Tierra

Tercer planeta del Sistema Solar. Situada a unos 150 millones de kilómetros del Sol, la Tierra tiene un diámetro de unos 12.750 kilómetros, lo que la convierte en el quinto planeta del Sistema, después de los cuatro planetas gigantes, por su tamaño, ligeramente mayor que Venus y superior asimismo al de Mercurio, Marte y Plutón. La Tierra cuenta con un único satélite natural, la Luna, el cual por su gran tamaño relativo con respecto a nuestro planeta constituye una singularidad solamente superada por Plutón y Caronte, más cercano a un sistema planetario doble que a un ejemplo típico de planeta y satélite. Cubierta su superficie por agua en sus tres cuartas partes, y envuelta en una atmósfera formada por nitrógeno (77%), oxígeno (21 %) y pequeñas proporciones de argón y otros gases nobles, dióxido de carbono y vapor de agua, la Tierra alienta numerosas especies vivas, tanto animales como vegetales.

Como origen que es de la especie humana y único planeta conocido capaz de albergar vida, la Tierra ha tenido una presencia constante dentro de la ciencia ficción, siendo imposible enumerar, siquiera de forma somera, la ingente cantidad de relatos y películas en los que, de una u otra manera, aparece como escenario de la narración. En los argumentos más clásicos la Tierra se convierte en cabeza y capital de vastos imperios galácticos como en MAESTRO CANTOR de Orson Scott Card, o bien es invadida por alienígenas de variado pelaje, como ocurre, por poner tan sólo dos ejemplos clásicos, con AMO DE TÍTERES, de Robert A. Heinlein, o con la película LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS, de Don Siegel, sin olvidar las recientes EL DÍA DE LA INDEPENDENCIA de Roland Emmerich o la descacharrante sátira MARTE ATACA de Tim Burton. Algunos relatos se desarrollan en el interior de la Tierra. La novela más conocida es, sin duda, VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA de Julio Verne, aunque también se podrían citar EL ESTANQUE DE LA LUNA, de Abraham Merrit y la serie de Pellucidar de Edgar Rice Burroughs.

Otras obras, no menos curiosas, desarrollan el mito de Gaia, que hace suya la hipótesis de que la Tierra es un ser vivo y los hombres meros parásitos suyos. No faltan Tierras alternativas, como la de la serie televisiva SLIDERS, o pertenecientes a otras épocas históricas, como las de las películas EL PLANETA DE LOS SIMIOS de Franklin J. Schaffner, con varias secuelas y un reciente y mediocre remake, o la delirante, desde un punto de vista paleontológico, HACE UN MILLÓN DE AÑOS de Don Chaffey, donde se mezclan alegremente hombres primitivos con dinosaurios. Ya dentro de un futuro remotísimo, la Tierra sirve de escenario de novelas tales como LA CIUDAD Y LAS ESTRELLAS, de Arthur C. Clarke, EL FINAL DE LA TIERRA, de Frederik Pohl y Jack Williamson o la saga de LA TIERRA MORIBUNDA, de Jack Vance. Las Tierras postnucleares, mucho más cercanas cronológicamente a nosotros pero catastróficas, son asimismo sumamente abundantes en la ciencia ficción, siendo quizá su ejemplo más significativo CÁNTICO A SAN LEIBOWITZ, de Walter M. Miller Jr. Finalmente cabe señalar aquellas obras como la serie de Fundación), donde una humanidad extendida por toda la galaxia ha perdido el recuerdo del planeta que abandonó para colonizar las estrellas, el cual se ha convertido con el paso de los milenios en un lugar mítico, o en la de LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, donde ni tan siquiera llega a citarse una sola vez.