NAVES MISTERIOSAS es una de mis películas (perdón, PELÍCULAS). La vi por primera vez cuando casi no llegaba a plasmoide, en un cine de pueblo. Pero de pueblo, pueblo (como el chorizo), con sillas plegables de madera y todo. Formaba parte de una sesión continua con otra película que ni siquiera recuerdo de qué era (imagino que una de chinos, ¿dónde se ha visto una sesión continua de los 70 sin una película de chinos?).
Mentiría si dijera que NAVES MISTERIOSAS me gustó, tal vez llegué a ella demasiado pronto, pero me dejó algo. Desde luego tuvo que influirme de alguna manera inconsciente para que hoy, nosécuantos años después, todavía recuerde las sensaciones que experimenté viéndola.
Es una película que trata sobre la ecología, en una época en que la palabra casi ni existía, pero es mucho más que eso, es una película diferente a todas cuantas hayáis podido ver. Es una película casi intimista, y eso en la CF es muy arriesgado. Es una película sin explosiones, sin sonidos estridentes que el THX se encargue de grabarte a cincel en el cerebro, es una película incluso sin naves espaciales (sí, ya sé que transcurre dentro de una, pero eso es lo de menos). Salvo honrosas excepciones tuvieron que pasar 25 años para que GATTACA me devolviera parte de la serenidad que me transmitieron esas NAVES.
El argumento, para quien no podáis disfrutarla, es muy simple: en el siglo XXI la Tierra es estéril y las únicas especies vegetales que sobreviven lo hacen en unas gigantescas naves-invernadero en la órbita de Saturno. Cuando desde la Tierra deciden finalizar el proyecto y destruir todas las naves, uno de los botánicos se vuelve loco (o tiene un momento de lucidez, según se mire) y decide matar al resto de la tripulación y huir con una de los invernaderos (no os he destripado nada de la película, todo eso pasa en los primeros 10 minutos). Esta historia unida a una buena interpretación de Bruce Dern (algo histriónico en ocasiones), una aceptable dirección de Trumbull (asistí a una conferencia suya en Sitges hace un par de años y todavía no he podido cerrar la boca) y la música de Joan Báez presente en todo momento, hacen de la película lo que es: algo increíble.
No todo iban a ser buenas cosas: la película adolece de una falta de rigor científico que en ocasiones es lamentable. A un guionista no se le puede pedir que comprenda las ecuaciones de Lorentz, pero por lo menos que haya acabado la EGB (dos ejemplos: la diferencia de presión parece no existir en ocasiones y las puertas de la nave hay veces que están abiertas como si nada. También hay una escena para olvidar cuando Bruce Dern se pasea por el exterior de la nave, en las cercanías de Saturno, ataviado únicamente con lo que parece ser un calzoncillo de lana azul de cuerpo entero). Algo que tampoco me convence es que ocurra en el año 2.001 (¿recuerdos de la anterior película de Trumbull?), me explico: el guionista piensa que en 30 años la humanidad va a ser capaz de cagarla (exterminio total de la vida vegetal), además de tener tiempo de evolucionar científicamente de tal forma que es capaz de conquistar el Sistema Solar.