KING KONG
KING KONG
EE.UU., 1933
Título original: King Kong
Dirección: Merian C. Cooper
Guión: James Creelman y Ruth Rose
Producción: RKO RADIO PICTURES
Música: Max Steiner
Fotografía: Edgard Linden
IMDb:
Reparto: Fay Wray (Ann Darrow); Robert Armstrong (Carl Denham); Bruce Cabot (John Jack Driscoll); Frank Reicher (capitán Englehom); Sam Hardy (Charles Weston); Noble Johnson (jefe nativo); James Flavin (Briggs); Victor Wong (Charlie); Paul Porcasi (Sócrates); Etta MacDaniel (chica nativa); Russ Powell (vigilante); Reginald Barlow (ingeniero); Merian C. Cooper (comandante de escuadrilla de cazas); E. B. Schoedsack (observador jefe)
Comentarios de: Antonio Quintana Carrandi, Alfonso Merelo

KING KONG es una de las obras cumbre del cine fantástico. A medio camino entre la ciencia-ficción y el relato de aventuras, esta extraordinaria e irrepetible película marcó un antes y un después en el devenir del cine como espectáculo de masas. Nunca antes un film había maravillado de tal manera al gran público y a la crítica. No es extraño que se haya convertido en una de las películas más míticas de la historia del cine.

La idea original de KING KONG se la debemos a Merian C. Cooper, que en sus ratos libres escribió un guión sobre un gigantesco gorila que, tras ser capturado en una isla perdida y traído a la civilización, escapa y siembra el terror en Nueva York, siendo abatido por la aviación en lo alto de un rascacielos. A los directivos de la RKO les gustó el argumento y compraron los derechos para el cine. A la producción, que todavía no tenía título concreto, se le asignó un presupuesto de 300.000 dólares. Esta suma, muy considerable para la época, resultaba insuficiente para desarrollar plenamente la historia imaginada por Cooper. Por fortuna para éste, David O. Selznick, un buen amigo suyo, acababa de ser nombrado vicepresidente de la RKO. Tan pronto como Cooper le puso al tanto del asunto, Selznick, que años después alcanzaría fama imperecedera al producir LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ, duplicó el presupuesto inicial. Aunque la historia era muy interesante y prometedora, invertir 600.000 dólares de los de 1933 en una película representaba un riesgo enorme, pero Selznick, hombre intuitivo donde los hubiera, creía que la película iba a ser un éxito sonado y decidió arriesgarse. El tiempo demostraría que no se había equivocado al confiar en Cooper.

El guión de Cooper era muy esquemático y necesitaba ser reescrito y pulido por un escritor profesional. Esta tarea recayó en Edgard Wallace, un famosísimo autor de novelas de misterio. Wallace escribió el argumento definitivo, y no sólo eso, si no que también novelizó la historia. Por desgracia, murió de neumonía seis meses antes de iniciarse el rodaje, y el guión de la película quedó en manos de James Creelman y Ruth Rose, que supieron adaptar a las mil maravillas el argumento del malogrado autor.

La película iba a titularse LA OCTAVA MARAVILLA DEL MUNDO, o bien, simplemente, LA OCTAVA MARAVILLA. Pero al final se optó por un título más corto y sonoro, KING KONG. El rodaje se inició inmediatamente, a pesar del escepticismo de algunos directivos de la productora, que no veían con buenos ojos que se invirtiera tanto dinero en una sola producción; máxime cuando la RKO, al igual que la mayoría de las grandes productoras de Hollywood durante la Gran Depresión, adolecía de serios problemas financieros que amenazaban con conducirla a la quiebra. Pero Cooper y Schoedsack, respaldados por Selznick, continuaron adelante con entusiasmo.

KING KONG fue un verdadero desafío para los técnicos de FX. No debemos olvidar que en 1933 el cine no contaba ni con la décima parte de la tecnología de que disponemos hoy para la realización de películas, y que por tanto todo hubo de hacerse de forma casi artesanal. El trabajo de los expertos en trucajes fue magnífico, y el resultado final en pantalla impecable para la época. Todavía hoy, casi tres cuartos de siglo después, los FX de esta joya del cine siguen sorprendiendo al espectador.

