Sonda espacial lanzada por la NASA, desde Cabo Kennedy, el 7 de febrero de 1999. Diseñada para alcanzar el cometa Wild-2, su encuentro con este pequeño astro tuvo lugar de forma exitosa el 2 de enero de 2004, tras una complicada trayectoria realizada aprovechando el campo gravitatorio terrestre durante la cual, haciendo honor a su nombre, recolectó polvo interestelar y sobrevoló a unos 3.000 kilómetros de distancia, en noviembre de 2002, el pequeño asteroide Annefrank (tiene forma irregular y unos 8 kilómetros de diámetro) número 5.535 del catálogo.
Pocos días después de llegar a su destino, la sonda Stardust comenzó a enviar fotografías extraordinariamente nítidas del núcleo del cometa, al que se llegó a acercar a menos de 250 kilómetros de distancia. Con forma de patata y una longitud máxima de poco más de 5 kilómetros, éste cuenta con una accidentada superficie que recuerda a las de los asteroides. Pero la tarea más espectacular encomendada a la sonda no era ésta, sino la de tomar muestras de las partículas eyectadas por el cometa a causa del calentamiento de los gases helados de su superficie debido al efecto de la radiación solar, tal como hizo su predecesora Giotto con el cometa Halley. Tras realizar la misión con éxito el 2 de enero de 2004, la Stardust retornó a la Tierra con las muestras aterrizando sin incidencias el 15 de enero de 2006, lo que permitió estudiar por vez primera en el laboratorio estos vestigios procedentes de las remotas profundidades del Sistema Solar.
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