se lleva la palma el tío. La próxima vez que cuente ovejas, que en Australia hay muchas, en vez de contar para que lado va el spin (y sino que haga otras cosas con el bicho...como trasquilarlo mal pensados).

Enfin que el pobre prota se las tiene que ver con su módulo de lealtad, y aguantar su entrenamiento basado en el zen y el arte de pasar a través de las paredes, para llegar al final mas cutre de los últimos tiempos. No voy a reventarlo (ya bastante lo he echo, jeje) pero es muy decepcionante y mete un cambiazo de una pagina a otra que te deja levemente descolocado (bueno que levemente ni leches, es un cagarro de final sin pies ni cabeza). Bueno que no soy fanático de esta novela, ¿se ha notado?

© Eduardo Mallo, (Lista de la AGASF) (372 palabras) Créditos