Sydney Saunder desarrolló una pantalla especial, con base de acetato y celulosa, gracias a la cual se consiguió dar más realce y realismo a las transparencias. Willis O’brien construyó las maquetas de Kong, que medían 45 cm de altura, tenían un esqueleto de caucho y acero y estaban recubiertas con pieles de conejo teñidas de negro. El rugido de Kong fue creado por Murray Spivak, uno de los mejores técnicos del departamento de sonido de la RKO. Spivak obtuvo el inconfundible rugido del gigantesco gorila mezclando rugidos de otros animales, y reproduciéndolos a velocidad lenta.

El trabajo más impresionante fue el de Marcel Delgado, que construyó un Kong a tamaño natural. Empleando motores y un curioso sistema de aire comprimido, se conseguía mover los ojos, las cejas, la mandíbula y la boca de Kong. Dentro de aquella especie de muñeco gigante trabajaban cuatro técnicos que se ocupaban de accionar los mecanismos. Para forrar la enorme maqueta se necesitaron más de cuarenta pieles de oso. En la película aparecen, así mismo, diversos animales prehistóricos, tales como dinosaurios y pterodáctilos, admirablemente reproducidos.

KING KONG fue la primera película de la historia del cine que contó con una partitura musical original, compuesta por el gran Max Steiner, que compondría a lo largo de su carrera inolvidables melodías para el cine, entre ellas la maravillosa obertura de LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ. Esta novedad fue muy apreciada por público y crítica, pues hasta entonces las películas se musicalizaban empleando temas populares convenientemente arreglados.

El gran estreno de KING KONG fue, naturalmente, en Nueva York. Concretamente, el 2 de marzo de 1933, en los cines Radio City Music Hall y Roxy Theatre. El film, cuyo coste final fue de 672.000 dólares, fue un rotundo éxito y recaudó, sólo en EE UU, más de cuatro millones de dólares, una cifra disparatada en aquellos años.

Los estrenos en las distintas capitales europeas también fueron exitosos, convirtiéndose en una de las películas más taquilleras de todos los tiempos. En España se estrenó el 9 de octubre de 1933 en Madrid, y el 20 de noviembre del mismo año en Barcelona.

Es preciso hacer constar aquí que la película fue estrenada con algunos cortes exigidos por la censura de la época. Las escenas suprimidas fueron aquella en la que Kong desnuda a Ann, y unas cuantas en las que se ve al gorila aplastar con sus enormes pies a varias personas. En las reposiciones del film que se hicieron en los EE UU a partir de los años cuarenta, estas escenas fueron recuperadas.

KING KONG es la cuarta película más taquillera de los años treinta. Las otras tres son, por este orden: LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ (GONE WITH THE WIND, Victor Fleming, 1939); BLANCANIEVES Y LOS SIETE ENANITOS (SNOW WHITE AND THE SEVEN DWARFS, David Hand, 1937) y EL MAGO DE OZ (THE WIZARD OF OZ, Victor Fleming, 1939) todas ellas títulos señeros del séptimo arte.

El éxito de KING KONG salvó a la RKO de la bancarrota, del mismo modo que, cuarenta y cuatro años más tarde, STAR WARS salvó de la quiebra a la Twenty Century Fox. Como puede apreciarse, el cine fantástico, tan menospreciado por muchas grandes productoras, fue la tabla de salvación de dos de las empresas más importantes de la industria cinematográfica estadounidense.

El éxito de KING KONG provocó algunas secuelas, la mejor de las cuales, a mi juicio, es EL HIJO DE KONG (SON OF KONG, 1934) en las que repitieron papeles Robert Armstrong como Denham y Frank Reicher como el capitán Englehom. Aunque muy inferior al original, este film logra transmitir algo de la magia de la película de Cooper y Schoedsack. EL GRAN GORILA (MIGHTY JOE YOUNG) coproducida por el gran John Ford, y protagonizada por Terry Moore, Ben Johnson y Douglas Fowley gustó bastante, aunque no alcanzó el éxito del film original. En esta cinta actuaba también James Flavin, que había interpretado a Briggs en el Kong de Cooper y Schoedsack.

