Séptimo planeta del Sistema Solar por su distancia al Sol, del que le separan casi 3.000 millones de kilómetros. Pertenece al grupo de los gigantes gaseosos, aunque su tamaño es muy inferior a los de Júpiter y Saturno y similar al de Neptuno. Con un diámetro de unos 50.000 km., su volumen equivale al de 63 veces el terrestre, y su masa es 15 veces superior a la de nuestro planeta. Su período de traslación alrededor del sol es de 84 años, y el de rotación tiene una duración de 17 horas. Al igual que ocurre con Venus, su eje de rotación está inclinado más de 90° (concretamente 98°) sobre el plano de la órbita, lo que hace que Urano presente movimiento retrógrado, rodando al desplazarse en torno al Sol en lugar de girar sobre sí mismo de forma aproximadamente perpendicular a la órbita, tal como suele ser habitual en la mayor parte de los planetas y satélites.

Situado al borde mismo de la percepción a simple vista, Urano era desconocido para los antiguos. Aunque Galileo llegó a observarlo con su telescopio, lo confundió con una estrella débil ignorando su condición de planeta. Su descubrimiento, a finales del siglo XVIII, fue obra del astrónomo inglés William Herschel, convirtiéndose en el primer planeta que se incorporaba en época histórica a la lista de astros conocidos. Aunque se barajaron diversos nombres para bautizarlo, finalmente se optó por respetar la tradición heredada de los antiguos identificándolo con Urano, el padre de los dioses según la mitología grecorromana.

En la actualidad se le conocen un total de veintisiete satélites, cuyos nombres, a diferencia de los correspondientes al resto de los planetas, están tomados no de las mitologías clásicas, sino de los personajes de diferentes obras de William Shakespeare. Los cuatro mayores, Ariel, Umbriel, Titania y Oberón, tienen unos diámetros que oscilan entre 1. 100 y 1. 600 km., pero todos los restantes son mucho menores, con diámetrosque no alcanzan siquiera los 100 km. a excepción de Miranda, que se aproxima a los 500.

Miranda, que describe una órbita interior a la de los satélites principales, delimita la región cercana a Urano en la que orbita un grupo de pequeños satélites formado por Cordelia, Ofelia, Bianca, Cresida, Desdémona, Julieta, Porcia, Rosalinda, Belinda, Puck, Perdita, Mab y Cupido. El resto de los satélites (Calibán, Sícorax, Próspero, Setebos, Esteban, Trínculo, Francisco, Margarita y Fernando) constituyen el sistema exterior, con radios orbitales muy superiores a los de los satélites principales (entre cuatro y casi veintiún millones de kilómetros) movimiento retrógrado y unos valores elevados de excentricidad e inclinación orbital, lo que hace suponer que pueda tratarse de antiguos asteroides capturados por la atracción gravitatoria de Urano.

Se da la circunstancia curiosa de que los nombres de los satélites de Urano no están tomados de la mitología grecorromana, como es lo habitual, sino de obras de William Shakespeare, lo que constituye una excepción en la nomenclatura de los astros del Sistema Solar. Asimismo, y al igual que ocurre con el resto de los planetas gigantes, Urano cuenta con un sistema de anillos, mucho más tenues que los de Saturno pero similares a los de Júpiter y Neptuno.

En general, el planeta Urano ha sido tradicionalmente ignorado por los escritores de ciencia-ficción, siendo necesario rebuscar mucho para encontrar algunas referencias de relatos en los que aparezca este planeta: FLOATING WORLDS, de Cecelia Holland, THE GREATEST SHOW OFF EARTH, de Robert Rankin o AH, FAIR URANUS, de K. M. O'Donnell, todos ellos, aparentemente inéditos en español. Por esta razón, resulta curioso constatar cómo el escritor español Pascual Enguídanos, autor de la conocida Saga de los Aznar, le dota de un importante protagonismo, convirtiéndolo (Enguídanos imagina a este planeta como un astro ígneo, aunque con superficie sólida, es decir, relativamente similar a como en realidad es Ío) en lugar de asentamiento de una raza alienígena procedente de las profundidades del cosmos, los sadritas u hombres de titanio, los cuales acabarían convirtiéndose en los más tenaces y peligrosos enemigos de la humanidad en el universo literario de la Saga.

© José Carlos Canalda, 22 de octubre de 1999.


Creado: 23 de octubre de 1999
Última actualización: 12 de agosto de 2007 a las 09:02  Bienvenida  Mapa del Sitio