No hay duda, vienen las vacaciones y nos llueven los estrenos dirigidos al público infantil, porque realmente la relación adulto-niño es del 75-25.
De vez en cuando me apetece desconectar y leer una historia de un mundo fantástico, donde una pócima de un viejo viejísimo te hace ser fuerte fortísimo durante 10 minutos, y sigues invencible frente a los tontos de los romanos.
Lo mejor de todo es que ahora los dibujos han tomado vida y son estrellas de la pantalla grande, aunque sigan teniendo los mismos problemas con los romanos. Astérix, como siempre igual de liso e igual de soso, resuelve todos los problemas y vela por la seguridad de la aldea, Panoramix, con el mismo pelo largo y blanco sigue sin olvidarse de los ingredientes de su pócima, Falbalá interpretada por una Leticia Casta para delicia de ellos y envidia de ellas, por más que me duela admitirlo. Roberto Begnini como Detritus, hace gala al nombre. Y el mejor de los personajes tanto en papel como la pantalla sigue siendo Obelix (Gerard Depardieu), sigue queriendo probar la pócima, enamoradísimo de Falbalá y transportando esos menhires, que nunca supe para que servían, es un personaje que en tres palabras: se hace querer.
Nos dieron lo que esperábamos, aunque creo que ha sido una mezcla de algunas historias recogiendo retazos de los protagonistas. Todos conocíamos a los personajes, sabíamos que al final siempre les dan a los romanos una paliza de muerte, la pócima sigue siendo secreta... Y sin embargo, nos quedamos hasta el final. No defraudaron ni los personajes, ni el decorado de la aldea que era como sacado de un cuento.
Y el bardo como siempre, terminó atado y colgado de un árbol sin poder cantar.