De las apariciones de KING KONG en el cine japonés, enfrentado a Godzilla, más vale no hablar, pues fueron realmente malas. En cuanto a la producción de Dino de Laurentis, fue un taquillazo en su tiempo. Pero al trasladar la historia al presente (mediados de los años setenta) y al introducir en el argumento, con calzador, un absurdo mensaje ecologista, le quitaron al relato original toda la magia que le caracterizaba. De Laurentis, por otra parte, estafó al público. La propaganda del film insistía machaconamente en que se había construido un Kong de tamaño real (unos doce metros de altura) que funcionaba como un robot. Como se descubrió más tarde, era todo mentira. Se trataba de un actor embutido en un disfraz de gorila, que se movía por entre un decorado de maquetas. En esta película, a poco que uno se fije, se notan los trucos a la primera. Esto, tratándose de un film relativamente reciente, dice muy poco en favor de su calidad. En cuanto a la adaptación de Peter Jackson, aún no he podido verla, por lo que no puedo opinar sobre ella.

Merian C. Cooper, Ernest B. Schoedsack y el resto del equipo de 1933 nos legaron una indiscutible obra maestra. Con los rudimentarios medios disponibles en su época consiguieron rodar un film atemporal, dotado de un sentido de la maravilla que todavía hoy, setenta y tres años después de su estreno, fascina al espectador. KING KONG es una obra de obligada visión para todo buen aficionado al género fantástico y de ciencia-ficción, y también para todo amante del cine en general.

¡Qué demonios! Tan pronto como corrija este artículo, la pondré en el DVD y volveré a disfrutar con ella, como cuando era un crío. Si podéis, haced lo mismo. No os arrepentiréis.

© Antonio Quintana Carrandi, 24 de enero de 2007 Créditos

El cineasta de documentales Carl Denhan quiere efectuar una película espectacular situada en la selva. Un barco mercante esta preparado para partir hacia una isla denominada Skull Island (isla del cráneo) donde se supone que existen animales extraordinarios. Por imposición de los productores ha de incluir una mujer en la filmación y Denhan encuentra a la adorable Anna en una frutería (robando una manzana, todo hay que decirlo) contratándola para realizar la película. Una vez llegados a la isla, descubren que existe una enorme empalizada que parece proteger la parte interior de la isla, ¿o tal vez protegerá a los habitantes de lo que hay detrás? Los nativos celebran una ceremonia en la cual parece que va a haber un sacrificio humano. Alertados de la presencia de los cineastas, estos regresan al barco sin enfrentarse a los nativos. Pero por la noche los indígenas raptan a Anna y se disponen a sacrificarla detrás de la inmensa empalizada. Advertidos los tripulantes llegan al poblado en el momento que un enorme gorila, de unos veinte metros de altura, rapta a Anna. Una expedición dirigida por Driscoll acude al rescate. El gorila les ataca y sólo Driscoll (pimer oficial del carguero) y Denhan sobreviven. Driscoll consigue rescatar a Anna, aprovechando que Kong lucha contra otro animal prehistórico, y consigue llegar a la empalizada donde reducen a Kong con un gas nervioso.

En Nueva York es exhibido como la octava maravilla del mundo y fuertemente encadenado es expuesto en un teatro. Asustado por los flashes de las cámaras e intentando recuperar a Anna, escapa, comenzando una terrible destrucción de la ciudad que sólo es detenida mediante un ataque combinado de aviones en el Empire State Building.

KING KONG es, sin duda una de las mejores películas de monstruos (particularmente la considero la mejor) de todos los tiempos, y por supuesto la más famosa. Todos han oído hablar del monstruo mas conocido de la historia. Sin embargo, y pese a su monstruosidad es un personaje que inspira piedad, cariño y asombro a los que hemos visto la película.

El esquema narrativo de la película está dividido en tres bloques, el barco, la isla y Nueva York. En el barco asistimos a la presentación de los personajes, un explorador aventurero (Denhan) que pretende efectuar la película de su vida. Una indigente agobiada por la depresión americana de los 30, aspirante a actriz (Anna) que por casualidad se encuentra ante la mejor oportunidad para conseguir llegar a actriz famosa.

Un marino (Driscoll) que va a ver cambiada su vida primero por conocer a Anna, de la que lógicamente se enamora (¿quién no?) y segundo al asumir el mando en la expedición de rescate de Anna. Es decir los personajes principales sufren una intensa transformación. ¡Y no es para menos!

