LA PAJA EN EL OJO DE DIOS
LA PAJA EN EL OJO DE DIOS
Larry Niven, Jerry Pournelle
Título original: The Mote In God's Eye
Año de publicación: 1974
Editorial: Orbis
Colección: Biblioteca de Ciencia-Ficcion nºs 36 y 37
Traducción: José M. álvarez Flórez
Edición: 1985
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Francisco José Súñer Iglesias Juan Miguel Aguilera

La verdad es que esta es una de esas lecturas que no me ha dejado tiempo para otra cosa que no fuera trabajar, comer o dormir (bueno, también he encontrado tiempo para otras cuestiones, pero me han tenido que secuestrar) y es uno de esos libros que se puede aconsejar sin ningún problema a cualquiera que se quiera acercar al género por primera vez.

Lo tiene todo; viajes espaciales, alienígenas sorprendentes, alta política, emocionantes batallas, un notable grado de respeto por la ciencia, romance, conspiraciones, traidores... en fin, que nadie saldrá decepcionado de esta lectura que personalmente recomiendo.

Lo que no quiere decir que LA PAJA EN EL OJO DE DIOS alcance la perfección como novela ni como narración. Que entretiene y sorprende es su mejor baza, pero que también es una novela excesivamente larga y dispersa en objetivos y contenido tampoco se puede negar. De hecho, pese a ser una de las favoritas de casi todo aficionado a la ciencia-ficción, no ganó ninguno de los grandes premios (cuando esos premios se concedían con mucho más fundamento que hoy día), ni se reedita con regularidad.

Entre la crítica especializada no despierta gran entusiasmo y por ejemplo, David Pringle no la considera una de las 100 mejores novelas anglosajonas de ciencia-ficción de todos los tiempos entre 1949 y 1984, aunque tampoco está de más añadir que el gusto de Pringle es un tanto... particular (elegir para esa lista cosas como EXPRESO NOVA o CAMINANDO HACIA EL FIN DEL MUNDO no tiene otro calificativo)

Y todo esto quizá sea porque LA PAJA EN EL OJO DE DIOS es irregular y deficiente en algunos aspectos. Por lo pronto, la novela tal y como está estructurada, parecía pedir que se hubiera dividido claramente en las tres partes que la componen; la primera, en la que se describe el universo donde se desarrolla la acción, se presenta a los personajes, se descubre la existencia de los alienígenas y se prepara y efectúa el viaje hacia el planeta de los mismos, una segunda, en la que se relata el contacto y las consecuencias que esto provoca, y una tercera en la que, ya de vuelta en el espacio humano, se resuelven los conflictos planteados. Con la aversión que le tengo a las series y sagas, agradezco que Niven y Pournelle se dejaran de malabarismos editoriales y se limitaran a un único volumen, pero con todo, casi seiscientas páginas son excesivas para cualquier libro.

Y más aún cuando hay partes que podrían haber suprimido sin ningún problema. Como la única mujer que aparece en toda la novela. Es más un estorbo que una aportación positiva. Digo yo que los autores la incrustarían para darle el toque romántico a la narración, supongo, pero esos detalles no son precisamente algo que exija fervientemente el aficionado, además la dama sobra, no hace más que dar el toquecito rosa al asunto y ahí se acaba toda su aportación.

Por otro lado los personajes humanos son tan sosos y estereotipados que resultan perfectamente intercambiables (acabé la novela sin tener una idea clara de la estructura de mando de la MacArthur) todos dicen lo que tienen que decir y hacen lo que tienen que hacer, sin muchas complicaciones, pero con una rigidez y falta de credibilidad espantosa.

Pero enfrente de los humanos están los pajeños, los habitantes del sistema de La Paja. Y si los humanos resultan desagradablemente artificiales, los pajeños están soberbiamente dibujados. Pese a su extraño aspecto, su sorprendente estructura social, su genial habilidad mecánica y su particular forma de pensar, resultan ser más humanos que los humanos, y aún cuando estos últimos descubren (o más bien deducen hábilmente, demasiado hábilmente para mi gusto) el terrible secreto de los pajeños, el lector siente más simpatía por los alienígenas que por sus congéneres.

