Para un sociólogo la religión es un hecho. Un hecho social, se entiende. Es decir la pregunta ¿cree usted en la religión tal o cual? sería respondida afirmativamente si se detectan creyentes, libros, manifestaciones públicas imágenes o cualquier otro tipo de eventos religiosos. Si hay de eso es que existe la religión tal, si los hubo es que existió.
Y son muchas las que ya no existen, las que dejaron de existir.
La pregunta clave sería: ¿es cierta esta religión? ¿su discurso es cierto? Es decir, ¿el hacedor del universo se manifestó en el Sinaí a una tribu nómada de semitas y después de muchas peripecias se ha llegado a la situación actual? Esto en el caso de los cristianos y judios. La pregunta no la hago en broma; no se puede responder negativamente si se cree que la religión cristiana es verdadera.
Pensad que si se acepta que todas son verdaderas estamos a un paso del relativismo religioso, o sea lo más anticristiano del mundo.
La cuestión entonces... ¿Cuál es la verdadera?
Para un sociólogo la respuesta sería: es verdadera para cada grupo humano aquella-as religiones que les han sido transmitidas culturalmente o en las que se hayan educado. Es la educación y la vivencia personal lo que las vuelve verdaderas. Las religiones son creadas por los grupos humanos, son desarrollos culturales. Ergo: El Hombre crea a DIOS.
Salvo que alguien diga y afirme que realmente el hacedor del universo se manifestó en el sinaí a los semitas, etc, etc,
Bertrand Russel tiene un libro excelente que debiera ser lectura obligada en las escuelas: se titula POR QUÉ NO SOY CRISTIANO. Está en EDHASA.
Su tesis es sencilla. Acude a las funciones que la religión tiene para el alma humana, para nuestro espíritu, le llamemos como le llamemos. Russel dice que sólo es seguro que habremos de morir, y que el miedo a lo desconocido y el hecho cierto de la muerte siempre han necesitado respuestas, contrapesos. Y la religión ha sido durante milenios un sistema para llevar paz y esperanza a los seres humanos en su interior en esos temas clave (el dolor, la muerte, el nacimiento, el infortunio, lo desconocido).
La cuestión está en que la religión, el que sea CIERTA, no resiste el mínimo análisis racional y Russel nos dice (resumo sus palabras) con sinceridad si a usted le vale pues crea en ella, sea creyente, pero no es mi caso, a mí no me sirve pues desgraciadamente nunca se ha podido demostrar que Dios exista o que esta religión sea CIERTA. Y añade mi miedo a la muerte y a lo desconocido los combato de otras formas, mi paz interior necesita de otro tipo de respuestas.
Russel debe ser conocido para poder hablar de estos temas. Sus padres (Lord y lady Russell) no eran creyentes, se crió en un ambiente exquisito y culto, aprendió griego clásico desde los cuatro años, y la religión no influyó de forma opresiva en él (recordad a Voltaire educado en los jesuitas).
Pero lo que a todos nos preocupa suelen ser las manifestaciones externas y colectivas de la religión.
En Europa, todos, creyentes y no creyentes, vivímos en sociedades que han pasado por un proceso de secularización, muy acentuado desde la Revolución Francesa. Es decir, incluso los católicos tienen una vivencia de su fe que incluye como natural una cierta separación de la iglesia y el estado, un respeto a la conciencia personal de todos, etc. Los creyentes viven esa secularización exigiendo respeto a sus creencias y a sus manifestaciones externas. Los no creyentes también. Y lo público se ve como un espacio neutral donde el respeto a todos no debe vulnerar ni ofender ni a unos ni a otros. Este es el ideal de nuestra sociedad secularizada. Cuando no va así, sea para un lado u otro, surgen los problemas y las protestas.
Pero la nuestra es una sociedad secularizada.
Algo que ha costado siglos y mucha sangre. De todos los bandos. Enfrentamientos y sangre que al final lograron ser superados. Pero no caigamos en papanatismos ingenuos. La Declaración Universal de los Derechos del Hombre no se logró por consenso: hubo que instalar una guillotina en la Concorde.
El problema con los musulmanes es que no han pasado por ese mismo proceso histórico de secularización (El proceso que ha permitido la autonomía del pensamiento científico y su emancipación civil). Por esto se produjo el retraso científico del mundo islámico; empezaron bien y con ventaja, pero no lograron contener su yo religioso. Resultado: siempre han ahogado en sangre toda manifestación de alejamiento de la fe. La utilización ideológica de la ignorancia y del fanatismo religioso siempre ha sido muy util para el poder y en el mundo islámico los avances secularizadores siempre fueron rechazados. Siempre.
Aquí en Occidente tenemos mucho izquierdista de pacotilla que no le deja pasar nada a los cristianos pero se lo consiente todo a los islámicos. Pues no, señores, no. El problema es la intolerancia religiosa, es decir la resistencia violenta al cambio, a la evolución. Y hoy por hoy entre los islámicos, sus sociedades son mucho más cerradas que las nuestras, tanto la vivencia colectiva como la individual.
La solución pasa por la convivencia y el cambio secularizador. Y frenar a los integristas; sean del OPUS DEI o Chiítas, que da igual.
Respecto al asunto de si hay curas malos o buenos, sobre si la religión católica es avanzada o retrógrada... ¿Qué decir? No tienen ni una voz ni una sola cara. Lo mismo le dan de comulgar a Videla y perdonan a los torturadores argentinos que mueren en la lucha guerrilllera en El Salvador o asesinados por los matones de los terratenientes defendiendo a los pelaos mejicanos. Hay de todo, para todos los gustos. Gente del Opus Dei que usa cilicios de pene y predica la Santa Ignorancia o sacerdotes avanzados que defienden que nada que se haga con amor al prójimo es pecado y considera un error la política de celibato del Papa. Están con el poder y con los oprimidos, con los ricos y los pobres, siempre en todas partes nunca se equivocan.
Se queda uno con ganas de decir ¡¡¡Que se pongan de acuerdo primero entre ellos y luego hablamos!!! No sería justo tal vez decirlo. Recuerdo una anécdota de Primo Levi, el científico y escritor de Ciencia Ficción italiano.
Levi estuvo en la Resistencia italiana en el 44, Le detuvieron y le enviaron a Auschwitz.
Un día que estaba enfermo, con fiebre alta, se vio en una fila de hombres que debían pasar un control sanitario: todos los enfermos eran apartados y asesinados de inmediato. temblaba y temblaba de terror y fiebre y se encontró rezando, rezando él, que era ateo convencido.
Paso el peligro, salvo la situación y vivió para contarlo, pero siempre le extraño su gesto interior. Levi escribió que es el miedo, la desesperación lo que nos hace creer en última instancia, y que a una persona enfrentada a una situación así no se le puede reprochar que se vuelva creyente, budista o lo que sea, por que somos humanos y mortales. Leví siguió ateo hasta el final. Pero su desesperación por lo sufrido en el campo la llevó consigo hasta el final. Se suicidó hace cinco años.
Pero hacedme caso..., leed a Bertrand Russell...