En la isla conocemos al personaje principal de nuestra historia: Kong, el poderoso gorila gigante que se fija en Anna, como todo el mundo, y que la rapta para sí. Pero si se deja traslucir que las demás sacrificadas han sido devoradas, o bien matadas simplemente, a Anna la respeta, de hecho juega con ella en la famosa escena en la que le quita la ropa, y la protege de todos los monstruos que la atacan, el tiranosaurio, el pterodactilo o la serpiente e incluso de los hombres enviados a salvar a la bella, que él ve como enemigos.

La tercera parte es la que transcurre en Nueva York, con elementos cotidianos para nosotros, pero totalmente ajenos a Kong. Mientras que en la isla está en su ambiente, aquí está en el nuestro. La destrucción del tren es casi un calco de la pelea con la serpiente. Algo largo y que se arrastra. El Empire State (un logro fascinante el poner al monstruo en el mayor logro de la tecnología de la época y símbolo de Nueva York de los 30) representa la montaña donde intenta huir Kong para alejarse de los peligros de la ciudad. Allí será también donde termina su aventura, atacado por la tecnología moderna en forma de aviones. Un ser tan antiguo no tiene, por desgracia, sitio en nuestro mundo.

Hay una serie de escenas que parecen claves en el film. La presentación del personaje de Fay Wray, con su casi desmayo y esa cara fotografiada en sombras es sensacional. Otra sería el descubrimiento de la empalizada gigante con unos decorados impresionantes, y claro está la escena del despoje de ropas por parte de Kong, escena cortada en todos los países y después vuelta a incorporar (para regocijo de propios y extraños) en los años sesenta.

Los increíbles efectos especiales son obra del maestro Wilis O'Brien, quien primeramente dibujó plano a plano y secuencia a secuencia toda la película. A parte de los muñecos, movidos fotograma a fotograma (técnica que heredaría y perfeccionaría Ray Harrihausen (NAVES SILENCIOSAS, LA ISLA MISTERIOSA) alumno aventajado del maestro O'Brien) se construyó un gorila de 18 metros de altura con engranajes internos que permitían cierta movilidad, cubierto con piel de oveja teñida de negro.

En 1976 Dino de Laurentis filmó un remake que sigue el guión original, pero que en mi opinión se aleja bastante del resultado del film original. Si bien es cierto que Jessica Lange, descubierta por suerte para el cine y nosotros en esta película, hace un papel erótico muy interesante. En la escena equivalente del desnudo de Fay Wray, creo que consigue mas erotismo que ella, ya que parece que incluso, si se me permite decirlo, disfruta seduciendo al gorila. Claro que esta es una opinión muy personal, debida a mi calenturienta mente.

Y mencionar también una de las películas, con Kong de protagonista, mas simpática: KING KONG CONTRA GODZILLA. Reunión de los dos monstruos por antonomasia del cine. El lagarto hiperdesarrollado y el gorila hipermusculado, se reúnen para, después de destruir varias ciudades, cada uno por su lado, darse de palos al lado del monte Fuji, símbolo del Japón. Por supuesto gana Kong. Parece ser que el rumor de que en la versión japonesa ganaba Godzilla, es absolutamente falsa, ya que entre otras cosas, Godzilla, era malo por aquella época (1964) Curiosamente es el film del monstruo japonés que más espectadores han visto.

Anécdotas

La película costó 650.000 dólares, de ese año, y tardo en rodarse 1 año y medio.

El decorado de Skull Island fue dibujado por O'Brien a partir de la pintura de Arnold Böcklin La isla de los muertos, que según cuentan fue el cuadro preferido de Bran Stoker y Bela Lugosi.

Existe una secuela de KING KONG, titulada EL HIJO DE KING KONG (SON OF KONG) rodada por Schoedsack. Carl Denhan llega de nuevo a la isla descubriendo a Kiko (¡sí, se llama así!) supuesto hijo de Kong y de ¿ Anna? No lo creo pero parejas mas raras se han visto.

Bibliografía

EL CINE NORTEAMERICANO EN 120 PELICULAS. Augusto M. Torres. Alianza editorial LB 1575.
GODZILLA Y COMPAÑIA. Angel Sala. Ed. Glenat.
EL CINE FANTÁSTICO. José María Latorre. Ed. Dirigido.
CINE Y CIENCIA-FICCIÓN. Luís Gasca. Ed. Planeta.
© Alfonso Merelo, 11 de mayo de 1999 Créditos

Creado: 27 de enero de 2007
Última actualización: 08 de abril de 2007 a las 09:20  Bienvenida  Mapa del Sitio