La narración en si misma no sigue una línea bien definida, pasa de la más absorbente emoción a pasajes francamente pesados, y el lastre de la chica, los intercambiables oficiales de la McArthur, y la ausencia de más fragmentos donde los pajeños tengan el protagonismo hacen que LA PAJA EN EL OJO DE DIOS no sea una novela perfecta, desde luego, pero garantizo que no aburrirá y dejará muy buenos recuerdos a quien la lea.

© Francisco José Súñer Iglesias, 1 de febrero de 1999 Créditos

Me vais a perdonar pero, para un servidor, LA PAJA EN EL OJO DE DIOS es LA NOVELA.

Me la habré leído como unas quince veces y todavía me asombra la sutileza de la estructura creada por Niven y Pournell para conducir nuestros sentimiento a favor y en contra de los pajeños. Diga lo que diga el Prigue ese la novela es fabulosa y podríamos pasar horas y horas discutiendo las implicaciones morales de cada una de las decisiones tomadas por los humanos y, a su vez, por los pajeños. Comparada con ella cualquier otra novela de primer contacto palidece.

Debéis perdonar mi entusiasmo por la novela pero aconsejo una segunda lectura a todo aquel que no disfrutara con la primera. A mí me pasó algo muy curioso, empecé a leerla por recomendación de Javier (como casi todo), y cuando estaba por la mitad estaba asqueado del niñato imbécil del protagonista. Es un noble en una sociedad de nobles y un inútil que cada cosa que hace la caga, pero siempre sale reforzado por se hijo de quién es. Pierde la primera nave que le entregan y, en lugar de recibir un castigo, lo nombran embajador. La sociedad humana es militarista, machista y llena de inútiles estúpidos. Pero, como decían Niven y Pournelle, nunca dijimos que esa fuera nuestra sociedad ideal, ni que fuera a durar así para siempre. Niven ya ha demostrado ser capaz de crear sociedades humanas más complejas que las descritas en la Paja, pero de haber usado aquí esta hábilidad le habría quitado brillo a los pajeños, los auténticos protagonistas de la historia.

El contacto con los pajeños es perfecto y cómo son interpretados por cada uno de los bandos hasta la más pequeña diferencia de sus sociedades magistral. La novela nos conduce con mano firme hasta decisiones terribles: los humanos se verán en la necesidad de exterminar a toda la raza de los pajeños. Y, si alguien piensa que este es un planteamiento fascista, pues sí, lo es, pero Niven y Pournelle no han tomado el camino fácil, no han hecho a los pajeños odiosos sino todo lo contrario. Cualquier lector comprende sus razones y su drama personal. Los pajeños no mienten porque son malvados, sino porque no pueden hacer otra cosa y la imagen de esa sociedad encerrada en un sistema solar y el fatalismo de vivir una y otra vez los ciclos de ascenso y caída es de los más terrible que nunca he leído. Rápidamente se comprende que los pajeños sólo pueden actuar como lo hacen y, a la vez, casi (casi) entendemos la necesidad de los humanos de exterminarlos... Esto es muy fuerte y muy políticamente incorrecto, no apto para almas sensibles. Las discusiones entre lo que es moral y lo que debe hacerse son lo mejor de la novela.

Una gozada y sólo lamento el haberla leído quince veces y el no poder encontrármela de nuevo y disfrutar con ella igual que la primera vez (nunca es igual que la primera vez)

© Juan Miguel Aguilera, 4 de febrero de 1999, (Lista de #cienciaficcion) Créditos

Creado: 1 de febrero de 1999
Última actualización: 22 de julio de 2007 a las 09:26  Bienvenida  Mapa del Sitio