HOLLYWOOD
HOLLYWOOD Charles Bukowski
Título original: Hollywood
Año de publicación: 1989
Editorial: Anagrama
Colección: Compactos nº 96
Traducción: Cecilia Ceriani
Edición: 1984
ISBN:
Precio: 8 EUR

Un Chinaski ya viejo vive plácidamente sus años de gloria, junto a su mujer, sus gatos, su máquina de escribir y sus botellas de vino. Tras decenios de borracheras salvajes, escándalos y escribir compulsivamente, sus obras han encontrado un hueco y su público se multiplica, lo que redunda en una fama más que merecida y, naturalmente, unos ingresos tan regulares como sustanciosos. Chinaski es una leyenda, odiado y respetado, admirado y repudiado, pero con el carisma suficiente como para que un director de cine, John Pinchot, se obsesione con su figura y se empeñe en la realización de una película con guión del viejo borracho.

Éste duda. Su campo de acción es la poesía y el relato, pero la insistencia y el entusiasmo derrochado por Pinchot le conmueven (cheques mediante) y se lanza finalmente a la escritura del guión, que como todo lo que hace delante de la máquina de escribir le sale fácil. Es una vida muy agitada con demasiadas cosas que contar. Una vez terminado el guión comienza la verdadera vorágine. La industria del cine es cualquier cosa menos amable con sus trabajadores. Las penalidades de Pinchot por conseguir financiación son dignas de una cantar de gesta, el proyecto se abandona y se retoma varias veces, con amenazas de suicidio y amputación incluidas, una vez que parece que existe liquidez y comienza el rodaje hay que luchar con los técnicos, los actores, el buen y el mal tiempo, llegado el final del rodaje queda aún montar, musicar, editar y hacer copias, y cuando por fin llega el estreno la sensación que queda es de puro vacío.

Sorprende la tranquilidad con la que Chinaski atraviesa la historia. Él es el primer convocado del proyecto y su vida es la que se refleja en el celuloide, pero aquello le importa bien poco, ha cobrado por su trabajo, y el hecho de estar en primera fila de todo el proceso de producción y rodaje sólo le reporta unos momentos de entretenimiento, que seguro hubiera preferido suplir con unas cuantas carreras en el hipódromo. Todo le resulta ajeno y al borde de la locura, y en cuanto puede se aleja de ello, no obstante aquella experiencia le ha fascinado, y decide escribir al respecto un libro que llamará HOLLYWOOD.

Esta novela ya crepuscular muestra a un Bukowski tranquilo, relajado y ya muy de vuelta de todo. Ha vivido tanto y tan deprisa que las locuras y excentricidades de los chicos de Hollywood no le asombran, tampoco le parecen normales, pero no suponen para él ninguna sorpresa. Se mueve entre ellos a un ritmo pausado y muy consciente de si mismo, de lo que fue y lo que es, y no cae en las trampas de la industria ni las finanzas. Un pasaje especialmente revelador transcurre durante la visita de un contable que le asesora acerca de la mejor forma de invertir los beneficios del guión. Una de las opciones consiste en constituirse en empresa para pagar menos impuestos, pero los estatutos están redactados de tal forma que, en caso de que fuera inhabilitado (cosa que podría ocurrir al momento de firmar los papeles) se quedaría sin nada. Lee minuciosamente los estatutos y los tacha por completo. Podrá ser viejo, podrá ser un borracho, pero no es idiota.

Por lo demás se trata de un Bukowski clásico: prosa directa y descarnada, exposición clara de los hechos y economía de palabras. Aún siendo autobiográfica el distanciamiento que supone la figura de Henri Chinaski y la despersonalización que lleva implícita no convierten la novela en una loa a si mismo. Incluso se permite dibujarse sarcásticamente como un viejo dócil y obediente que sigue al pie de la letra los consejos de su mujer: comida sana, y nada de licores, se emborracha con vino y además del bueno. La salud ante todo.

BARFLY, (conocida en España como EL BORRACHO) se rodó en 1987, dirigida por Barbet Schroeder e interpretada por Mickey Rourke y Faye Dunaway.

© Francisco José Súñer Iglesias, (659 palabras) Créditos