EL MITO DEL ETERNO RETORNO
EL MITO DEL ETERNO RETORNO Mircea Eliade
Título original: Le mythe de lŽeternel retour
Año de publicación: 1951
Editorial: Alianza/Emecé
Colección: El libro de bolsillo nº H4413
Traducción: Ricardo Anaya
Edición: 2000
ISBN:
Precio: 6,25 EUR

Resulta difícil hablar de un ensayo como este sin tener los conocimientos adecuados (filosofía, antropología, historia de las religiones) pero eso no impide que su lectura deje dudas razonables sobre las tesis del autor.

En esencia, Mircea Eliade postula que las sociedades primitivas (agrícolas, cazadores-recolectores) se aferran a toda una serie de arquetipos primigenios en una evidente negación del paso del tiempo, de la historia, de un pasado y de un futuro. Naturalmente Eliade lo expone más elegantemente, de forma más prolija y con mayor detalle, y admito que probablemente habrá muchas cuestiones que no habré entendido plenamente, pero lo que queda claro a lo largo de todo el ensayo es ese inmovilismo en creencias antiguas y arraigadas.

Las dudas surgen cuando Eliade no incide en cuestiones que parecen obvias; el origen de esas creencias y mitos, la mutabilidad social y ambiental y que contemporáneos con los ejemplos que expone hay civilizaciones que han tomado otros caminos.

Los mitos y arquetipos no son como las tablas de la ley, nadie los escribe en piedra y los convierte en creencias inamovibles. Surgen de la evolución de mitos más antiguos o de hechos más o menos contemporáneos y convenientemente distorsionados. No tengo ni idea de cuantos mitos seminales se pueden enumerar, si es que es posible hacerlo; el padre sabio, la madre protectora, el héroe salvador, la pandilla habitual de dioses y espíritus esenciales, todos, han tenido que ser inventados por alguien en algún momento, y es precisamente ese antes y ese después lo que hacer surgir la duda. ¿Hasta que punto son válidos los arquetipos? ¿Son siempre los mismos o sólo sirven si son útiles para un momento y situación concretas?

Esto implica llegar a la conclusión facilona de que mitos y arquetipos son mutables en el tiempo. La propia dinámica del medio ambiente, no siempre estable y no siempre permanente, es la primera causa de alteraciones. Cualquier circunstancia que altere la transmisión y fijación del conocimiento de los mismos supone la destrucción del mito, una serie de catástrofes que contradicen cualquier explicación del brujo de turno, la muerte del brujo antes de transmitir todo su conocimiento, la propia creatividad del brujo a la hora de hacerlo, por no hablar de influencias externas en forma de intercambio o invasión. Eliade plantea los mitos como un conocimiento colectivo y profundo, cuando generalmente la esencia de la doctrina suele estar en manos de muy pocos individuos que la manejan a su antojo.

Por último, Eliade se refiere siempre a los pueblos primitivos, nunca a civilizaciones más elaboradas, e incluso, en un ejercicio de imaginación, llega a contraponer al hombre primitivo con el hombre moderno. Es algo extraño puesto que desde mi punto de vista, admitiendo la existencia del hombre moderno, echa por tierra todos sus postulados, admite la mutabilidad de los mitos, su poca consistencia y su fragilidad en cuanto se ven sometidos a un proceso de cambio para el que no están preparados. La tesis del eterno retorno se hace extraña puesto que ese punto de retorno avanza, se transforma, no está inmóvil hace 40.000 años, y los arquetipos que no evolucionan son susceptibles de cuestionamiento y causa de conflictos.

Insisto en que puedo haber interpretado este ensayo de forma completamente opuesta a lo que Eliade pretendía y entendido los conceptos que expone de forma errónea o simplemente descontextualizada, pero como digo no es menos cierto que mis conocimientos sobre el tema son ciertamente cortos y que probablemente no me encuentre entre el hombre culto en general que menciona en la introducción.

© Francisco José Súñer Iglesias, (592 palabras) Créditos