Acabo de terminar este libro y no me extraña que estuviese en el top ten de favoritas injustificadas. Durante toda la novela vemos como una mala manipulación de la naturaleza escapa a todo control destruyendo lo que encuentra. Pero lo que más me ha llamado la atención es la actitud del protagonista. Ignora el problema, se aprovecha de él y espera que alguien encuentre la solución. Aún cuando se hace evidente, con toda Norteamérica invadida por La Hierba, que el problema es muy grave, vuelve a cometer el mismo error y antepone sus intereses, materia prima alimenticia barata y abundante, a los peligros. Si en la primera ocasión puede tachársele de inconsciente, en esta segunda es un total irresponsable. La tónica se mantiene hasta el final confiando en que se hallará una solución, pero no haciendo nada para conseguirla. Después de toda esta parrafada planteo lo siguiente: ¿lograremos autodestruirnos dejando que los demás (generaciones futuras, otros países, etc.) resuelvan los problemas? ¿Seguiremos anteponiendo los intereses personales-corporativos a cualquier cosa?
Y es que más de una vez hablando de la escasez de combustibles fósiles o de recursos he oído: ya inventarán algo para solucionarlo cuando se acabe. Que es justo la actitud del protagonista. No hace mucho, en una conferencia de medio ambiente, la unión europea propuso reducir el número de contaminantes que se arrojan a la atmósfera anualmente. Nuestra querida ministra (y que nadie vea esto como una declaración política si no como una actitud general) se declaró en franco acuerdo, señalando que España estaba por debajo de esa media y, por lo tanto, aún podría aumentar su nivel de contaminación hasta llegar a los límites del acuerdo. Patético ¿no?